Una leyenda urbana dice que en Madrid hay más bares que en toda Alemania. Sea cierto o no,  ahora que la recuperación va en serio, esta comparación está dejando de ser divertida. El hecho de que España sea un país de pymes y autónomos, mientras en otros como Alemania la proporción de grandes empresas cuadruplica las que hay en territorio patrio explica, por ejemplo, que el empleo precario o los bajos salarios sean eso, el café de todos los días.

El Gobierno cree que hace falta una gran reforma que ayude a incrementar el tamaño medio de las empresas españolas. En juego no está solo que la recuperación llegue a los trabajadores, sino que España sea a futuro un país más innovador, competitivo, moderno y que futuras crisis no golpeen a la economía con la virulencia de esta última.

Para ello, prepara un plan integral llamado a implicar a diversos ministerios, como los de Economía, Hacienda y Empleo, y del que están pendientes buena parte del ámbito empresarial. Fuentes próximas al Ejecutivo indican que primero (y en pocas semanas) se presentará un informe de diagnóstico de los obstáculos a los que se enfrentan las pequeñas y medianas empresas españolas a la hora de crecer. Después, se avecinan medidas importantes.

La dimensión del problema

Para entender la situación de partida basta una simple mirada a los datos comparativos entre el tejido empresarial español y el alemán, y recordar que el país germano ha pasado por la crisis como locomotora de la economía europea, mientras que España ha estado al borde del rescate con cifras de paro sin precedentes.

Con datos de 2016 recopilados por el Círculo de Empresarios, el 94,6% de las empresas españolas tenía menos de 10 trabajadores, frente al 82,4% de Alemania. Las grandes empresas suponían, en cambio, un 0,1% en España y un 0,5% en Alemania. Pero si hablamos de medianas empresas, la proporción es del 0,6% en España frente al 2,6%, lo que da la medida del camino por recorrer en este segmento.

Las empresas que facturan entre 50 y 100 millones son cuatro veces más en Alemania

Por otro lado, Cre100do, una organización creada a iniciativa de la Fundación Innovación Bankinter, y también integrada por el Círculo de Empresarios y el ICEX, precisa que actualmente hay en España unas 6.000 empresas que facturan entre 50 millones y 1.000 millones de euros, frente a las 11.000 que hay en Alemania, aunque España es un país  de 45 millones de habitantes y no de 85 millones. Esto quiere decir que, en un supuesto en el que España tuviera aproximadamente la misma población que Alemania, su número de grandes empresas sería de 6.000, alrededor de la mitad.

Plan Integral de incremento de la escala empresarial

El despliegue interministerial que plantea el plan integral tiene que ver con que los obstáculos y trabas a remover afectan a la fiscalidad, la contabilidad, la burocracia administrativa o las relaciones laborales. El Rubicón lo marcan los seis millones de facturación y los 50 empleados. Hasta esos números las obligaciones son más llevaderas, por eso muchos prefieren no cruzar la línea.

Así, las reformas que está estudiando el Gobierno tienen que ver, por ejemplo, con la tributación de las empresas. Sin ir más lejos, el pasado año el Gobierno aprobó el establecimiento de un tipo mínimo de al menos el 23% en los anticipos del Impuesto de Sociedades para las empresas que facturan desde 10 millones de euros. Además, las organizaciones patronales, como el Círculo de Empresarios, recuerdan que cuando una mediana empresa se plantea dar un salto de tamaño se encuentra con que si rebasa esos seis millones de facturación debe integrarse en la Unidad de Grandes Contribuyentes, lo que conlleva un control fiscal más férreo, mayores obligaciones con la administración y mayor burocracia.

A su vez, una vez sobrepasado ese nivel de facturación, en el IVA, las empresas pasan a realizar liquidaciones mensuales y no trimestrales. Todo ello trae consigo problemas de financiación, menor circulante y mayores costes de gestión. A simple vista, una de las soluciones más sencillas pasaría por incrementar los umbrales para definir lo que es una gran empresa. Por ejemplo, en el caso de los tributos, la Directora de Economía del Círculo de Empresarios, Alicia Coronil, cree que sería necesario aumentar el límite de los seis millones de euros de facturación, un tope que “es de otra época”, hasta los 20 millones.

El peso de los comités de empresa

El Gobierno también podría introducir cambios en el ámbito laboral que afecten a la negociación colectiva. Y es que el Estatuto de los Trabajadores establece que en las empresas de menos de seis trabajadores no hay delegado de personal, pero en las de 50 o más empleados, a decisión de éstos, se puede crear un comité de empresa.

Esto hace que la actividad de la empresa esté mucho más fiscalizada y que la toma de decisiones en muchos casos se haga con menos celeridad. Pero, sobre todo, los empresarios ponen el acento en el número de horas mensuales retribuidas que cobran los miembros del comité de empresa en el desarrollo de esas funciones. Para empresas de entre 251 a 500 trabajadores, este comité puede tener 13 miembros y el crédito de horas para cada uno puede alcanzar las 40 horas mensuales en una plantilla igual o superior a los 751 empleados, precisan.

La regulación bloquea el crecimiento

Por otro lado, la idea del Ejecutivo es detectar qué regulaciones están siendo contraproducentes para el crecimiento de las empresas. Por ejemplo, las empresas deben auditar sus cuentas si al cierre de ejercicio se dan dos de tres de las siguientes circunstancias: tener un activo total superior a 2,85 millones de euros, una cifra de negocios por encima de los 5,7 millones, y/o  50 o más trabajadores.

Otra cuestión a tratar, tiene que ver con la asfixia financiera que sufren las pequeñas empresas por parte de las grandes en muchas ocasiones. La ausencia de un régimen sancionador en la Ley de Morosidad abre la puerta a la impunidad, de forma que son las grandes empresas las que a menudo pagan más tarde a las pymes y autónomos, lo que limita su circulante y su capacidad de crecimiento.

A ello se suma que el 70% de la financiación de las empresas proviene de la banca, que es más proclive a prestar dinero a las grandes corporaciones y no a las pymes, que lo necesitan para ampliar sus negocios. En cambio, en Alemania o el Reino Unido existen mayores fuentes alternativas de financiación. En este sentido, el Gobierno se comprometió con Ciudadanos a desarrollar este régimen sancionador a lo largo de esta legislatura y Ciudadanos ya ha dado el primer paso con un borrador que deberá debatirse en sede parlamentaria.

La empresa familiar y la vocación de crecimiento

Una cuestión más difícil de atajar para el Gobierno será el cambio de mentalidad en la empresa española. Dos tercios de las empresas medianas son familiares, por lo que tienen reticencias a crecer para no dejar entrar en su accionariado a personas ajenas y repartirse con ellas el control de la sociedad. En este sentido, Coronil llama a la profesionalización de las empresas y a la búsqueda de una mayor vocación de crecimiento.

Las empresas familiares se resisten a crecer para no perder el control de la compañía

Además, el presidente de Cre100do, Carlos Mira, cree que los cambios fundamentales a introducir no tienen tanto que ver con la regulación como con la cultura empresarial. En su opinión, en un mundo cambiante, las empresas deben anticiparse a los acontecimientos si quieren crecer. Según dice, actualmente el 25% de los consumidores son millenial, mientras que en 10 años supondrán el 50%. Esto quiere decir que la mitad de la población consumidora será nativa digital y eso implicará formas de negocio y de competir.

Además, Mira advierte de que muchas empresas que han sobrevivido a la crisis pueden caer en un sentimiento de confort que les impida ver esta necesidad de anticipación, por lo que es partidario de inculcar “la obsesión por anticipar lo que viene. También será necesario en su opinión, inculcar esta nueva cultura empezando por el liderazgo, por la figura de un CEO cuya exigencia no sea tanto la productividad y la eficiencia, como hasta ahora, sino la creatividad y la colaboración.

Colaboración porque, otras de las características de las nuevas empresas con vocación de crecimiento, debe ser, en su opinión, no tanto el crecimiento orgánico como la colaboración con otros para crear un ecosistemas de partners (socios comerciales), algo que ya empiezan a hacer las grandes empresas, porque tienen más facilidad para aceptar esta realidad y más acceso a la tecnología.

Beneficios: Más crecimiento y mejores sueldos

Antes de que todas estas cuestiones estén sobre la mesa y se debatan, el ministro de Economía, Luis de Guindos, se ha apresurado a avanzar que si España equiparara el tamaño de sus empresas a las europeas España aumentaría su crecimiento económico en 3,35 puntos porcentuales. También Cre100do estima que si el tejido empresarial español fuera como el germano el PIB crecería un 15% más.

Pero más aún, en el Círculo de Empresarios se destaca que otra de las ganancias tiene que ver con el empleo. Empresas más grandes pueden plantearse mayores niveles de innovación e internacionalización, lo que les lleva a actividades con mayor valor añadido, a empleo más cualificado y, por tanto, de más calidad y, en último extremo, a mejores salarios. En ese proceso, la economía española puede hacerse más fuerte y soportar mejores los envites de futuras crisis, como ha ocurrido en el Reino Unido o Alemania.

Una última receta, crecer de forma piramidal

Por último, el presidente de Cre100do ofrece algunas claves de por donde deber ir entonces la estrategia del plan integral del Gobierno. No se trata tanto de fomentar el crecimiento de todas las empresas por igual, sino de unas pocas para que ejerzan de modelo y arrastren al resto (al tiempo que se remueven obstáculos). La clave radica en favorecer que de entre las 3.000 empresas españolas entre los 50 y los 1.000 millones de facturación, alrededor de un 10% den un salto de escala y sirvan de rompehielos para las demás. Mira pone el ejemplo de Inditex, que nació en los años 90 y ha servido para revitalizar todo un sector textil en España.

Para terminar, Mira advierte al Gobierno: «Debe acompañarnos. Que se quiten trabas no va a conseguir que estas 3.000 empresas tengan CEOs fuertes o que sean innovadoras…necesitamos que el país tome conciencia de que lo que va a sacar adelante el empleo cualificado es el sector privado».