“El 80% de las empresas españolas no cumple la ley de discapacidad, una ley que obliga a aquellas que tengan más de 50 empleados a tener un 2% de personas con discapacidad en su plantilla. Por ello el desempleo en este colectivo llega al 60%”. Así de tajante se mostró Cristóbal Valderas, presidente de Clece, empresa perteneciente al grupo ACS y referente en servicios sociales integrales a empresas, en el VII Foro Clece por la Integración, que se celebró el pasado jueves en Zaragoza, promovido por el proyecto social de esta organización, en la que trabajan 71.678 personas, de las que 7.637 pertenecen a colectivos con más dificultades para acceder al empleo.

Valderas es absolutamente consciente la importancia que tiene el empleo para la reintegración de las mujeres víctimas de violencia machista, una vez que han dado el paso de iniciar una nueva vida. Con el lema Un puente hacia el empleo, el encuentro abordó el reto de la integración laboral de colectivos vulnerables o en riesgo de exclusión social, como son las víctimas de violencia machista o las personas con discapacidad o diversidad funcional.

Las víctimas de violencia machista llegan con sus hijos, reciben ayuda y apoyo psicológico, pero al año tienen que dejar la casa de acogida»

Durante el coloquio, Valderas destacó que «la sociedad hace un esfuerzo por acompañar a la mujer en todo su trayecto; ellas llegan con sus hijos y reciben ayuda y apoyo psicológico, pero al año tienen que dejar la casa de acogida». Si en ese momento no se ofrece una oportunidad de trabajar a esa mujer víctima de violencia para que comience una vida sola, todo el esfuerzo previo «queda vacío», añadió.

En este foro, una joven marroquí, víctima de violencia machista y ahora trabajadora del Servicio de Ayuda a Domicilio de Zaragoza de Clece, contó su historia de superación y cómo consiguió huir de los malos tratos que sufría por parte de su ex marido.

Ibtisam confesó que encontró en Clece una oportunidad laboral y hoy está convencida de que su trabajo no sólo le ha permitido desarrollarse profesionalmente, sino que también le ha dado la oportunidad de una nueva vida junto a su hijo. “El empleo, a una mujer, le da valor y energía, la capacidad de seguir luchando por lo que quiere, tener objetivos, mejorar su autoestima y no rendirse nunca”.

«Fue muy duro, salir de casa con mi hijo sin nada, sin trabajo, ni formación, pero tuve mucha suerte. Me puse en contacto con la Casa de la Mujer y ahora llevo ya dos años trabajando», relató la joven que aconsejó a las mujeres que sufren maltratos que se valoren a sí mismas y den el paso de empezar de cero.

La principal barrera para la integración laboral de las personas más vulnerables de la sociedad es el «desconocimiento» que tienen las empresas

A lo largo del coloquio, Valderas indicó que la principal barrera para la integración laboral de las personas más vulnerables de la sociedad es el «desconocimiento» que tienen las empresas hacia ellas. «Se quedan con que tienen discapacidad y no se dan cuenta de que son personas que tienen detrás una historia de superación, que trabajan muy bien y que se convierten en los mejores embajadores de la empresa. Para nosotros son una joya», confesó.

Teresa Sevillano Abad, directora general de Igualdad y Familias del Gobierno de Aragón, durante su participación en el foro abogó por no dar la espalda a las personas más vulnerables, por la dignidad de toda la sociedad. “Nuestra obligación es tenderles puentes al empleo para favorecer su integración”.

Resulta imprescindible la educación en igualdad, sin discriminación, apoyando y formando a las mujeres

Para Soledad Bolea Bosque, jefa de sección de Programas de Igualdad de la Casa de la Mujer del Ayuntamiento de Zaragoza, resulta imprescindible la educación en igualdad, sin discriminación, apoyando y formando a las mujeres. “El sector público y privado deben aunar fuerzas para apoyar a estas mujeres y lograr que se inserten. La labor de empresas como Clece, que tienen presencia en toda la península, pueden dar una oportunidad laboral a personas víctimas de violencia de género para cambiar de ciudad y alejarse, a su vez, de su pareja”.

Lo importante es “poder romper estereotipos y educar a las futuras generaciones para potenciar que en las empresas se valore a las personas por lo que saben hacer y esto empieza con currículums ciegos”, concluyó Beatriz Gutiérrez, coordinadora regional en Aragón de la Fundación Adecco.


Este contenido ha sido elaborado con la colaboración de Clece, empresa del grupo ACS