Ascensores, colas de la panadería, charlas a pie de banco en el parque…¿Quién no ha escuchado en estos lugares aquello de que los inmigrantes vienen a España a quitarle el trabajo a los españoles? No es un comentario al aire, sino una evidencia estadística. Si esta frase manida resuena una y otra vez es porque un 46,83% cree firmemente que la población inmigrante supone un obstáculo para encontrar un empleo, frente a un 41,89% que se mantiene en terreno neutral y solo 11,28% que lo considera beneficioso.

Es el resultado de una encuesta realizada por el portal Oficinaempleo a partir de casi 7.000 cuestionarios que han sido respondidos por personas en activo de toda España.

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La argumentación (también medida estadísticamente) suena asimismo familiar. La principal queja de los trabajadores nacionales es que los extranjeros están dispuestos a aceptar condiciones de trabajo leoninas, con salarios muy bajos, y, de alguna manera, ejercen una suerte de competencia desleal.

[infogram id=»por_que_influye_negativamente_la_inmigracion» prefix=»CfV» format=»interactive» title=»Por qué influye negativamente la inmigración»]

Un 40% de los encuestados así lo cree. Otro 35% asegura que los inmigrantes exigen de entrada peores condiciones laborales y un 10% mencionan que estos trabajadores están dispuestos a realizar más horas fuera de contrato.

Son críticas habituales sobre todo en aquellos ámbitos con menor cualificación. El grado de rechazo a los extranjeros como mano de obra supera el 50% entre los trabajadores con un grado de educación de Formación Profesional, graduado escolar y ESO, mientras que se reduce al 20% entre aquellos que cuentan con un doctorado.

Los españoles no quieren cruzar el charco

Al mismo tiempo, mientras que la mitad de los españoles ve con recelo la llegada de mano de obra extranjera, alrededor del 60% no estaría dispuesto a cambiar de ciudad o a alejarse de su casa más de 100 kilómetros para optar a un empleo.

[infogram id=»cambiaria_su_lugar_de_residencia_por_un_empleo» prefix=»EUn» format=»interactive» title=»Cambiaría su lugar de residencia por un empleo»]

El 45,2% no se plantea ningún tipo de movilidad geográfica y un 16,70% aceptaría un empleo que no estuviera más allá de esa distancia. Otro 21,36% estaría dispuesto en todo caso a desplazarse a otra provincia dentro de España, y solo un 16,7% cree que salir de España para trabajar en otro país es una opción.

De nuevo, el factor educacional marca la predisposición a la movilidad geográfica. Mientras que un 40% de aquellos con un doctorado haría las maletas para irse lejos en busca de un empleo, los trabajadores sin estudios descartan, hasta en un 60% de los casos, esa idea.

Es interesante observar en este caso la distribución de las opiniones por comunidades autónomas. Los habitantes de País Vasco, Cataluña, Cantabria y Comunidad de Madrid son los más reticentes a cambiarse de lugar de residencia con el fin de conseguir un nuevo empleo. Sin embargo, los riojanos y asturianos consultados son los que no pondrían pegas a desplazarse a cualquier lugar del mundo por un empleo. Extremeños y andaluces se desplazarían pero a no más de 100 kilómetros de su domicilio.

El SEPE no es de utilidad

Cabría entender que una persona que decide quedarse en ciudad o en su país en lugar de buscar oportunidades de empleo fuera confía en poder tener éxito. Sin embargo, la opinión mayoritaria es que el Servicio de Empleo Público Estatal (SEPE) no cumple con eficacia su función. Un 75% de los españoles cree que el SEPE es solo una instancia administrativa y burocrática donde apenas se ofrece orientación laboral.

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Incluso, un 62% de los encuestados afirma que nunca ha podido realizar un curso del antiguo INEM porque sus plazas son muy limitadas y un 17% los considera una pérdida de tiempo.

[infogram id=»has_tenido_que_solicitar_ayuda_economica» prefix=»9pg» format=»interactive» title=»Has tenido que solicitar ayuda económica»]

Por un salario mínimo de más de 1.000 euros al mes

Por otro lado, si uno de los argumentos desplegados para justificar el efecto negativo de los inmigrantes sobre el empleo son los bajos salarios que aceptan, la mayor parte de los españoles considera que el salario mínimo interprofesional (SMI) debería situarse entre los 1.000 y los 1.500 euros mensuales, frente a los 707,60 euros actuales.

Más de un 50% de los españoles mayores de 30 años cree que esta debería ser la franja salarial mínima, mientras que son los jóvenes de entre 18 y 29 años los que consideran que el SMI debería ser menor, de hasta 1.000 euros mensuales. Incluso un 5,7% de ellos cree que el SMI más justo sería inferior al actual.

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Tal vez esta percepción del salario mínimo tenga que ver con un 60% de la muestra alguna vez ha tenido que pedir prestado dinero a amigos o familiares para mantenerse, mientras que un 12% asegura haber recurrido a alguna ONG o a la Iglesia.

Un 4% cree que no debería haber jubilación

Por otro lado, los españoles, no solo creen que los salarios deberían ser superiores, sino que además se debería trabajar durante menos años. Un 35% de los encuestados cree que no debería tocarse la actual edad de jubilación a los 65 años, mientras que un 37% entiende que debería ser inferior. Solo un 24% cree que el retiro debería producirse más tarde y un asilado 4% apuesta por eliminar toda barrera legal.

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Más en detalle, son los jóvenes menores de 29 años los que se decantan por esta última opción en un contexto en el que el acceso al empleo se produce a una edad más tardía que hace una década. En cambio, es entre los 30 y 39 años donde se concentran las opiniones favorables a una rebaja de la edad legal de jubilación.