En febrero desembarcó en Madrid y Barcelona una firma danesa de alquiler de bicicletas, Donkey Bike: decenas de velocípedos naranjas aparecieron en ambas capitales, y también en Palma de Mallorca y en Málaga. Medio año después, este modelo también conocido como bike sharing -y que está todavía por definir y regular- se ha convertido en un monstruo. Los ayuntamientos de las ciudades más turísticas planean regulaciones ante los problemas causados por las empresas del sector.

¿Qué empresas? Mayoritariamente estamos ante multinacionales asiáticas, la mayoría chinas, pero también de Singapur o Corea. ¿Cómo funcionan? A través de una app de móvil, que muestra un mapa con los vehículos disponibles. El sistema es muy similar a Uber, Cabify o Car2go: se reserva abonando una señal con la tarjeta de crédito y la bici se desbloquea con el celular.

¿Qué problemas acarrean? De toda índole: invasión de bicicletas en los aparcamientos públicos, oxidaciones, falta de mantenimiento, vandalismo (la organización independentista Arran ha pinchado ya varias ruedas en Barcelona en actos contra la turistificación, según El Confidencial). Y aun así, al menos dos de esas empresas van a sumarse a Donkey y a desplegar sus flotas en al menos dos ciudades: Madrid y Valencia.

Mientras los Consistorios pergeñan ordenanzas, las firmas despliegan cientos de bicis

Así, mientras ayuntamientos como Madrid (Ahora Madrid) y Valencia (Compromís) estudian sendas regulaciones, la multinacional recién nacida de Singapur oBike -presente en cinco países asiáticos y seis europeos- no piensa esperar y va a aterrizar en Madrid antes de que venza el mes de septiembre. Lo mismo sucede con la china OfoBike en Valencia, una ciudad que está apostando por las infraestructuras ciclistas de manera mucho más ambiciosa que Madrid y que vive un boom de usuarios de la bici.

OfoBike está valorada en 1.000 millones de dólares y, al igual que su competidora singapurense, quiere entrar en el mercado español de las bicis de alquiler por el Mediterráneo. “Nos hemos reunido con OfoBike y también con otras, que nos han presentado sus propuestas”, concede Giuseppe Grezzi, concejal de Movilidad valenciano y muñidor de la transformación verde de la ciudad del Turia. “Por nuestra parte hemos analizado la situación con mucha cautelas poniendo límites al desembarco, que quiere aprovecharlas posibles lagunas legales”.

oBike (Singapur) y OfoBike (China) aterrizan en Madrid y Valencia sin esperar a las autoridades

Grezzi destaca “dos cuestiones sobre la mesa” como “evitar la competencia desleal respecto a las tiendas de alquiler de bici, que se han incrementado notablemente en los últimos años”; y “prevenir todos los efectos negativos”, entre los cuales sobresalen las “molestias por el uso indebido” de este vehículo o la “ocupación de espacios públicos con bicis tiradas en el suelo u ocupando todos los aparcabicis”. Se desconoce el número de unidades que traerá Ofobike a Valencia.

oBike dispondrá en Madrid de medio millar de bicis, según ha sabido este medio, que se ha dirigido a ambas firmas sin obtener respuesta. No son las únicas interesadas: de acuerdo con El País, hasta seis firmas asiáticas se han acercado a la capital nacional a discutir con las autoridades locales.

En Valencia ven en este modelo una amenaza para las tiendas locales

“Varias de estas empresas han contactado con el Ayuntamiento de Madrid porque prevén instalarse en la ciudad”, reconocen en Cibeles, sin mencionar a ninguna firma. “Somos conscientes de los aspectos negativos a la llegada de estos sistemas a otras ciudades. Queremos que se minimicen los inconvenientes, como la ocupación masiva del espacio peatonal y los aparcabicis”. El consistorio madrileño agrega que está trabajando “en una regulación especial para el caso de las flotas de bicicletas en alquiler sin base fija”.

Este medio no ha podido confirmar si hay multinacionales planeando sobre Barcelona, pero varias fuentes opinan que “no sería descabellado” que alguna desembarcara sorpresivamente, sin el plácet del ayuntamiento.

En Sevilla -probablemente la ciudad con las infraestructuras ciclistas más desarrolladas-, el equipo de Gobierno del PSOE asegura no tener constancia de firmas de bike sharing gravitando: “Tenemos una cultura de la bicicleta muy arraigada. Aquí se lleva la bici particular y los hoteles incluso ofrecen su propio servicio de alquiler”.

Hasta seis firmas, todas asiáticas, se han acercado a Madrid: oBike ofrecerá medio millar de bicis

Además de las dos mencionadas, pululan otras como Mo-bike, Bluegogo, GooBee-Bike, i-bike, Yo-bike, Ohbike, Moby o Limebikes. La mayoría son de capital chino y están causando problemas no solo en España, sino en las grandes capitales europeas. Por ejemplo, la ordenanza de Palma prohíbe estacionar en la vía pública cualquier vehículo “que sea objeto de venta, reparaciones, exposiciones y de alquiler sin consultor”. Detrás de esta engolada ordenanza se esconde un veto a que las bicis del bike sharing estacionen donde les plazca.

Problemas en toda Europa

Ámsterdam, la capital ciclista, ha optado literalmente por vetarlas. En Cambridge, ciudad universitaria inglesa, se ha instalado Mo-bike; en Manchester se han registrado problemas de vandalismo; en la turística Bath Yo-bike entró sin permiso y sus bicicletas fueron retiradas, y algo similar sucedió en Londres en julio pasado, cuando las autoridades retiraron 500 bicis de dos distritos del Gran Londres.

Todos estos percances se han producido este año 2017. En Dublín se ha abierto un proceso de consulta pública. En Italia el sistema funciona también en Milán y Florencia. Se registra una entrada de 500 bicis por semana en la urbe milanesa hasta llegar a las 15.000 unidades.

En el Ayuntamiento de Madrid se están estudiando todas las variables, ya que por un lado fomentan la movilidad ciclista y permiten a las autoridades expandir las infraestructuras, pero por otro compite con los sistemas públicos (BiciMad, Bicing, Sevici) y los vehículos son pasto del vandalismo frecuentemente. La escasez de aparcabicis también influye, así como el transporte de estas bicicletas desde puntos más transitados hasta aparcamientos que no estén atestados.