Las tensiones entre el Gobierno español y Cataluña, ante el desafío secesionista, están en el punto de mira de los grandes inversores internacionales. Gigantes de Wall Street y de la City de Londres vigilan de cerca los acontecimientos y, en los últimos días, ha proliferando un buen número de informes y notas para tranquilizar los ánimos de sus clientes institucionales.

La opinión generalizada entre los ejecutivos de los principales centros financieros del mundo es firme: un referédum es improbable y no habrá independencia. Además, consideran que, aunque el órdago catalán es un foco de riesgo, la economía española muestra fortaleza.

El banco británico Barclays indica en un reciente informe que, «aunque es probable que la votación protagonice titulares en los días previos a la fecha prevista del 1 de octubre, la probabilidad de independencia en el corto plazo parece extremadamente baja».

Dudas de Barclays

El banco inglés indica: «no está claro que [el referéndum] se celebre. Parece probable que los colegios electorales no abran por orden judicial o, al menos, no todos ellos». Si de algún modo la consulta tuviese lugar, «es improbable que la participación superara el 50%», aunque, dentro de esta baja participación, «es probable que la independencia ganase». De un modo u otro, cree que el Gobierno regional convocará nuevas elecciones.

La firma de la City añade que «dadas las encuestas y la oposición gubernamental, es muy improbable la independencia en el corto plazo». Ante esta percepción, apunta que «los mercados han sido relativamente optimistas hasta el momento (y con razón, a nuestro juicio); pero cómo evolucionará el apoyo a la independencia en el medio plazo está mucho menos claro. El camino dependerá, en gran medida, de las políticas y respuestas de ambas partes».

El análisis de JP Morgan

Tampoco JPMorgan, el mayor banco de EEUU por activos, da crédito a una Cataluña independiente. Otorga “pocas posibilidades a que el referéndum tenga lugar”, ya que “el Gobierno central tiene herramientas legales para frustrar cualquier amenaza a la unidad nacional”, aunque ello suponga inflamar aún más el espíritu independentista. Sin embargo, advierte de que “la incertidumbre nunca ha sido mayor”.

En su opinión, aunque “la reacción de las autoridades catalanas hasta ahora no ha mostrado voluntad de retroceder, insistiendo en que el referéndum se celebrará de una u otra forma” […] “el riesgo a una declaración de independencia unilateral es remoto”.

El banco americano considera que “el Gobierno central seguirá adelante con la promesa de bloquear el referéndum”. Y recuerda que “las encuestas disponibles sugieren que las intenciones de voto de la población catalana se dividen casi equitativamente entre pro y contra la independencia, con una ventaja moderada a favor de esta última”.

El optimismo de Morgan Stanley

Otro gigante de Wall Street, Morgan Stanley, alerta sobre el riesgo político para la recuperación de España, pero confía, aun así, en el buen desempeño futuro de la actividad económica. «La mayor amenaza para la recuperación de la economía es la política […] Conviene monitorizar este riego […] ya que es fuente de volatidad […] Es probable que las políticas regionales estén en el punto de mira de los mercados, ante el riesgo a una consulta unilateral por la independencia», indica en un informe. Aunque indica que el hay «riesgo» de que se produzca un referéndum descarta que se llegase a confirmar la secesión. «Las barreras son elevadas», asegura.

Pese a la incertidumbre, el banco de inversión alaba que «España continúa creciendo por encima del resto de la zona euro» y espera que «este crecimiento continúe a un ritmo anual del 2,7% este año y el próximo». En su opinión, «la tasa de crecimiento superior a la de este área se va a mantener», ya que «España no sólo está creciendo con mucha mayor fortaleza que otros países periféricos, como Italia, sino que está superando a los del centro de Europa».

El escepticismo de Deutsche Bank

El mayor banco de Alemania también figura entre quienes no ven factible que Cataluña se convierta en un Estado independiente. «El Gobierno catalán ha aprobado una ley para celebrar un referéndum el 1 de octubre. Poro la falta de legalidad y de reconocimiento internacional, junto con la caída de los apoyos a la independencia que muestran las encuestas, hace que, incluso si se celebrara el referéndum, la posibilidad de que Cataluña terminara separándose de España es muy baja».

En esta coyuntura, Deutsche Bank reconoce que «es difícil predecir lo que sucederá en los próximos meses». Y manifiesta que «si bien parece muy improbable encontrar a corto plazo una solución para el rompecabezas catalán, la historia moderna española muestra que los períodos de intensa confrontación sobre las cuestiones de independencia se han resuelto a través del diálogo político y las negociaciones».

Además, «en el plano nacional, la reforma del sistema de financiación autonómica se han retrasado y las conversaciones preliminares por una revisión de la Constitución puede empezar después del 1 de octubre. La búsqueda de consenso a nivel nacional y cooperación entre los gobiernos regionales y la Administración central son necesarios. Sin unas elecciones anticipadas en Cataluña y posiblemente unos comicios adelantos también a nivel nacional, los progresos hacia reformas institucionales y una solución constructiva para Cataluña serían probablemente limitados», apunta Deutsche Bank.

La visión de Commerzbank

Por su parte, Commerzbank, en una reciente nota remitida a sus clientes, subraya que las tensiones políticas en España apenas se han reflejado en los mercados financieros porque la mayor parte de los grandes inversores no da crédito a un escenario de ruptura.

“La muda reacción del mercado ante el conflicto entre Madrid y Barcelona es, sin duda, debido al hecho de que la mayoría de los inversores creen que es muy improbable que Cataluña se convierta en una nación independiente […] El impacto de este conflicto en los mercados financieros ha sudi limitado hasta ahora. Los diferenciales entre la deuda pública alemana y española ha aumentado durante las últimas semanas y los bonos españoles se han comportado ligeramente peor que sus homólogos italianos. Sin embargo, bajo ningún concepto se puede considerar que muestran una importante inquietud entre los inversores”, asegura el segundo mayor banco de Alemania.

El mensaje de Natixis

Por su parte, la gestora de fondos del banco de inversión Natixis considera que «es improbable que la votación prevista para el 1 de octubre se celebre porque viola la ley española». Sin embargo, sí ve probable «un intenso debate político y jurídico en favor y en contra del referéndum». En cualquier cosa la firma señala que el Gobierno central dispone de instrumentos legales y el apoyo de los principales partidos políticos que le dotan de autoridad para evitar que la votación tenga lugar.

Natixis indica que, en su opinión, «el proceso actual está condenado a fracasar y a quedar en nada en el corto plazo». Sin embargo, ve potenciales riesgo por las tensiones entre Madrid y Barcelona: «La pérdida de confianza entre empresarios catalanes y españoles, que puede aplazar inversiones a la espera de que el conflicto se resuelva; la pérdida de confianza entre los inversores internacionales, que puede reflejarse temporalmente en los diferenciales de crédito de la deuda española, aunque todavía no se ha visto; un efecto negativo sobre el ráting de la deuda española».

La confianza de Robeco en la deuda pública

La gestora de fondos de inversión Robeco pone en valor, respecto a la salud de la economía española, que “con un crecimiento estable de torno al 3%, no hay motivos para preocuparse por la sostenibilidad de la deuda española, a pesar de que la deuda pública bruta esta relativamente alta, cercana al 100% del PIB”.

La firma holandesa aplaude que España “está en la senda correcta para reducir su déficit público del 4,5% en 2016 al 3,1% en 2017, alcanzando finalmente el umbral europeo del 3%”.