El fantasma de la incertidumbre política en Europa revive. La enorme confianza con la que encaraban los mercados las elecciones generales celebradas este fin de semana en Alemania ha tornado en desconcierto al conocerse los resultados de los comicios.

Es cierto que el bloque de la CDU/CSU, el partido de la canciller Angela Merkel, se alzó con la victoria, cumpliendo con los pronósticos. Pero la debilidad de sus resultados -los peores desde 1949-, unidos al fuerte revés sufrido por el principal partido de la oposición, el SPD, y al fuerte auge del grupo de extrema derecha AfD, han conformado un panorama político cargado de incertidumbre para Alemania y, por ende, para la eurozona, lo que provoca cierto temor entre los inversores.

La mejor prueba de esto la daba este lunes el euro, que registraba caídas en el entorno del 0,6% y se situaba por debajo de los 1,19 dólares por primera vez desde el pasado 1 de septiembre. “Mientras la canciller Merkel busca mantener el poder, el ascenso de la extrema derecha y la decisión de los socialdemócratas de pasar a la oposición la obligarán a confiar en una complicada coalición con los Verdes y los Liberales. La incertidumbre resultante no es positiva para la integración europea y como resultado el euro cedió un poco de terreno el domingo por la noche», observan los analistas de Ebury.

El principal problema radica en la capacidad que tendrá Merkel para sacar adelante sus políticas en este escenario. Como observan los analistas de Nomura, lo más probable es que la CDU/CSU busque un pacto de gobierno con los liberales del FDP y el Partido Verde. Pero las diferencias entre estos tres partidos pueden hacer difícil sacar adelante las políticas deseadas por la actual canciller alemana. «Encontrar compromisos sobre la política será un reto», confirman los analistas del banco japonés.

El partido liberal es contrario a un aumento de la integración europea y a una mayor aportación alemana al presupuesto

Esto puede tener un notable impacto en las políticas europeas. Como observa Diego Jiménez Albarracín, responsable de renta variable del Centro de Inversiones de Deutsche Bank, «Merkel ha hecho hincapié en la posibilidad de un cambio en los tratados europeos para avanzar en la integración comunitaria. El momento parece adecuado, con casi todos los miembros de la eurozona cumpliendo, o a punto de hacerlo, con los objetivos de déficit». Sin embargo, añade, «los problemas pueden venir con los posibles socios. El FPD es contrario a una mayor integración y considera excesiva la aportación alemana a los presupuestos europeos».

De este modo, «el optimismo previo del mercado sobre la posibilidad de que Macron y Merkel inicien las reformas necesarias de la arquitectura de la eurozona también recibirá inevitablemente un golpe», corroboran en Nomura, donde advierten de que esto puede elevar las preocupaciones hacia las economías más débiles de la región, en un momento delicado, «dada la proximidad del fin de semana del referéndum catalán en España y las elecciones generales del próximo año en Italia».

Desde Vontobel también observan que los resultados alemanes pueden ser vistos como una señal de alerta de los riesgos que aún afronta el proyecto común europeo y apuntan a las elecciones italianas de 2018 como el reto más importante a medio plazo.

Y es que, como observa Lucy O’Carroll, economista jefe de Aberdeen Standard Investments, «quien pueda haber pensado que el riesgo político en Europa había desaparecido habrá tenido un despertar desagradable».