El Banco de España ha publicado este jueves sus nuevas previsiones macroeconómicas para España y, aunque mantiene sin variación los pronósticos relativos al crecimiento del PIB, estima que la tasa de paro será inferior a lo previsto en el mes de junio, hasta un 16,3%. Para los próximos años, seguirá cayendo hasta el 14,4% en 2018 y el 12,9% en 2019. Sin embargo, esta mejora del empleo no se verá acompañada de mejoras salariales significativas, entre otras cosas porque el empleo que se crea se centra en sectores menos productivos y cualificados.

Por un lado, el banco emisor refleja, como han mostrado las últimas estadísticas laborales, que se está produciendo una desaceleración del empleo en el tercer trimestre del año. Por sectores de actividad, la desaceleración fue especialmente intensa en la agricultura, la construcción y en la rama de la hostelería.

Sin embargo, el Banco de España señala que, como viene ocurriendo desde el inicio de la actual fase de recuperación económica, el crecimiento “seguirá siendo muy intensivo en el factor trabajo”, a lo que añade que, a este proceso, “contribuirá el moderado ritmo de avance de los costes laborales unitarios”, entre los que se incluyen los salarios.

Entre los factores que podrían estar manteniendo bajo cuerda los salarios, también a nivel internacional, está la posibilidad de que los sindicatos puedan estar otorgando prioridad en las negociaciones a la generación de empleo y a la mejora de las condiciones de trabajo frente a los incrementos salariales.

Esta circunstancia es patente en el caso del sector público, donde en estos momentos la prioridad de los sindicatos pasa, en igual grado que los salarios, por recuperar la jornada de 35 horas y el empleo perdido en la Administración durante los años de crisis.

Los cambios de composición del empleo, detrás del menor avance en salarios

No obstante, “los cambios en la composición del empleo podrían estar ejerciendo, asimismo, un papel moderador del crecimiento de los salarios”, suscribe el Banco de España.

Argumenta la entidad dirigida por Luis María Linde que la recuperación del empleo ha sido especialmente dinámica en los grupos poblacionales de más edad y, en mucha menor medida, en los más jóvenes, al menos en sus primeros compases. Añade que, aunque en general los individuos empleados de mayor edad perciben salarios más elevados, son precisamente estos colectivos en los que el crecimiento salarial se ha frenado.

Y finalmente apostilla que “en la medida en que estas cohortes de edad avanzada, que ahora están cobrando mayor relevancia en la composición de la fuerza laboral debido principalmente al envejecimiento de la población, comiencen a llegar a su edad de jubilación, la fracción de salidas del empleo que se producen desde escalas de remuneración superiores a la mediana será mayor, contribuyendo así a intensificar la moderación salarial”.

El crecimiento  del empleo por ramas tampoco ayuda

Por otro lado, el informe del Banco de España evidencia que la evolución del empleo por ramas desde 2007 ha conducido a “modificaciones profundas del peso de los distintos sectores dentro del empleo total”.

En concreto, la proporción de trabajadores empleados en la construcción ha descendido en más de siete puntos porcentuales –del 13,2% del total al 5,9%–, y la de las manufacturas ha caído en casi tres puntos.

Por su parte, las ramas que han ganado más peso han sido las de hoteles y restaurantes, transporte, almacenamiento y comunicación, educación y sanidad y servicios sociales, con un aumento conjunto de 7,5 puntos porcentuales –del 24,5% al 32%–. En comparación con la situación al final del anterior ciclo expansivo que precedió al inicio de la crisis, por tanto, destaca la ganancia de peso de la rama de hostelería y restauración, a expensas de la construcción. Otra lectura de este trasvase es que, el empleo está fluyendo hacia sectores de mayor productividad, pero “de forma modesta”.

El temor a que se agote el empleo procedente del turismo

Por último, el Banco de España lanza un aviso. Señala que, en tanto la recuperación del empleo en la actual fase de recuperación ha tendido a concentrarse, en términos absolutos, en varias ramas de los servicios, en algún caso muy conectadas con la expansión de la actividad turística, el riesgo de que el sector llegue a sus topes debe tenerse en cuenta.

“Ante la posibilidad de que las ramas de hostelería y construcción se aproximen a sus límites de creación de puestos de trabajo en el futuro próximo, parece necesario buscar fórmulas para expandir las oportunidades laborales de los desempleados con menor formación”, asevera, para añadir que, a futuro, también debe ser una prioridad que las nuevas generaciones alcancen un mayor nivel de formación para permitir un trasvase de empleo hacia actividades más productivas y, así, mejor pagadas.

¿Qué opina el Banco de España?

El Banco de España aboga por que haya “heterogeneidad” en los incrementos salariales, de forma que las subidas de sueldos se adecuen a las “condiciones específicas” de cada empresa, y ha defendido que la moderación salarial de los últimos años ha sido “positiva” para el consumo en España, informa Europa Press.

Así lo ha señalado el director general de Economía y Estadística del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, en la presentación del informe, en el que ha señalado que “no tiene sentido” acometer las mismas subidas salariales en todas las empresas, ya que cada una presenta distintas condiciones económicas.

Hernández de Cos ha recordado que aunque ya hay un 25% de empresas con rentabilidades superiores al 15%, todavía un 22% de las empresas presentan resultados negativos, por lo que ha rechazado que los incrementos salariales sean los mismos en todas las empresas, sino que aboga por que se adecuen a las condiciones específicas de cada compañía y haya “heterogeneidad”.