Después de que el Senado aprobara este martes en comisión la Ley de medidas urgentes del trabajo autónomo sin introducir nuevas enmiendas, es el turno de abordar los temas de fondo. Toda una reforma del Régimen Especial del Trabajo Autónomo (RETA) para acomodar el sistema de cotización de los trabajadores por cuenta propia a sus nuevas realidades. Será un trabajo arduo del que se encargará una subcomisión parlamentaria creada con este propósito que ya ha empezado a trabajar.

Mientras tanto, la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos (ATA) está estudiando posibilidades junto a un grupo de expertos y está dando forma a tres propuestas básicas que flexibilizarán el sistema de cotización del colectivo y beneficiarán especialmente a trabajadores con bajos ingresos. Según las cifras que maneja la organización, el objetivo de aflorar e incluir en el sistema de cotización a unas 725.000 personas que actualmente tienen un empleo por cuenta propia, pero perciben ingresos inferiores a la base mínima de cotización, que es de 919 euros.

Por un lado, este es el caso de muchos jóvenes menores de 25 años que alternan un trabajo por cuenta propia y los estudios –una figura cercana a los conocidos como ‘riders’ de empresas como Deliveroo–. Para ellos, la opción sería una cuota fija de cotización de 30 euros, el coste de establecer un tipo de cotización del 3,3% para las contingencias profesionales. Esta cuota se mantendría durante dos años, ampliable a un tercero si el autónomo se encuentra entonces en la misma situación.

Según el presidente de ATA, Lorenzo Amor, la razón de establecer este límite temporal responde a que al tercer año, si los ingresos no remontan, «o se está engañando o está engañando al resto».

Además, la organización de autónomos planea, con los mismos topes temporales, otra ‘tarifa plana’ de 50 euros para aquellos autónomos con ingresos inferiores entre un 15% y un 20% a la base mínima de cotización. Se trata de una medida enfocada sobre todo a trabajadores que realizan trabajos esporádicos.

La organización de autónomos es consciente de que este tipo de medidas puede ser un caldo de cultivo para la proliferación de los falsos autónomos, aquellos trabajadores a los que se les obliga a dar de alta como autónomos, aunque desempeñan un trabajo equiparable al asalariado. Por ello, se entiende que este tipo de iniciativas deben ir acompañadas de una intensa labor de la Inspección de Trabajo.

Una cotización voluntaria anual

Por otro lado, en un colectivo sin ingresos fijos, ATA es consciente de la dificultad de lograr que los autónomos coticen por los ingresos que realmente perciben. Por ello, propone establecer una aportación voluntaria al final del año que no implicará una variación de las bases de cotización.

Actualmente la base media de cotización de los autónomos es de unos 1.000 euros –unos 700 euros inferior a la de los asalariados. La propuesta en cuestión no implica elevarla ni comprometerse a mayores pagos cada mes, sino que permitirá, haciendo balance al final del ejercicio, incrementar las aportaciones, lo que redundará en el futuro en una pensión superior –la pensión media resultante es ahora alrededor de 500 euros inferior a la de los asalariados–.

Los beneficiarios en este caso serían entre el 15% y el 20% de los autónomos que cotizan por la base mínima.

En este sentido, la Ley que está a punto de aprobarse definitivamente ya incluye la posibilidad de modificar hasta cuatro veces en un año la base de cotización, en función del devenir de los ingresos del trabajador.