Tras siete años de vida, Microsoft ha admitido que Windows Phone, su sistema operativo para teléfonos móviles, es un fracaso. Ha sido el propio director de la división de smartphones, ordenadores de mesa y tablets, Joe Belfiore, el que ha anunciado, a través de su perfil de Twitter, que ya no habrá actualizaciones ni nuevas aplicaciones, aunque sí que seguirán enviando a sus pocos usuarios mejoras a nivel de seguridad.

La decisión definitiva la ha provocado HP. El fabricante reveló el pasado 6 de octubre que dejará de producir su Elite X3, uno de los últimos smartphones del mercado que todavía se servían del sistema operativo del gigante fundado por Bill Gates.

Windows 10 Mobile será, por tanto, la última versión que la compañía estadounidense mande a los teléfonos de sus escasos usuarios. Las cifras son muy elocuentes: según un estudio de Kantar Worldpanel sólo un 1,3% de todos los móviles que hay en Estados Unidos tienen el sistema operativo de Windows. Sólo el 0,3% de Blackberry está por detrás, y ambos viven a una distancia sideral del 64% de Android o el 34% del iOS de Apple.

Belfiore también ha reconocido que lo han intentado prácticamente todo, pero que ha sido imposible conseguir que los desarrolladores continuaran haciendo su trabajo y creando aplicaciones para Windows Phone. “El volumen de usuarios es demasiado bajo como para que las compañías inviertan”, ha dicho en un tuit en su perfil oficial.

Aunque no vayan a hacer nuevas actualizaciones de su sistema operativo, Windows seguirá muy activo en el universo de los dispositivos móviles. La llegada de Microsoft Edge, su navegador web, a Android e iOS será importante y le han dedicado muchos recursos, pero ya tienen una gran presencia con aplicaciones como Office, Outlook o Skype.

Tras estrenarlo en el Mobile World Congress de Barcelona, en febrero del año 2010, Windows da ahora carpetazo a un sistema operativo que se salía de lo habitual, pero que tenía que luchar contra dos gigantes que dominan un sector en el que ya no cabe la competencia.