El régimen foral del País Vasco y, más concretamente el llamado ‘cupo’, vuelve a levantar ampollas entre las comunidades autónomas que se sienten en desventaja respecto a esta suerte de ‘excepción’ fiscal. Recientes estudios como el publicado estos días la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea) dan la razón a estas comunidades autónomas que comparten el régimen común.

Sin embargo, en los días previos a la aprobación por la vía rápida del nuevo concierto vasco, que augura menores cargas para la región de cara a los próximos años, el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, ha tratado de enjugar la imagen de los contribuyentes vascos como los alumnos aventajados del sistema tributario español para evitar que se generen, cuanto menos, dos bandos.

Este jueves, antes de que se aprobara la nueva Ley, lo ha vuelto a hacer. El Ministro de Hacienda ha venido reiterando que los ciudadanos de Euskadi pagan más impuestos que gran parte de los españoles porque, como en el caso de Cataluña, no han aplicado las rebajas del IRPF puestas en marcha desde 2015 a nivel nacional.

El resultado, en efecto, son unos tipos aplicables en el impuesto superiores al resto. Sin embargo, la capacidad normativa del País Vasco ha introducido matices y, como señalan expertos fiscalistas consultados por este periódico, la aplicación de deducciones o exenciones hace que afirmar que los vascos paguen más es, cuanto menos, cuestionable. Para saberlo con certeza sería necesario contar con una comparativa de la presión fiscal en cada comunidad autónoma, para la que hay múltiples metodologías.

Fiscalistas consideran cuestionable que los vascos paguen más impuestos

Al margen del IVA, que es igual en todo el territorio español, o el Impuesto de Sociedades, reservado para las empresas, el principal impuesto que pagan los ciudadanos de a pie es el que grava las rentas de su trabajo, el IRPF. En este sentido, existe una parte nacional y otra autonómica. En el caso del Estado, existen cinco tramos en el IRPF que van desde el 9,50% al 22,50%. A partir de ahí, cada comunidad autónoma completa como considera el tramo autonómico.

Pues bien, los tipos aplicables al tramo más bajo de la tarifa entre las comunidades de régimen común se mueven entre el 9,5% (19% sumada la parte estatal) y el 12% (21,5%). Para el tipo máximo, se encuentran entre el 21% de Madrid (43,5%) y el 25,5% (48%) de otros territorios como Cataluña o la Comunidad Valenciana.

En el caso de los territorios forales del País Vasco, cada uno de ellos regula el IRPF propio, aunque de alguna manera todos están armonizados y, en algunos aspectos, con parte de la normativa de territorio común. El resultado es que la tarifa general del IRPF que soportan los vascos está entre el 23% y 49% en ocho tramos, es decir, que los tipos marginales son superiores, pero en especial para las rentas más bajas, que pagan cuatro puntos porcentuales más que la media. Los que más ganan, solo pagan una décima más y hay que tener en cuenta que ese tipo máximo del 49% se reserva para una base liquidable a partir de 179.460 euros.

Y a partir de ahí los matices.  Mientras que en cada territorio de régimen común se establecen mínimos personales y familiares –aquella parte de la renta que, puesto que se destina a satisfacer necesidades básicas, está exenta de tributación–, en el caso del País Vasco se aplican en los tres territorios deducciones en cuota cuando se dan ciertas circunstancias personales o familiares.

Algunas ventajas propias del País Vasco

Al mismo tiempo, el País Vasco ha puesto en marcha con los años ciertos preceptos fiscales muy ventajosos para sus ciudadanos. Por ejemplo, una exención en el IRPF para las prestaciones por maternidad que se perciben en los niveles autonómicos y municipales, o, en el caso de Vizcaya y Guipúzcoa, para las becas concedidas por las fundaciones bancarias.

Más allá del IRPF, también hay ventajas: están exentas en las ganancias patrimoniales por la dación en pago de la vivienda habitual o, salvo en Álava, los rendimientos de los seguros de vida o todo tipo de planes de ahorro a largo plazo. Además, aquellos que inicien una actividad económica pueden reducir en un 10% el rendimiento positivo de la misma.

Los cargos públicos se deducen las aportaciones a sus partidos

Como curiosidad, la normativa foral contempla un gasto deducible adicional a los previstos por la normativa común: las cantidades aportadas obligatoriamente a su organización política por los cargos públicos, con un límite del 25%.

Los vascos pagan más por su ahorro

Si se atiende a la tributación del ahorro, se observa que, mientras que la tarifa general oscila entre el 19% y el 23%, en tres tramos, este último a partir de los 50.000 euros, en el País Vasco se dispone cinco tramos entre el 20% y el 25%, a partir de los 30.000 euros. Y esto daría la razón a Hacienda.

Sin embargo, escalando en el nivel de rentas, vuelven a surgir las dudas. Mientras que a nivel estatal existe el Impuesto sobre el Patrimonio, que está exento en el caso de Madrid, en el País Vasco se puso en marcha a partir de 20213 el Impuesto sobre la Riqueza y las Grandes Fortunas.

Comparando ambos tributos, el de Patrimonio cuenta con un mínimo exento de 700.000 euros, que solo se ha rebajado en Aragón (400.000 euros), Cataluña y Extremadura (500.000 euros) o la Comunidad Valenciana (600.000 euros). Además, hay un mínimo que no tributa para la vivienda habitual de 300.000 euros. La horquilla de tipos oscila entre el 0,2% y el 2,5%, aunque muchas comunidades autónomas han elevado el tipo máximo en el Impuesto de Patrimonio más allá del 3%.

En cambio, el tributo sobre las grandes fortunas del País Vasco es más benevolente, puesto que el mínimo exento de la vivienda habitual en Álava y Vizcaya se eleva hasta los 400.000 euros, mientras que en Guipúzcoa se mantiene en los 300.000 euros. Además, en los dos primeros territorios el mínimo exento se sitúa en los 800.000 euros, mientras que en Guipúzcoa se mantiene en los 700.000 euros. Para los tipos marginales, solo modifican la tarifa de Patrimonio tanto Vizcaya, que lo modera en el rango más alto hasta el 2%, como Guipúzcoa, que lo rebaja al 1,5%.