Los sindicatos mayoritarios CCOO y UGT llevan tiempo preparando un frente común para redoblar las presiones en pos de mayores subidas salariales en 2018 dentro de las negociaciones del III Acuerdo Interconfederal para el Empleo y la Negociación Colectiva (AENC), de iniciativas para reducir la temporalidad en el empleo y para salvaguardar el poder adquisitivo de las pensiones. Pondrán en marcha la maquinaria tras el Puente de la Constitución y no descartan en ningún caso la convocatoria de nuevas movilizaciones.

La crisis institucional en Cataluña lo paralizó todo. Enfrió el otoño ‘caliente’ anunciado por las centrales para sacar adelante estas demandas. Se convocaron movilizaciones en sectores diseminados, “allí donde se tenían que convocar”, aseguran desde UGT. Sin embargo, su protagonismo pasó indudablemente a segundo término.

Los sindicatos quieren establecer un suelo salarial de 1.000 euros

Sin embargo, la tensión ha bajado en Cataluña y la convocatoria de elecciones del 21 de diciembre viene con una promesa de normalización, o al menos de batalla política dentro de los márgenes de lo legalidad democrática. Es por eso que los sindicatos vuelven a calentar motores.

Esta semana volverán a reunirse para unificar criterios, por ejemplo, en materia de salarios, y para tratar de fijar un calendario de reuniones con la CEOE. UGT ya ha hecho pública su intención de plantear en la mesa de negociación con la patronal subidas salariales del 3% para el próximo año –bastante por encima de la previsible evolución del IPC– y de presionar para que el salario mínimo interprofesional (SMI) se eleve hasta los 1.000 euros anuales, desde los 707,6 euros actuales. Sería el resultado de elevar este indicador hasta el 60% del salario medio, tal y como recomienda la Carta Social Europea.

En CCOO aún no se ha cerrado una propuesta, pero sugieren que irá en la misma dirección de pedir subidas del 3% y un alza de los salarios más bajos hasta los 1.000 euros en un escenario de tres años, dentro de la presente legislatura. Además, recuerdan que sus aspiraciones pasan también por atajar la precariedad, la extensión ilegal de las jornadas y la temporalidad.

Los sindicatos vuelven a la propuesta de máximos

Esta demanda de subidas salariales del 3% se sitúa en la franja más alta de la horquilla que plantearon durante las negociaciones fallidas de 2017, en las que, tras ceñirse a unos márgenes de entre el 1,8% y el 3%, con una irrenunciable cláusula de garantía salarial –para llegar hasta el IPC en caso de que este superase la subida pactada en convenio– , no acabaron de ponerse de acuerdo con los empresarios.

Al otro lado de la mesa, la patronal CEOE-Cepyme moduló su oferta hasta plantear subidas entre el 1,2% y el 2%, más 0,5 puntos porcentuales variable en función de la productividad. Pero estas cifras no cubrían las expectativas de los sindicatos y las negociaciones se rompieron en pleno verano dejando por delante un año sin pacto salarial.

¿Qué ha ocurrido con los salarios?

Por parte de la patronal, las posturas tampoco se han movido demasiado, según declaraba la pasada semana el presidente de CEOE, Juan Rosell, en una entrevista a Onda Cero. El patrón de patronos, que ya en verano se mostró partidario de negociar subidas salariales en dos velocidades, para dar especial atención a los salarios más bajos, aseguraba que, de reanudarse las conversaciones con los sindicatos, sus planteamientos serían “parecidos” aunque dotando de mayor peso a la parte variable dependiente de los resultados de las empresas.

Fuentes de CEOE insisten en que el rechazo de su propuesta por parte de los sindicatos fue un error a la vista de que la subida salarial pactada hasta octubre ha sido del 1,4%, según datos del Ministerio de Empleo, muy inferior al 2,5% que llegaron a plantear las empresas.

No obstante, el presidente de la patronal ha vuelto a referirse este lunes a la cuestión salarial y se ha mostrado dispuesto a mejorar para 2018 la oferta salarial que hizo su organización a los sindicatos para 2017.

Los sindicatos ya hablan de movilizaciones

En el trasfondo de estos leves movimientos en los planteamientos salariales está un intercambio de acusaciones sobre la supuesta inmovilidad de las partes para convocar nuevas reuniones. La patronal asegura que los sindicatos están divididos, mientras que las centrales achacan la falta de iniciativa de la CEOE al golpe que ha supuesto la crisis catalana y a la ‘guerra’ interna para suceder a Rosell al frente de la Confederación.

En una reciente conversación con El Independiente, el secretario general de UGT, Pepe Álvarez, aseguraba que pactar un tercer AENC es una necesidad que, sin embargo, no se debe alcanzar “a cualquier precio”. En este sentido, avanzaba, como también indican desde CCOO, que si no hay ánimo de negociación por parte de la patronal “no se descartan movilizaciones”.

En un escenario de esta naturaleza, UGT se plantearía “preparar al sindicato” con debates, asambleas y concienciando a los delegados y delegadas en las empresas de la necesidad de presionar.