Apple ha confirmado en la tarde de este lunes que ha cerrado la compra para hacerse con Shazam, la aplicación de reconocimiento de música más popular del mundo. La operación rondará los 400 millones de dólares, casi 340 millones de euros, y se cerrará en las próximas semanas.

“Estamos encantados de que Shazam y su talentoso equipo se unan a Apple”, explicaba el gigante de Cupertino en un comunicado. “Apple Music y Shazam son aliados naturales y ya tenemos planeadas muchas iniciativas interesantes”, decían.

Shazam es una app muy popular y una de las mejor valoradas, pero tiene serios problemas para sacar rentabilidad del producto que ofrece. En el año 2016 sólo consiguieron ingresar 64 millones de dólares, casi 55 millones de euros, una cifra que procedía casi en su totalidad de la publicidad.

Ese es el principal motivo para que la firma dirigida por Rich Riley y Andrew Fisher ha aceptado una oferta muy baja, teniendo en cuenta que no hace demasiado se valorada a Shazam en el entorno de los 1.000 millones de dólares, casi 850 millones de euros, en el club de los unicornios.

En cualquier caso, no es la parte económica de la operación lo que más interesa a Apple. El gigante tecnológico, la compañía cotizada más valiosa del mundo, tiene músculo financiero de sobra. Lo que busca son los algoritmos de Shazam, que pueden servir para integrarlos en Apple Music, su servicio de música en streaming por suscripción al que llevan mucho tiempo intentando darle un soplo de aire fresco que les ayude a competir de forma directa con Spotify.

Precisamente la plataforma sueca puede salir perjudicada de esta adquisición. Según The Verge, Spotify consigue un millón de pinchazos diarios en su servicio que llegan directamente de los usuarios que identifican una canción con Shazam.

Cerrando o modificando la aplicación, ahora que pueden hacer con ella lo que quieran, Apple perjudicaría a su gran rival en un sector en el que la lucha es encarnizada por la volatilidad de los usuarios.

Cualquier cosa les ayudaría en una batalla en la que van perdiendo claramente: la aplicación escandinava superó en julio los 60 millones de suscriptores, mientras que en ese mes Apple Music apenas podía presumir de tener a 27 millones de usuarios de pago.