Conozco a Marieta desde hace años y de ella puedo destacar no solo su valía profesional sino también unos valores personales muy claros, que siempre son brújula esencial de su vida y su liderazgo. Es humilde, responsable y especialmente auténtica, haciendo de sus principios la base de sus comportamientos.

Antes de incorporarse a la dirección general de Merck en España, Marieta Jiménez ha sido la directora general de la compañía en Suecia, entró en la empresa como directora de Fertilidad, Endocrinología y Medicina Clínica en España. Cuenta con más de 20 años de experiencia en empresas multinacionales de la industria farmacéutica, tales como AstraZeneca, Wyeth y Lilly, ocupando diferentes posiciones en las áreas de Ventas, Marketing, Desarrollo de Negocio y Business Excellence.

Marieta es quizás de las directivas que he conocido en los últimos años que mejor resume el Liderazgo Situacional. El liderazgo situacional es un modelo de liderazgo mediante el que el líder adopta diferentes tipos de liderazgo en función de la situación, necesidades y nivel de desarrollo de los empleados, adaptando así el estilo de liderazgo más eficaz en cada momento y de acuerdo a las necesidades del equipo. El comportamiento del líder se adapta al equipo de trabajo para conseguir los mejores resultados. Sin ninguna duda, después de la crisis mundial que ha cambiado de forma total los paradigmas necesarios para que el éxito empresarial sea sostenible a largo plazo, es el estilo que está triunfando especialmente en el sector Pharma y salud que, anteriormente a esta crisis, se había considerado como sectores que no conocían ciclos económicos.

Pregunta.- ¿Qué diferencias de liderazgo has encontrado entre España y Suecia?

Respuesta.– Hay muchas. Cuando llegué a Suecia, el principal reto con el que me encontré es que lo que había aprendido aquí, me servía de poco. Aquella es una sociedad, tú la conoces bien, Euprepio, que no está nada jerarquizada, construida en la equidad, en el consenso. Todos opinan y construyen juntos. Al llegar como director general te das cuenta de que no te valoran por eso, sino que esperan a conocerte y dejarte que los guíes. Eso es un shock cuando vienes de una cultura como la española, más jerárquica.

P.- ¿Exige la sociedad sueca más meritocracia a sus directivos?

R.- Exige claramente mayores resultados, capacidad de influencia y un liderazgo basado en lo que tú vales, no en el título que ostentas. Claramente, hay mucho que aprender de ellos. Se trata de una sociedad más abierta.

P.- Pero habrá sido un shock, ¿no? Porque las expectativas en España en este campo son muy diferentes…

R.- Sí, pero en Merck yo me he encontrado con un grupo de personas muy abiertas, con ganas de cambiar, con una actitud muy positiva, que me han aceptado desde el primer momento de una manera honesta y transparente. Ellos han entendido que mi estilo de trabajar y de liderazgo es muy diferente, y estamos construyendo juntos lo que a mí me gustaría que fuera Merck.

P.- ¿Y cómo es tu estilo de liderazgo?

R.- Soy una persona que valora mucho la flexibilidad. Los líderes tenemos siempre que querer entender al otro y, desde la posición del otro, intentar influirle y moverle hacia la dirección en la que debemos trabajar juntos. Creo mucho en el diálogo abierto, en que la gente sea lo que es y no en que tengas que ir a trabajar aparentando ser otra cosa que no eres… Creo en la transparencia, en la honestidad y en el respeto. Y también en esa mentalidad abierta que te permite abrazar las diferencias y la diversidad. Todo ello contribuye, de manera positiva, al resultado.

Creo en el diálogo abierto, en que la gente sea lo que es y no en que tengas que ir a trabajar aparentando ser otra cosa que no eres

P.- ¿Qué es el liderazgo colaborativo, participativo, como el que Merck ha conseguido imponer en España?

R.- Creo que se ha abusado mucho del término colaboración y que bajo él, se ha agrupado todo. Creo más en un equipo de personas, expertas en diferentes funciones que, cuando se juntan en una sala para trabajar en un proyecto, trascienden su responsabilidad funcional para contribuir a un proyecto que va más de experiencia que del expertise de cada uno en su respectiva área funcional. Creo más en el consenso, en trabajar de una manera organizada… Hay que usar menos la palabra colaboración y medirla más.

P.- ¿Crees que los españoles están preparados para este tipo de liderazgo?

R.- En España seguimos trabajando muy ‘por silos’. Lo ves en las compañías y en distintos sectores, y eso es muy chocante. A veces, en circunstancias de crisis o difíciles, conseguimos sobrepasar esa parte de silos, pero enseguida nos volvemos a colocar en nuestra parte ‘de silos’. Tenemos mucho camino por recorrer.

P.- ¿Cuál ha sido el balance de Merck en 2017? ¿Qué destacarías?

R.- Yo me incorporé el 1 de abril y lo primero que debo decir es que vamos a superar los resultados financieros, que es uno de los objetivos prioritarios como empresa. En ese sentido hemos hecho un trabajo excelente, como grupo y como equipo. Hemos trabajado mucho en nuestra estrategia, en nuestras prioridades, en lo que queremos hacer. Merck, a nivel global, está en un momento óptimo como empresa. Hemos trabajado e investigado mucho durante muchos años y en 2018 podremos lanzar al mercado nuevos fármacos para lanzarlos y que sean accesibles a los pacientes, con lo que este 2017 hemos hecho mucho trabajo de preparación de lo que será este nuevo año. Por último, destacaría toda la parte de transformación de cultura, de preparación como nuevo equipo, de definición de cómo queremos ser y cómo queremos que nos vean.

P.- ¿Cuáles son vuestros proyectos más relevantes?

En Suecia yo no me planteaba que era una mujer directiva. Desde que regresé a España sí. Hay que seguir avanzando en materia de igualdad”

R.- Merck es una compañía algo especial porque no es solo una farmacéutica, sino que es líder también en ciencia y tecnología. Toda nuestra parte de ciencias de la vida y de performance materials. En el sector farmacéutico tendremos oportunidad de lanzar este año al mercado dos productos en dos áreas críticas: uno en oncología y otro en esclerosis múltiple. Además de esto, otra de mis prioridades es lo mucho que tenemos que hacer, como Merck España, para ser un jugador principal en el mercado, para atraer recursos e inversiones hacia mi compañía. La calidad científica en España es extraordinaria, pero muchos investigadores se tienen que ir fuera. Y tenemos el suficiente tejido en España para atraer más recursos y más inversiones. Esa es otra de mis prioridades de cara a 2018. Y la tercera es que, por supuesto tenemos un montón de productos que llevan más de veinte años aportando soluciones terapéuticas en áreas como fertilidad, curva de crecimiento y hay que seguir manteniendo esa situación y avanzando.

P.- Dame un diagnóstico ‘de la salud del mundo de la salud’ en España, en relación con otros países.

R.-Tenemos un sistema de salud público extraordinario, de los mejores de Europa. Pero tenemos muchos retos por delante. Todos los relacionados con el envejecimiento de la población, las enfermedades agudas que se acabarán transformado en crónicas y tendremos que buscar financiación y maneras de hacer este sistema sostenible. Y también formas de agilizar la innovación.

P.- ¿Cuáles son tus valores, a nivel personal, tus claves?

R.- Mis valores personales siempre han coincidido con mi trabajo en empresas que me han permitido expresarme como soy. Uno de los fundamentales es la transparencia. Soy lo que se ve, tengo pocas dobleces. Yo respeto tremendamente a las personas, con sus diferentes perfiles y sus diferentes culturas. Soy lo que se ve, tengo pocas dobleces. Otro es la integridad: hago: lo que digo. Y soy sincera.

P.- ¿Qué les aconsejarías a otros directivos cuando no comparten esos valores enteramente?

Los valores de las compañías son los resultados de los valores de las personas que trabajan en ellas. Normalmente coinciden”

R.- Las compañías las hacen las personas. Y los valores de las compañías son los resultados de los valores de las personas que trabajan en ellas. Uno tiene que ser totalmente coherente con sus valores, que normalmente coinciden. Ser fiel a ellos. Pero si te encuentras en situaciones de conflicto, tienen que prevalecer los valores personales.

P.- En España, desde hace años, tenemos una situación política en la cual se percibe una falta de negociación, de diálogo… ¿qué valores de la esfera privada deberían incorporar los políticos a las instituciones públicas?

R.- Los políticos deberían aprender la capacidad para escuchar a todas las partes, buscar soluciones y llegar a un objetivo. Ese estar abierto a dialogar absolutamente con todos los interlocutores. Y luego valores como la transparencia, el respeto, la no manipulación … también las competencias y la experiencia.

P.- ¿Cómo se puede mejorar la imagen que se ha explotado de vuestro sector? ¿Qué se está haciendo mal desde el punto de vista del marketing o de la comunicación?

R.- Yo estudié Farmacia, con una vocación de investigación. Cuando era joven yo quería desarrollar nuevos medicamentos que pudieran ayudar a las personas. Entré a trabajar en la industria farmacéutica y llevo más de veinte años en este sector. Y mi imagen desde dentro, en Merck, es muy positiva. Y me da mucha tristeza lo que tú acabas de describir. debemos intentar transmitir una imagen mucho más real y cercana a lo que somos. Hemos parecido un sector muy ‘lobby’, muy empresarial e igual hay que hacer autocrítica por no haber sabido gestionar o comunicar bien lo que hacemos. Pero hay mucha honestidad, mucho trabajo y mucha calidad en lo que hacemos.

Igualdad en las empresas

P.- En Merck hay muchísimas mujeres directivas y eso puede ser un avance respecto a la igualdad pero, desde tu experiencia, ¿cómo ves todo esto?

R.- Nuestra CEO a nivel mundial es una mujer y tenemos también muchos Directores Generales, en muchos países, que son mujeres. Esto irá a más, sin duda. Yo, cuando estaba en Suecia, no me planteaba que era mujer directiva. Iba a mi trabajo, a los eventos y punto. Desde que he vuelto sí me llama la atención a mí misma que soy mujer. Y he estado en eventos donde era la única mujer, o una de las únicas. Este gap entre el norte de Europa y el sur existe. Es una realidad. Se debe a factores históricos y habrá que solucionarlo.

P.- ¿Hay diferencias en cómo se lleva la conciliación entre el norte y el sur de Europa, o al menos en relación con España?

R.- Hay diferencias a nivel de sociedad, más que a nivel de empresa. Merck tiene una cultura corporativa global. En España tenemos que ir avanzando en temas de conciliación. Yo, en Suecia jamás había hablado de esto. No hacía falta. Está muy metido en la sociedad. Ojalá en España esto llegue también a ocurrir algún día. Tenemos mucho camino por recorrer, pero ojalá no tengamos que hablar de conciliación en el futuro.

P.- ¿Qué retos te quedan por delante en tu carrera?

Todas las empresas tenemos programas de responsabilidad social y eso debería ir a más. Con respecto al medio ambiente y también a la salud pública”

R.- Conseguir mis prioridades. Ser capaz de poner a Merck donde tiene que estar en el tejido empresarial español, ser capaz de afrontar los retos del sector farmacéutico, de una manera coordinada y trabajando con todos los actores, con un diálogo abierto y transparente con el sector público, con nuestros directivos de los diferentes ministerios, con las asociaciones de pacientes, con los mayoristas, con los empresarios, con las universidades… me gustaría poner mi granito de arena en esa sostenibilidad del sistema, en la que creo, aunque todavía tenemos mucho por hacer.

P.- Se dice que la empresa del futuro, la del siglo XXI, además del objetivo financiero, debería conseguir también la sostenibilidad a nivel de medio ambiente y aportar algo más a la sociedad. Que, realmente, todos los actores involucrados en el sistema obtengan un beneficio de las empresas modernas. ¿Esto es factible?

R.- Creo que sí. Todas las empresas tenemos programas de responsabilidad social y eso debería ir a más. Con respecto al medio ambiente y también a la salud pública. Las empresas son claves y críticas para eso. Ahora bien, tenemos que generar esos foros y esos debates donde podamos relacionarnos y tener esa colaboración.

P.- Uno de los problemas del siglo es el cambio climático, pero la primera economía mundial (o la segunda, si consideramos a China) no ha suscrito en París ese compromiso como el resto. ¿Cómo lo ves?

R.- Creo que es un tema de responsabilidad de cada empresa. Nosotros estamos empezando a tener este diálogo, que hace años no teníamos. Y empieza a formar parte de la agenda de mi Comité Ejecutivo. Hablamos de seguridad, de responsabilidad, de Gobierno… tiene que formar parte de nuestro día a día y de nuestro diálogo, de lo que hacemos en las empresas. En el largo plazo será realidad, pero hay que empezar ya.

P.- ¿Qué esperas desde el punto de vista de Merck y también para España en este 2018?

R.- Como Merck espero terminar este año que comienza teniendo una charla contigo y diciéndote que ha sido un año extraordinario, que hemos puesto ya en el mercado a disposición de los pacientes los dos productos de los que te hablaba antes y que hemos conseguido nuestros objetivos financieros. Y para España espero una situación política y económica más estable, tras este convulso y agitado 2017. Espero una actitud más abierta, más honesta y más transparente y con más ganas de querer mejorar las cosas.

P.- ¿Y que haya menos populismos y menos nacionalismos?

R.- Espero que impere el sentido común. Tenemos dos fábricas en Cataluña, con quinientos empleados allí y para nosotros Cataluña es crítica y clave en nuestro negocio. Nuestra intención es que siga siendo así.

Es evidente que la crisis en Cataluña parece estar lejos de encontrar una situación, sin embargo lo que si está claro es que Merck tiene en Marietta una líder pragmática y comprometida que seguirá guiando la empresa hacía nuevos éxitos profesionales.