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La Seguridad Social sólo consigue un afiliado por cada 35 contratos

En 2017 se formularon 21,5 millones de contrataciones y la Seguridad Social se anotó 611.000 nuevos afiliados medios, casi los mismos que al inicio de la crisis cuando se registraron tres millones de contratos menos

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La Seguridad Social sólo consigue un afiliado por cada 35 contratos
Un camarero trabaja en una de las terrazas de la Plaza Mayor de Madrid.

Un camarero trabaja en una de las terrazas de la Plaza Mayor de Madrid. EUROPA PRESS

Resumen:

España consiguió en 2017 un récord histórico en la contratación como consecuencia de la mejora del empleo y sobre todo por la excesiva rotación y temporalidad que se produce en el mercado laboral. Por primera vez, se registraron más de 21,5 millones de contratos.

Sin embargo, la Seguridad Social sólo logró registrar a fin de año 611.146 nuevos afiliados medios. Casi la mitad, el 49%, fueron temporales (unos 300.000). De ellos, 261.000 proceden de la hostelería, construcción, comercio e industria manufacturera, las actividades con mayor eventualidad.

Por tanto, pueden deshacerse en los próximos meses, salvo que los contratos se reconviertan en indefinidos. En el mejor de los casos, muchos de ellos pasarán a ser fijos pero a tiempo parcial. Lo que significa que hacen falta 35 contratos de media para que el sistema público de pensiones consiga un nuevo afiliado. Mientras, en 2006, un año antes del estallido de la crisis económica, aunque el PIB crecía a un ritmo del 3,9% frente al 3,1% en 2017, se producía un aumento similar de la afiliación la Seguridad Social (609.673). Sin embargo, se consolidaba un nuevo afiliado con sólo 30 contratos.

Entre ambos ejercicios se ha producido un cambio sustancial de las relaciones laborales con dos recesiones por medio y dos reformas laborales, en particular la de 2012, que permite una mayor flexibilidad en la entrada y salida del mercado y que ha propiciado la mayor devaluación salarial de la era moderna.

La comparación entre ambos ejercicios ofrece datos interesantes de la convulsión que se ha producido. Por ejemplo, según datos del ministerio de Empleo, en 2017 se han producido un 16% más de contratos, casi tres millones más que en 2006 (18,5 millones) para conseguir prácticamente los mismos afiliados. Y son de peor calidad contributiva ya que en el pasado año los contratos indefinidos fueron un 11,4% inferiores a los de aquel ejercicio (248.000 menos) mientras que los temporales han crecido un 20% (en 3,2 millones).

Lo que da idea del deterioro laboral producido ya que un aumento de la contratación no significa una mejora del capital laboral. Por si fuera poco, en 2017 ha descendido un 2,3% el número de contratos a tiempo completo (325.000 menos) respecto a 2006 mientras que los de empleo a tiempo parcial han crecido un 76%. Es decir, en el último año se hicieron 3,3 millones de contrataciones por horas más que 11 años antes.

España consiguió en 2017 un récord histórico en la contratación como consecuencia de la mejora del empleo y sobre todo por la excesiva rotación y temporalidad que se produce en el mercado laboral. Por primera vez, se registraron más de 21,5 millones de contratos. Sin embargo, la Seguridad Social sólo logró registrar a fin de año 611.146 nuevos afiliados medios.

Casi la mitad, el 49%, fueron temporales (unos 300.000). De ellos, 261.000 proceden de la hostelería, construcción, comercio e industria manufacturera, las actividades con mayor eventualidad. Por tanto, pueden deshacerse en los próximos meses, salvo que los contratos se reconviertan en indefinidos. En el mejor de los casos, muchos de ellos pasarán a ser fijos pero a tiempo parcial. Lo que significa que hacen falta 35 contratos de media para que el sistema público de pensiones consiga un nuevo afiliado.

Mientras, en 2006, un año antes del estallido de la crisis económica, aunque el PIB crecía a un ritmo del 3,9% frente al 3,1% en 2017, se producía un aumento similar de la afiliación la Seguridad Social (609.673). Sin embargo, se consolidaba un nuevo afiliado con sólo 30 contratos. Entre ambos ejercicios se ha producido un cambio sustancial de las relaciones laborales con dos recesiones por medio y dos reformas laborales, en particular la de 2012, que permite una mayor flexibilidad en la entrada y salida del mercado y que ha propiciado la mayor devaluación salarial de la era moderna.

La comparación entre ambos ejercicios ofrece datos interesantes de la convulsión que se ha producido. Por ejemplo, según datos del ministerio de Empleo, en 2017 se han producido un 16% más de contratos, casi tres millones más que en 2006 (18,5 millones) para conseguir prácticamente los mismos afiliados. Y son de peor calidad contributiva ya que en el pasado año los contratos indefinidos fueron un 11,4% inferiores a los de aquel ejercicio (248.000 menos), mientras que los temporales han crecido un 20% (en 3,2 millones). Lo que da idea del deterioro laboral producido ya que un aumento de la contratación no significa una mejora del capital laboral.

Por si fuera poco, en 2017 ha descendido un 2,3% el número de contratos a tiempo completo (325.000 menos) respecto a 2006 mientras que los de empleo a tiempo parcial han crecido un 76%. Es decir, en el último año se hicieron 3,3 millones de contrataciones por horas más que 11 años antes.

El detalle también es importante para ver el grado de precariedad actual. Así, los contratos indefinidos a jornada completa han caído un 30% (483.000 contrataciones menos) en 2017 respecto a 2006 mientras que han aumentado los fijos a tiempo parcial un 41% (235.144 más). En cuanto a los temporales, sólo crecen ahora un 1,3% (159.000) mientras suben nada menos que un 80% los eventuales por horas (casi 3,1 millones más).

Otro dato importante de esta evolución del mercado laboral es que, a pesar de que en 2017 se hicieron tres millones más de contrataciones totales (21,5 millones frente a 21,5 en 2006), afectaron al mismo número de personas. Es decir, si en 2006 cada contrato se formuló para 1,22 personas, en 2017 fue para 1,42 personas. Lo que supone que en ambos años las contrataciones se realizaron para 15,1 millones de personas como consecuencia del alza de la precariedad y del reparto de empleo por puesto de trabajo en 2017.

En términos relativos salen también conclusiones interesantes. Así, mientras en 2006 el 77% de los contratos era a jornada completa, ahora la cifra sólo llega para el 64% de las nuevas contrataciones. Por su parte, los contratos a tiempo parcial suponían entonces el 23% del conjunto y ahora han crecido trece puntos, hasta el 36%. Además, sólo el 9% de los contratos que ahora se hacen son indefinidos (el 91% restante son temporales) frente al 12% que se formularon en 2006 (el 88% fueron temporales).

En cuanto a los indefinidos, el 74% eran a jornada completa y el 26% parciales antes del inicio de la crisis y ahora sólo llegan al 58% los primeros y casi al 42% los contratos por horas. Por su parte, los temporales con jornada completa representaban el 77% de la contratación en 2006 y un 23% los de jornada parcial y ahora llegan respectivamente al 65% y 35%.

Devaluación salarial

Todo ello confirma que aunque la economía ha recobrado el valor perdido en la crisis en términos de PIB, el mercado laboral nunca volverá a los niveles previos. Tampoco en materia salarial. Lo que significa, devaluación salarial incluida, que la Seguridad Social no podrá financiarse exclusivamente de las cotizaciones y de sus excedentes de los años de bonanza como sucedía hasta ahora. Por tanto, el aumento anual del número de contratos ha dejado de ser ya positivo, porque la Seguridad Social necesita que se restaure la calidad laboral y por tanto la contributiva.

Un repaso a la contratación realizada en 2017, con meses de más de dos millones de contratos, no da mucha tranquilidad, a las arcas de las pensiones y de Hacienda ni al mantenimiento del consumo, después de cuatro años consecutivos de crecimiento económico a una media del 3%. De los 21,5 millones de contratos en 2017, 13,8 millones fueron realizados a jornada completa pero casi 7,7 millones se formularon a tiempo parcial, una cifra histórica.

La estadística de empleos por horas tanto indefinidos como temporales ha ido creciendo exponencialmente. Antes de la crisis sólo se hacían 4,4 millones de este tipo de contrataciones. Se ha convertido en la estrella del mercado, sobre todo a partir de la última reforma laboral, ya que un puesto de trabajo se cubre con dos, tres o más empleo. Lo que hace elevar la estadística oficial pero no lo ingresos efectivos a la seguridad Social.

Según fuentes de la inspección del ministerio de Empleo, “se está configurando una enorme bolsa de fraude ya que se contrata por unas horas, con las cotizaciones parciales correspondientes, pero se trabaja toda la jornada laboral o más”. “Lo más curioso, es que cuando nos personamos en un centro de trabajo los empleados están haciendo precisamente las horas contratada ya que no podemos pedir a la empresa pruebas de las fichas de control horario porque la ley no lo permite“, añaden. En particular, llama la atención la contratación indefinida parcial, ya que en 2017 se realizaron más de 800.000 contrataciones. Lo que representa casi un 42% de los 1,9 millones de contratos fijos totales que se hicieron en ese ejercicio.

Reforma laboral

La incidencia de la última reforma laboral en la peor calidad estadística se observa desde que España comenzó a tener tasas positivas de crecimiento en el primer trimestre de 2014. En estos cuatro años de crecimiento se han realizado casi 77 millones de contratos y se han conseguido teóricamente 2,1 millones de afiliados más. Lo que significa que la Seguridad Social debe registrar casi 37 contratos de media para conseguir un afiliado, por encima de lo que sucedía antes de la crisis. En estos años, a tiempo completo sólo se han realizado el 64% de las contrataciones mientras que por horas alcanza al 36% de media.

En cuanto a la afiliación total a la Seguridad Social, desde 2007, primer año oficial de la crisis, hasta 2014, primer ejercicio de crecimiento económico, se perdieron tres millones de cotizantes. Desde entonces, se han recuperado 2,1 millones hasta casi 18,5 millones en 2017. Pero, los nuevos afiliados, y también los antiguos, tienen cotizaciones sensiblemente más bajas por su contratación precaria, sueldos inferiores y baja inflación. Para llegar a los casi 19,4 millones de cotizantes de hace 10 años faltan aún por recuperar otros 900.000 afiliados. Pero una cosa es la mejora estadística global y otra la realidad contractual y la calidad de las cotizaciones.