CaixaBank ha pagado en febrero el bonus a su plantilla, correspondiente al ejercicio 2017, sin tener en cuenta el efecto negativo de la crisis catalana. La incertidumbre política provocó en el último trimestre del año fuertes movimientos de saldos con destino a otras entidades que se percibían más seguras. Y, aunque el cambio de sede de Barcelona a Valencia frenó la fuga de pasivo, algunas áreas de negocio no alcanzaron los objetivos previstos, algo que podría haber afectado negativamente a la remuneración variable de los empleados.

Sin embargo, el grupo que dirige Gonzalo Gortázar ha optado por no tener en cuenta los movimientos anómalos provocados por factores ajenos al trabajo de los profesionales en un año que, en conjunto y pese a las turbulencias, ha sido muy positivo para la entidad.

CaixaBank cerró 2017 con el mejor resultado anual de su historia, al obtener un beneficio neto de 1.684 millones de euros, casi un 61% más que en 2016, tras la integración del banco portugués BPI. La contribución de BPI fue limitada, por lo que el crecimiento respondió, principalmente, al mejor resultado en España, que alcanzó 1.508 millones, un 44,1% más. Además, la rentabilidad del grupo mejoró hasta el 8,4%, cerca del objetivo establecido en el Plan Estratégico, de entre el 9 y el 11%.

Más recursos

Los recursos totales del grupo alcanzaron al cierre del año 349.458 millones, lo que supone un aumento del 15%. Concretamente en CaixaBank, los recursos de clientes aumentaron un 3,5% en el conjunto del año, equivalente a más de 10.600 millones. Registró una ligera bajada del 0,2% en el último trimestre del año, que estuvo marcado por la crisis política en Cataluña.

Gonzalo Gortázar, consejero delegado del grupo, ya dio por superada la fuga de pasivo, durante la presentación de resultados de la entidad. «Los recursos de los clientes han crecido en más de 10.000 millones en el conjunto del año, unas cifras que hacen que sea un año extraordinario donde los vaivenes de octubre han quedado completamente superados”, señaló.

El ejecutivo reconoció que “en octubre tuvimos salidas moderadas y preocupación creciente”. Aun así, “los recursos de más valor, que son los de ahorro a medio y largo plazo, han tenido incrementos importantes en el año”. Aunque en el trimestre la entidad ha sufrido una “pequeña caída en recursos de clientes de 700 millones, en el conjunto del año [la caída] se vuelve inmaterial”, ha asegurado durante la presentación de resultados de 2017, los mejores de su historia con un beneficio superior a los 1.600 millones.