Economía

Guerra en Tesla para vetar el sueldo de 2.600 millones que quiere ponerse Musk

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Guerra en Tesla para vetar el sueldo de 2.600 millones que quiere ponerse Musk
Guerra en Tesla para vetar el sueldo de 2.600 millones que quiere ponerse Musk

El CEO de Tesla, Elon Musk, en una presentación de la compañía. EFE

Resumen:

A Tesla le crecen los problemas, y más concretamente a su CEO y fundador, Elon Musk. El sudafricano no sólo tiene que hacer frente a los obstáculos diarios para cumplir sus ambiciosos objetivos de fabricación de los vehículos eléctricos de la firma, si no que ahora debe aplacar la guerra interna entre los accionistas por la polémica que ha levantado el plan de objetivos que puede elevar su sueldo hasta los 2.600 millones de dólares, más de 2.100 millones de euros, en 10 años.

Musk pretende aprobar un programa de remuneración basado en 12 puntos. Cada vez que se cumpla uno de ellos, el sudafricano se embolsa una buena cantidad, la mayor parte de las veces en acciones de la compañía. Eso aumentará su participación en la misma, a la vez que diluye la que actualmente tiene el resto de accionistas, que ya se están organizando para vetar el ambicioso plan en la junta que se celebrará a finales de marzo.

De momento, este programa ya cuenta con la aprobación de la junta directiva de Tesla, que cedió a las medidas planteadas por Musk en una reunión del pasado 21 de enero. Ya hizo lo mismo en el año 2012, cuando el empresario planteó algo similar con 10 puntos que por entonces parecían casi inalcanzables pero que acabaron por cumplirse al 90% al final de los cinco años marcados.

A Tesla le crecen los problemas, y más concretamente a su CEO y fundador, Elon Musk. El sudafricano no sólo tiene que hacer frente a los obstáculos diarios para cumplir sus ambiciosos objetivos de fabricación de los vehículos eléctricos de la firma, si no que ahora debe aplacar la guerra interna entre los accionistas por la polémica que ha levantado el plan de objetivos que puede elevar su sueldo hasta los 2.600 millones de dólares, más de 2.100 millones de euros, en 10 años.

Musk pretende aprobar un programa de remuneración basado en 12 puntos. Cada vez que se cumpla uno de ellos, el sudafricano se embolsa una buena cantidad, la mayor parte de las veces en acciones de la compañía. Eso aumentará su participación en la misma, a la vez que diluye la que actualmente tiene el resto de accionistas, que ya se están organizando para vetar el plan en la reunión que se celebrará a finales de marzo.

De momento, este programa ya cuenta con la aprobación de la junta directiva de Tesla, que cedió a las medidas planteadas por Musk en una reunión del pasado 21 de enero. Ya hizo lo mismo en el año 2012, cuando el empresario planteó algo similar con 10 puntos que por entonces parecían casi inalcanzables pero que acabaron por cumplirse al 90% al final de los cinco años marcados.

“El impacto que puede tener en los accionistas, teniendo en cuenta la posibilidad de que se consigan los objetivos sin que su impacto se refleje en un rendimiento financiero importante, nos lleva a recomendar a los accionistas que se opongan a ello”, reza el comentario de Glass Lewis, una de las auditoras que sirve de consejera a los accionistas independientes. La otra firma que hace lo propio, Institutional Shareholder Service, de momento no se ha pronunciado.

Hasta 2.600 millones en 10 años

Como si de un futbolista se tratara, Elon Musk se llevará recompensas económicas importantes cada vez que cumpla uno de los 12 objetivos que se ha marcado. El primero de ellos se desbloqueará si la capitalización bursátil de Tesla alcanza los 100.000 millones de dólares, 81.000 millones de euros.

Tendrá que trabajar, ya que actualmente el valor del fabricante de vehículos eléctricos está en el entorno de los 56.000 millones de dólares, poco más de 45.000 millones de euros. No es algo inalcanzable, ya que en los últimos 12 meses Tesla se ha disparado casi un 33%, y más de un 7% en lo que llevamos de 2018.

A partir de ese momento, por cada 50.000 millones que Tesla aumente su valor en el parqué Musk desbloqueará un nuevo tramo que, en la mayor parte de los casos, consistirá en aumentar las acciones a su nombre en un 1% más. El tope está en los 650.000 millones de dólares, más de 525.000 millones de euros, momento en el que se habrían completado todos los tramos.

Los accionistas se oponen a ello dado que Musk podría quedarse con el 33% de todos los títulos de la empresa que fundó, una participación que le convertiría en un gestor casi incontestable a la hora de tomar decisiones.

A la vez que puede aumentar la participación del visionario sudafricano, responsable también de otras empresas como SpaceX, se puede ir diluyendo la del resto de accionistas, que podrían ver como su participación se reduce por la emisión de nuevas acciones para compensar a Musk.

Las ambiciones del CEO de Tesla pueden, una vez más, causar problemas a la buena marcha de la propia compañía. Los objetivos de fabricación de vehículos que suele anunciar siempre acaban por comprometer a las plantas de producción de la firma, que ya están trabajando por encima de su capacidad y con turnos que han llevado a los empleados a protestar por unas condiciones de trabajo muy duras.