Ser pobre tiene que ver con el empleo. Tanto con tener trabajo como con no tenerlo. Como muestra, España saca peor nota en el ránking de los países de la UE con mayor proporción de empleados en riesgo de pobreza que en el de parados en esta misma situación. Es decir, que comparativamente España tiene peores empleos que protección frente al paro.

Es la conclusión que se extrae del cruce de datos de la oficina estadística de la UE, Eurostat. El concepto de riesgo de pobreza que maneja la oficina remite a la situación de aquellas personas que viven con una renta disponible por debajo del 60% de la media del país (después de ayudas sociales).

Dentro del entorno europeo, algo más del 9,5% de los trabajadores de más de 18 años se encontraba en riesgo de pobreza en 2016  –frente al 8,3% en 2010– por culpa, sobre todo, del tipo de contrato. Por ejemplo, esta situación tiene una incidencia del 15,8% en el caso de los empleos a tiempo parcial, el doble que en los puestos a tiempo completo (7,8%); y es tres veces superior entre los que tienen empleos temporales (16,2%), que en el segmento de los contratos fijos (10%).

Sin embargo, en el caso de España, la ratio total se dispara hasta el 13,1%, solo por detrás de Rumanía (18,9%) y Grecia (14,1%). Atendiendo a las tipologías de empleo, cabe recordar que un 15% de los españoles tiene un empleo a tiempo parcial, mientras que el 25% de los asalariados tiene un contrato temporal.

Si se tiene en cuenta que las estadísticas de Eurostat del mismo año reflejan que el coste de los salarios por hora superó ligeramente los 15 euros, frente a una media europea cercana a los 20 euros –España ocupa el puesto 16 por la cola en este ránking– todo parece apuntar a que el problema reside más en la mala calidad de los empleos, en términos de jornada y rotación.

De hecho, la UE remarca que las ratios de riesgo de pobreza entre los trabajadores se han disparado en algunos países desde 2010, entre los que se incluye España, donde el empleo empezó a repuntar en 2013 a golpe de empleo temporal. Los mayores incrementos en comparación con 2010 se registran en Hungría (5,3 puntos porcentuales), Bulgaria (3,7 puntos), Estonia (3,1 puntos), Alemania (2,3 puntos) e Italia y España, ambos con 2,2 puntos porcentuales.

España, mejor posicionada en desempleo

Por el contrario, España se encuentra mejor situada en la clasificación de países en cuanto a protección a los desempleados (contando con las ayudas públicas). Haciendo el mismo ejercicio, se encuentra en línea con la media de la UE, que se sitúa en algo menos del 49% de los desempleados entre 16 y 64 años.

Esto demuestra, de entrada, que el riesgo de pobreza entre aquellos que no tienen un empleo en el entorno europeo es aproximadamente cinco veces superiores que entre los que están trabajando, después de que la ratio se haya elevado considerablemente durante la crisis, pasando del 31,5% en 2006 al 48,7% en 2016.

Sin embargo, para el caso concreto de España, el porcentaje de parados en riesgo de pobreza roza el 50%, por detrás de Alemania, Lituania, Letonia, Bulgaria, Estonia, República Checa, Rumanía y Suecia.

Y esto es así, pese a que prácticamente la mitad de los parados no cuenta actualmente con ayudas públicas por haber agotado en muchos casos todas las prestaciones y subsidios. Más concretamente, de los 3,7 millones de parados que aún hay en España, más de la mitad, alrededor de 1,9 millones, lleva más de un año buscando trabajo.