FCC se erige en uno de los principales protagonistas de la jornada de este lunes en el parqué español. La constructora española, controlada por el magnate mexicano Carlos Slim, se anota ganancias superiores al 4%, que llevan el valor de sus acciones al filo de los 10 euros y le acercan a sus niveles más elevados en casi tres años. Su capitalización ronda los 3.750 millones de euros.

Este tirón se produce después de que la compañía anunciara en la mañana del sábado la venta del 49% de su filial de gestión de aguas Aqualia al fondo australiano Global Infrastructure Fund (IFM). La operación se ha cerrado por un monto de 1.024 millones de euros, lo que supone valorar el total de la compañía en unos 2.090 millones.

El grupo constructor español ya había reconocido el pasado 20 de febrero que mantenía negociaciones en exclusiva con IFM para la venta de un paquete de acciones de Aqualia. La confirmación de la noticia ha sido bien recibida por los analistas, que destacan que permite a FCC acelerar la reducción de su deuda.

FCC cerró 2017 con una deuda neta de 3.579,5 millones de euros, tras firmar su primer año de beneficios, tras cinco ejercicios de números rojos.

El mercado espera que la operación permita a FCC recuperar el dividendo seis años después

«La operación permitirá a FCC reducir su deuda financiera neta en 1.024 millones de euros (-29%) mejorando el ratio de endeudamiento desde 4,4 veces hasta 3,1 veces y apoyando significativamente el crecimiento de Aqualia al liberar recursos para nuevas inversiones», observan en Banco Sabadell.

Aunque la compañía que dirige Pablo Colio ha señalado que utilizará los recursos obtenidos en la venta para reducir su endeudamiento y a otras «necesidades corportativas del grupo», firmas como Bankinter especulan con que esta entrada de dinero podría abrir la puerta a que FCC recupere el pago de dividendos por primera vez desde 2012. De cumplirse este modo, sería la primera vez que Slim recibiera dividendos por su participación en la compañía, adquirida en 2015.

Segunda desinversión de Slim

La venta de Aqualia constituye la segunda importante desinversión de FCC desde que está bajo el control del magnate mexicano Carlos Slim, tras la del negocio de cemento que tenía en Estados Unidos, que se vendió a una firma del propio Slim, según indica Efe.

La desinversión tiene lugar tras las realizadas durante el periodo de reestructuración y saneamiento que FCC emprendió en 2013, que precisamente supuso el desembarco de Slim en la compañía, un proceso que actualmente está a punto de culminar. La vuelta al dividendo, suspendido desde entonces, constituye el único elemento que le resta a la compañía que preside Esther Alcocer Koplowitz para recuperar plenamente la normalidad.

Aqualia es la tercera mayor empresa privada de aguas de Europa y la séptima del mundo, según la propia FCC. La división de gestión de aguas alcanzó en 2017 una cifra de negocio de 1.025,9 millones de euros, y un Ebitda de 241,5 millones, casi un 30% de la cifra total de negocio del grupo.

El 91% de su actividad se centra en concesiones de servicio público y explotaciones relacionadas con el ciclo integral del agua (captación, tratamiento, distribución y depuración); mientras que el 9% restante corresponde a tecnología y redes que se encargan del diseño, ingeniería y equipamiento de infraestructuras hidráulicas.