La Reserva Federal (Fed) mantiene el rumbo. Sin pausa, pero sin prisa. El camino de la normalización monetaria no precisa variaciones. La economía va bien así y el presidente del banco central estadounidense no quiere sobresaltos: el guión hay que cumplirlo.

Y eso significaba cumplir este miércoles con las expectativas del mercado, anunciando una nueva subida de los tipos de interés -la segunda del año- a un rango entre el 1,75 y el 2%, sus niveles más elevados desde abril de 2008. Pero también alejar los temores a que la Fed se vea obligada por las circunstancias a endurecer precipitadamente las condiciones monetarias.

Ni el reciente repunte de la inflación, sustentado por el alza de los precios energéticos; ni los temores por las políticas proteccionistas del presidente Donald Trump; ni las tensiones que han experimentado las divisas emergentes han motivado un gesto notable de rectificación. De hecho, la institución observa que “los riesgos para las perspectivas económicas parecen más o menos equilibrados”. Eso sí, el propósito ahora es elevar los tipos cuatro veces este año -frente a la expectativa previa de tres- y otras tres en 2019.

“A estas alturas, parece que el enfoque de la Fed, basado en subidas graduales de los tipos y reducción progresiva de los balances, se encuentra firmemente establecido. Sería necesario que la trayectoria de la inflación estadounidense, así como de su economía en general, cambiase de manera notable para que el Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) variase el rumbo actual”, observa Aaron Anderson, vicepresidente senior de Análisis de Fisher Investments.

El tipo de interés en Estados Unidos alcanza el 2% por primera vez desde abril de 2018

Las decisiones adoptadas este miércoles por Powell y el resto de miembros de la Fed estuvieron apoyadas en una revisión al alza tanto de las expectativas de crecimiento en Estados Unidos como de la inflación, así como de una nueva rebaja de las previsiones de desempleo. El banco central espera ahora que la economía estadounidense crezca un 2,8% en 2018, una décima más que en su anterior previsión; la inflación alcanzaría el 2,1%, frente al 1,9% indicado en marzo; y el desempleo se reduciría hasta el 3,6%, dos décimas menos que los augurado tres meses antes.

“El Comité espera que aumentos graduales adicionales en el rango objetivo de la tasa de fondos federales sean consistentes con la expansión sostenida de la actividad económica, las condiciones del mercado laboral y la inflación cercana al objetivo simétrico del 2% del Comité en el medio plazo”, señala el comunicado emitido por la institución.

Con pocas modificaciones en su discurso, la Fed ha vuelto a incidir en confía en que su política acomodaticia seguirá respaldando las fuertes condiciones del mercado laboral y el retorno sostenido de la inflación al entorno del 2%. En la rueda de prensa posterior, Powell insistió en los riesgos de moverse demasiado rápido pero también demasiado lento, señalando que aún no se puede cantar victoria frente a la inflación.

En este juego de equilibrios en el que se halla inmerso el banco central, el presidente de la institución se mostró escéptico sobre la posibilidad de que los estímulos fiscales aprobados por Trump puedan provocar una fuerte aceleración del crecimiento a largo plazo, pero también señaló que las tensiones comerciales recientes no tienen hasta la fecha reflejo en los números.

En los mercados, la decisión provocó un súbito repunte del dólar, de modo que el euro pasó de niveles próximos a los 1,178 dólares al entorno de 1,173, mientras que en el mercado de deuda fueron los tramos cortos de la deuda los que subieron con más fuerza, contribuyendo al aplanamiento de la curva -que se dan cuando los bonos de más largo plazo apenas rentan más que los cortos. En Wall Street, los principales índices registraban ligeros recortes.

“La subida de tipos no ha sido una sorpresa para nadie, pero las variaciones que ha hecho la FED en el forward guidance han provocado más agitación en el mercado. El Comité Federal del Mercado Abierto (FOMC) está señalando dos subidas de tipos más este año y ha eliminado su ya histórica señal a los mercados de que los tipos se mantendrán durante un tiempo por debajo de los niveles que se esperan para el largo plazo. Esto refleja el robusto contexto de crecimiento doméstico, que está siendo fermentado por los estímulos fiscales en esta fase tardía del ciclo”, comenta James McCann, Economista Global de Aberdeen Standard Investments Global.

Sin embargo, Powell quiso subrayar la cautela de sus pasos. “Hemos sido muy cuidadosos de no endurecer demasiado rápido”, apuntó, advirtiendo de que “tuvimos un gran estímulo para ir mucho más rápido y estoy muy contento de que no lo hicimos”.