Sebastián Albella, presidente de la CNMV, ha señalado esta mañana, en referencia a la caída de Popular, que «a la CNMV no le corresponde realizar las actividades propias de las auditores ni somos el regulador de la solvencia».

El número uno de la institución ha rechazado comentar las informaciones conocidas esta mañana en torno a irregularidades detectadas en las cuentas de Popular de 2016, según publica Expansión. 

Durante su intervención en los cursos de la UIMP, La economía ante el blockchain. Lo que está por venir, organizados por BBVA y la APIE, Albella ha destacado que la CNMV estuvo «muy activa» en las áreas que les afectan. «No somos supervisores bancarios, ni la autoridad de resolución europea, ni las auditoras», ha reiterado. «Tenemos competencias muy definidas y en esas áreas se hizo lo que se tenía que hacer», ha asegurado.

Albella no ha querido pronunciarse sobre si la CNMV analizará cuentas previas al ejercicio 2016, tal como reclaman miles de afectados por la resolución del banco en junio del año pasado.

La CNMV ha detectado «datos inexactos o no veraces o con información engañosa o que omite aspectos relevantes» en el informe financiero anual consolidado de 2016 que le remitió Popular. Así lo advierte el organismo supervisor en el informe razonado que, con registro de salida del 5 de junio, ha enviado al juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu, que investiga la gestión de las excúpulas de Popular, al que ha tenido acceso el rotativo.

La CNMV suspenderá el procedimiento sancionador por estos hechos y conductas detectadas porque la ley le obliga a hacerlo si se está tramitando un procedimiento penal por los mismos hechos.Este frente supone un nuevo indicio de irregularidades cometidas por la entidad, que se suma a la multa por infracciones graves que el Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas (ICAC) ha impuesto a PwC, según publicó el BOE el 13 de junio, por los trabajos de auditoría de las cuentas de Popular de 2012 y a sentencias y otros procesos judiciales en curso.