La incertidumbre sobrevuela el Wanda Metropolitano, dicen los expertos. Y no es para menos: desde que el pasado 1 de agosto saltara la noticia de que el Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) anuló el planeamiento urbanístico del estadio en el que juega el Atlético de Madrid -y aspirante a estadio olímpico para las tres intentonas fallidas de la capital de 2012, 2016 y 2020), el desconcierto es general. Reina el hermetismo en el Ayuntamiento de Madrid y en el club colchonero, que este sábado juega precisamente en el Wanda contra el Inter de Milán un amistoso, el primer partido desde el fallo judicial.

Los expertos consultados ven muy complicado el éxito de cualquier recurso, y la consecuencia inmediata es que el Atlético de Madrid perdería la titularidad o propiedad de la instalación y de la parcela aledaña. “La sentencia está muy bien fundamentada. De acuerdo con mi experiencia en analizar este tipo de veredictos, me parece muy difícil que prospere cualquier impugnación, ya sea la del Consistorio o la del Atlético”, declara a El Independiente Santiago González Varas, catedrático de Derecho Administrativo por la Universidad de Murcia. González Varas cree que la opción de la inadmisibilidad gana enteros: “Sólo prospera un 15% de los recursos en sentencias de esta naturaleza”.

Sentencia “fundamentada”

La resolución del TSJM habla de “desviación de poder”, que viene a decir que prevaleció el interés de un privado o particular sobre el público; e igualmente una errónea “desafectación” -la compensación económica al convertir un terreno público en uno privado-. El fallo, propiciado por una denuncia de la asociación Señales de Humo, se refiere igualmente a una errónea calificación del suelo, carencia de informe sobre el impacto de género o aparcamiento insuficiente. Según los magistrados, si el recinto tiene aproximadamente 150.000 metros cuadrados “deberán existir 2.272,5 plazas de aparcamiento en el interior de la parcela y no 1.092 plazas”.

En el ayuntamiento, que gobierna la coalición de izquierdas Ahora Madrid, y en el club lo único que se responde es que el Atlético seguirá disputando partidos en el Wanda Metropolitano. Y de la parte del primero además se alude a “un expediente heredado del PP”, según publicó El País: sin embargo ese expediente -que parte de un convenio firmado en 2008 entre el ex alcalde Alberto Ruiz-Gallardón con el equipo de fútbol para que el segundo abandonase el Calderón- ha sido asumido por el equipo de Manuela Carmena en el área de Urbanismo (van más de tres años desde la llegada a Cibeles de la magistrada). También por la Comunidad de Madrid, que dio el visto bueno al plan tumbado ahora por el TSJM.

Los 163 millones de Slim

Fernando Renau, alto cargo de Urbanismo de la Generalitat Valenciana, ha expresado en este sentido su opinión en la red social Linkedin. Renau defiende la tesis de la incertidumbre: “Pienso que en este caso estaba suficientemente justificado el interés general de la modificación”, dice. “El tribunal no se ha limitado a un control jurídico de una potestad discrecional sino que sustituye el criterio de oportunidad de la administración por el suyo propio”.

El club pidió prestados 163 millones de euros al magnate Carlos Slim para las obras del Wanda y su entorno, que el Atlético de Madrid trata de financiar como puede -ha recibido incluso una reestructuración de deuda concedida por el multimillonario mexicano-. Una operación que el equipo tratará de financiar con la Operación Mahou-Calderón, que está cerca de los 200 millones de euros. “No creo que a Slim le haga gracia financiar al Atlético en un suelo que no es del Atlético”, dice un conocedor de los entresijos.

Licencias y obras complementarias

“Sucede”, escribe el abogado Luis Rodrigo, “que en este caso el planeamiento que se tumba, como hemos explicado, es el que permitió que el suelo pudiera ser de titularidad privada, de modo que la transmisión efectuada por el ayuntamiento al club rojiblanco deviene ahora, a nuestro parecer, nula de pleno derecho. Los bienes de dominio público son inalienables, no se pueden enajenar. Y en este caso, no se puede descartar tampoco la nulidad de las licencias que pudieran haber sido otorgadas para la reforma del estadio y obras complementarias”, advierte.