La presentación del proyecto ha caído como una bomba en el ya saturado mercado de alquiler en Barcelona. La empresa Haibu 4.0 ha adquirido su primer local en el barrio de Sants con la firme intención de convertirlo en un piso-colmena, en el que dar cobijo a 15 personas por 250 euros al mes. ¿La condición? Vivir en cápsulas de tres metros cuadrados con derecho a usar las zonas comunes.

La idea, adelantada esta semana por El Periódico, ha chocado con el rechazo de plano del Ayuntamiento de Barcelona: “Nunca tendrán licencia municipal”. Así lo han afirmado este miércoles la teniente alcalde de Urbanismo, Janet Sanz, y el concejal de Vivienda, Josep María Montaner, que han defendido que el proyecto de Haibu no cumple “con las reglas” ni con la “dignidad”.

La empresa, sin embargo, asegura contar con 38 plazas en Barcelona disponibles para reserva y aluden a un “vacío legal” que les permitiría operar. “No alquilamos ni vendemos, es algo más parecido a una comunidad o asociación, algo más social”, han dicho sus responsables a la conocida web de alquiler Idealista, que ha sido fuertemente criticada en redes sociales por dar eco a la iniciativa.

‘Emprendedores con iniciativa social’

En la web del proyecto, los impulsores de los ‘pisos-colmena’ se definen como “un grupo de emprendedores con una iniciativa social, preocupados por la falta de habitabilidad para la gente más modesta o con necesidades peculiares”. Y aseguran que en la base de su filosofía está ayudar a los “trabajadores que tienen que desplazarse decenas de kilómetros todos los días para ir a trabajar” y a los “estudiantes que se ven obligados a coger un piso entre varios para poder mantenerlo”.

Para Haibu, la solución a los problemas de habitabilidad de las grandes ciudades son las cápsulas individuales de tres metros cuadrados, alquiladas por 250 euros al mes gastos incluidos. Y compartidas con otras 15 o 30 personas por piso, según la intención de los promotores, que insisten en vender el proyecto como una “colmena” que funcionará a modo de comunidad.

La empresa exige una nómina de 450 euros mensuales y tener entre 25 y 45 años para poder instalarse en la ‘colmena’

De hecho, en su web ponen requisitos y normas de convivencia bastante explícitas para quienes quieran aspirar a vivir en las casas-cajón, habituales en países como Japón como solución de urgencia para quienes se quedan tirados de noche en alguna gran ciudad, pero nunca como vivienda común.

Por ejemplo, los impulsores de los ‘pisos-colmena’ prohiben las conductas sexuales en el interior de las cápsulas, exigen un sueldo mínimo de 450 euros al mes en el momento de instalarse y una edad comprendida entre 25 y 45 años. “No puedes tener antecedentes penales ni antes de la entrada ni durante la residencia en las colmenas. Prohibido entrar con mascotas”, añaden.

El Ayuntamiento subraya que el proyecto no cumple de ninguna manera con las condiciones de habitabilidad ni del consistorio ni de la Generalitat. Y aunque la empresa asegura tener hasta ocho ubicaciones listas en Barcelona, desde el Gobierno municipal avisan sobre la imposibilidad de convertir locales comerciales en espacios de este tipo. La empresa, por su parte, defiende que los “habitáculos” no son habitaciones, sino camas en un espacio compartido al estilo de un hostal, aunque matizan que el proyecto no es un hotel ni está destinado al uso turístico.