Las manifestaciones de jubilados pidiendo subidas de las pensiones de acuerdo, al menos con el IPC, resuenan también dentro del Banco de España.

El  director general de Economía y Estadística del Banco de España, Óscar Arce, ha afirmado este viernes durante unas jornadas organizadas por la patronal de los fondos de pensiones Inverco, que antes de abordar medidas para lograr la «sostenibilidad financiera» del sistema de pensiones, es preciso blindar la «sostenibilidad social», a la vista de que el bullir de las calles ha llevado a anular de facto la reforma de las pensiones de 2013.

Eso ha tenido un efecto, a su juicio, perverso, de modo que las demandas de los jubilados debían haberse evitado con un debate previo sobre la suficiencia del sistema.

De un lado, en los últimos años se ha producido un progresivo aumento de la tasa de sustitución, que mide el porcentaje de pensión sobre el último salario. Tanto ha sido así, que la pensión media de entrada es hoy sustancialmente superior a la pensión media, que ejerce una importante presión sobre el gasto.

De resultas, volver ahora a la revalorización de las pensiones con el IPC, tras las presiones de los jubilados, hará que, en ausencia de medidas extraordinarias, el gasto en pensiones sobre el PIB aumente en unos 3 puntos hasta 2050, lo que significa unos 30.000 millones de euros más.

En este contexto, Arce considera que hay dos elementos que deberían formar parte de cualquier estrategia para reequilibrar el déficit de la Seguridad Social, que ronda los 19.000 millones de euros.

Para empezar, debería garantizarse «la sostenibilidad social» de las pensiones, decidir el grado de suficiencia de las pensiones. «Ese sería el momento entonces de garantizar la sostenibilidad financiera; lo uno va de la mano de lo otro», ha añadido.

Esto no es otra cosa que una forma de equilibrar los intereses de la sociedad y la necesidad de equilibrar las cuentas públicas. Esta sostenibilidad social o suficiencia es precisamente uno de los puntos que se incluyen entre las recomendaciones que previsiblemente dará a conocer a corto plazo el Pacto de Toledo.

Los votantes envejecen

Ahora bien, si de lo que se trata de introducir ajustes en las pensiones, desde el Banco de España se avisa de que a medida que sube la edad media de los votantes, más difícil se hace introducir modificaciones en el sistema. Dicho de otro modo, los mayores son más «reacios» y demanda pensiones cada vez mayores –en el caso de España, la edad media del votante es hoy de 50 años y la previsión es que se eleve a los 55 años en el medio plazo–.

Se trata de un hecho comprobado. Arce ha puesto el ejemplo de Japón, donde está siendo difícil encarrilar la situación de sus sistema de protección por esa misma razón, pese a los déficit recurrentes que presenta.

Vía libre a las cuentas nocionales

Por otro lado, desde el Banco de España se advierte de que mantener la tasa de sustitución actual requeriría un aumento importante de los ingresos, incluso en escenarios relativamente optimistas.

Por ello, Arce ha llamado a introducir todo un abanico de reformas en el sistema de pensiones que incluyan lograr que el sistema de pensiones sea más previsible y más transparente.

En concreto, ha considerado que una de las vías más factibles sería el establecimiento de un sistema de cuentas nocionales individuales, una fórmula que atesora todas las cotizaciones del trabajador en una bolsa que luego puede rescatar en forma de pensión y que rechazan de plano los sindicatos.  Para el Banco de España, se trata de una opción que aportaría transparencia y más información para los ciudadanos.

Además, no ha dudado en la necesidad de elevar la edad efectiva de jubilación y decidir qué gastos deben salir de la caja de la Seguridad Social para empezar a financiarlos desde los Presupuestos.