La era de la normalización monetaria ha concluido. Al menos por un periodo prolongado. Así lo ha confirmado este miércoles la Reserva Federal de los Estados Unidos (Fed). La institución que dirige Jerome Powell ha mostrado en su comunicado posterior a la reunión de esta semana que no piensa mover los tipos de interés en los que resta de año.

«La información recibida desde que se reunió el Comité Federal de Mercado Abierto en enero indica que el mercado laboral sigue siendo sólido, pero que el crecimiento de la actividad económica se ha desacelerado de su tasa sólida en el cuarto trimestre», explica el comunicado del banco central, que ha borrado del horizonte las dos subidas de tipos que pronosticaba hace tan solo tres meses. La Fed pronostica ahora que la economía de EEUU crecerá en 2019 un 2,1% y en 2020 un 1,9%, dos y una décima menos que lo proyectado en diciembre, respectivamente.

Según las previsiones de sus miembros habrá que esperar a 2020 para ver una -y sólo una- subida más de los tipos de interés en Estados Unidos, que por el momento se mantendrán entre el 2,25 y el 2,5%. «A la luz de los desarrollos económicos y financieros globales y las débiles presiones de la inflación, el Comité tendrá paciencia para determinar qué ajustes futuros pueden ser apropiados en el rango objetivo de la tasa de fondos federales», para alcanzar sus objetivos, recalcan.

Powell señaló a las incertidumbres de la economía global para justificar la cautela del banco central

De este modo, la Fed parece plegarse a las demandas del mercado, al que ya buscó aplacar el pasado enero cuando prometió que sería «paciente» a la hora de determinar nuevas subidas de tipos, un mensaje que ha sido refrendado este miércoles. «Es un gran momento para ser paciente», señaló posteriormente el presidente de la institución.

Si la suspensión de las subidas de tipos no fuera señal suficiente de que Powell y sus compañeros han dado ya casi por finiquitado el proceso de normalización monetaria en el actual ciclo más elocuentes han sido sus decisiones respecto a la reducción del balance de la institución.

La Fed reducirá a partir de mayo la reducción de balance a tan solo 15.000 millones de dólares al mes (la mitad del ritmo actual) para poner fin a este proceso en el mes de septiembre. A partir de ese mes, el banco central seguirá vendiendo cédulas hipotecarias, pero reinvertirá ese dinero en títulos del Tesoro, por un montó máximo de 20.000 millones de dólares. La Fed dejará así su balance en el entorno de los 3,5 billones de dólares.

El interés del bono estadounidense cayó a su nivel más bajo desde enero de 2018

Todo esto aunque «es probable que el nivel promedio de reservas después de que el Comité haya concluido la reducción de sus tenencias de valores agregadas a fines de septiembre todavía sea algo superior al nivel de reservas necesario para implementar la política monetaria de manera eficiente y efectiva», reconoce el banco central.

Pero el giro positivo que han mostrado los mercados financieros desde que la Fed dejó entrever ya a finales de 2018 su disposición a virar el rumbo de sus políticas y aliviar el endurecimiento de la política monetaria parece haber convencido a los miembros del banco central de la conveniencia de mantener una postura similar.

Y nuevamente los mercados le dieron un notable respaldo a sus anuncios, con los principales índices de Wall Street borrando sus caídas iniciales y los bonos del gobierno registrando nuevas entradas de dinero, hasta situarse en sus niveles más bajos desde enero de 2018, mientras en el mercado empezaban a hacerse fuerte las previsiones de que el próximo movimiento que anuncie el banco central sobre los tipos de interés será para recortarlos.

En la rueda de prensa posterior a la reunión, Powell puso el foco sobre la situación económica internacional, citando la debilidad Europa o China, y aunque reconoció que la situación era negativa mostró su confianza en que los datos se irán estabilizando en los próximos meses. «Vemos unas perspectivas favorables para este año», afirmó, aunque reconoció que la Fed se mantiene atenta a los distintos riesgos que acechan en el panorama internacional.