Los mercados se han mostrado más poderosos que el mayor banco central del mundo. La Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) se ha visto forzada a variar su hoja de ruta para someterse a los deseos de unos inversores que habían dejado clara su preocupación ante la senda de subidas de tipos adoptada en los últimos tiempos por la institución.

La Fed sigue creyendo que la economía estadounidense evoluciona de forma sólida: el mercado de trabajo continúa fortaleciéndose, la actividad económica mantiene tasas positivas, el consumo interno continúa fuerte y, pese a una moderación de la inversión empresarial, la inflación se mantiene cerca de los niveles objetivo.

Y con todo, en el mismo comunicado en el que se dibuja esa favorable lectura de la situación, la institución que preside Jerome Powell ha tratado de aplacar los miedos de los inversores con la promesa de que será «paciente» a la hora de volver a subir los tipos de interés. «A la luz de los desarrollos económicos y financieros globales y las débiles presiones inflacionarias, el Comité será paciente para determinar que futuros ajustes al rango objetivo de los tipos federales serían apropiados para apoyar estos resultados», ha señalado.

El mensaje de la Fed se ajusta así a lo que el mercado venía descontando en las últimas semanas, después de que varios miembros del banco central lanzaran mensajes tranquilizadores ante la percepción en el mercado de que la institución se estaba precipitando al seguir endureciendo la política monetaria en un contexto en el que empezaban a aflorar por todas partes señales de desaceleración.

Powell y sus compañeros han tenido que enfrentar en los últimos tiempos presiones y críticas desde diversos ámbitos, incluidas las del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que se ha manifestado en distintas ocasiones contrario a las subidas de los tipos de interés.

Pero si esto era esperado, no lo era tanto la concesión de la institución al abrir la puerta a un ajuste en su proceso de reducción de balance. Si hace apenas un mes, Powell aseguraba su convicción de que este proceso debía mantener su ritmo actual, como si se moviera a través de un «piloto automático», ahora el organismo cambia su visión.

«El Comité está preparado para ajustar cualquier detalle para completar la normalización del balance a la luz de los desarrollos económicos y financieros», reza una nota especial separada publicada por la institución esta misma norma. Posteriormente aclararía, no obstante, que los tipos seguirán siendo la herramienta principal de la política monetaria, antes de plantearse mover otras palancas.

El mensaje fue recibido con caídas por parte del dólar, mientras los principales índices de Wall Street extendían sus ganancias por encima del 1,5% antes de que Powell compareciera ante los medios.

Los inversores ajustaron de forma severa sus expectativas sobre la política monetaria de Estados Unidos, de modo que, a día de hoy, no se descuentan más de un 15% de probabilidades de nuevas alzas a lo largo de 2019.

La creencia en que la Fed tendría que relajar sus pretensiones de endurecimiento de la política monetaria han sido una de las claves de la reciente mejora del mercado, tras un turbulento final de año en el que muchas acusaciones recayeron sobre la actitud de la Fed.

Son varios los analistas que han apuntado que la labor del banco central, que estaba provocando una disminución de la liquidez en dólares a nivel global estaban agudizando muchos de los problemas que vienen golpeando a la economía global, como el deterioro del comercio internacional, al tiempo que exacerbaban la volatilidad de los mercados financieros.

Riesgos en el horizonte

En la rueda de prensa posterior al mensaje, Powell intentó justificar su viraje señalando que, pese a la fortaleza económica, «los argumentos para subir los tipos se han debilitado».

Las razones de esto las situó en las enormes incertidumbres que rodean la situación económica, entre los que destacó las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China, las incertidumbres en torno al Brexit y el presumible impacto del reciente cierre de la Administración en Washington. Estas amenazas se han intensificado en las últimas semanas.

En su opinión, los riesgos perseguirán a la Fed durante un tiempo prolongado, por lo que la institución no tendrá prisa en volver a subir los tipos de interés. Tales son estas amenazas que Powell ni siquiera se atrevió a aventurar si el próximo movimiento de los tipos será al alza o a la baja: «Depende totalmente de los datos», ha señalado, dejando abierta la posibilidad de que el ciclo de subidas de tipos haya tocado su fin.

Ante las acusaciones de estar actuando para satisfacer presiones políticas o ayudar al repunte de los mercados, Powell fue tajante: «Mi única motivación es hacer lo correcto para la economía y los americanos. Eso es todo. La situación requiere paciencia, eso creo», afirmó.

En este sentido, Powell se animó a recalcar -en una postura diferente a la defendida en ocasiones por el propio Trump- que la debilidad internacional es una mala señal para Estados Unidos, por lo que la Fed también debe estar vigilante ante estos desarrollos. «En última instancia, una economía global fuerte es buena para nosotros. Exportamos a estos países, comercializamos con estos países», apuntó.