El rumbo de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) no admite variaciones. El mayor banco central del mundo se ha marcado el objetivo de normalizar el escenario monetario antes de que el ciclo de crecimiento toque su fin y no parece dispuesto a dejar que nada ni nadie le obligue a desistir.

Este miércoles, la institución que preside Jerome Powell ha anunciado una nueva subida de los tipos de interés, la cuarta en el año, situando el precio del dinero en el rango entre el 2,25 y el 2,5%. Se trata de los niveles más elevados desde la primavera de 2008. La buena evolución de la economía estadounidense, respaldada por unas cifras de empleo históricas, ha permitido a la Fed procurar un endurecimiento adicional de las condiciones financieras en  Estados Unidos a pesar de las presiones recibidas para que detenga el proceso.

Unas presiones que han estado lideradas por el propio presidente estadounidense, Donald Trump, quien no ha perdido ocasión de alertar contra los, en su opinión, peligrosos efectos de la estrategia emprendida por el banco central. Tampoco las turbulencias registradas por el mercado, que no pocos expertos achacan a la política de subida de tipos y retirada de liquidez de la Fed, han sido suficientes para doblegar la voluntad de Powell y sus compañeros. El camino de salida desde los tipos cero sigue en marcha. “Nada nos disuadirá de hacer lo que creemos que es lo correcto”, advirtió posteriormente el presidente del banco central.

La institución mantiene su intención de prolongar el ciclo de subidas de tipos en 2019, aunque reduce la previsión a dos alzas

“La información recibida desde que se reunió el Comité Federal de Mercado Abierto en noviembre indica que el mercado laboral ha continuado fortaleciéndose y que la actividad económica ha aumentado a un ritmo elevado”, ha señalado la Fed para justificar su decisión. Además, frente a cualquier alarmismo, la institución sigue viendo equilibrados los riesgos sobre la economía estadounidense.

Eso sí, la percepción de que el crecimiento de Estados Unidos, en consonancia con el crecimiento global, está perdiendo fuelle -el crecimiento previsto para este año se reduce una décima, al 3%, y la expectativa de crecimiento en 2019 se ha revisado al 2,3% frente al 2,5% pronosticado en septiembre- ha llevado al banco central a aminorar su previsión de nuevas subidas de tipos en los próximos años. Para 2019 ahora confía en subirlos dos veces más -frente a las 3 proyectadas antes- y en 2020, apenas una más -frente a las dos auguradas en septiembre.

Nada de esto significa que la Fed vea concluido el proceso de normalización. “El Comité considera que algunos aumentos graduales adicionales en el rango objetivo para la tasa de fondos federales serán consistentes con la expansión sostenida de la actividad económica, las fuertes condiciones del mercado laboral y la inflación cerca del objetivo simétrico del 2% del Comité en el medio plazo”, señala la nota publicada tras la reunión del banco central.

El mensaje de la Fed ha quedado lejos de satisfacer las esperanzas del mercado de que el banco central pusiera muy en cuestión sus planes para seguir endureciendo las condiciones financieras. Esto se ha manifestado en una subida abrupta del dólar nada más conocerse el comunicado. El cambio euro-dolar se situaba por debajo de los 1,14 dólares poco después de publicarse el comunicado, cayendo desde los 1,143 dólares en que se movía previamente. Y en Wall Street los avances previos tornaban en fuertes caídas, que llegaban a superar el 2%, tras la decisión del banco central y el mensaje de Powell.

“Puede ser una decepción para los mercados, que estaban esperando una señal fuerte de que los tipos están cerca de un tope”, observan los analistas de Lloyd’s. Una de las cuestiones que más parecen preocupar a los inversores es la falta de indicios de que la estrategia de reducción de balance -consistente en no reinvertir el total de los bonos que van llegando a su vencimiento- de la Fed pueda revertirse en el corto o medio plazo.

Un camino de incertidumbres

En la rueda de prensa posterior a la decisión, Powell ha reiterado la confianza de los miembros de la Fed en que la economía estadounidense seguirá evolucionando de forma positiva en 2019, pese a algunas señales de moderación. El banco central reconce que los tipos de interés ya están en niveles que no son acomodativos -no ayudan a impulsar el crecimiento- pero considera que la situación ya no hace necesario ese apoyo, sino que, en el momento actual es pertinente situarlos en un nivel neutral y, tal vez, a lo largo de los próximos ejercicios, elevarlos a niveles en los que actúen como un freno.

En cualquier caso, el presidente del banco central ha subrayado que sus decisiones no están predefinidas sino que siempre tratan de adaptarse a las circunstancias económicas. Así, por ejemplo, en 2018, la mejor evolución de lo esperado de la economía de Estados Unidos ha facilitado más aumentos de tipos de las proyectadas al cierre del año anterior.

Por eso, Powell ha reconocido que “existe un grado bastante alto de incertidumbre sobre el camino y el destino de cualquier incremento adicional” de los tipos de interés.

Lo que no parece preocuparle en exceso al presidente de la Fed es la situación del mercado mientras ésta no se refleje en un deterioro de las condiciones económicas. “Cierta volatilidad probablemente no deje un impacto en la economía”, comentó al respecto.