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Endesa entra en la carrera por comprar partes de EDP y Viesgo para crecer en España

La eléctrica confirma que el calendario de cierre de las nucleares tendrá un impacto de 50 millones al año en sus cuentas. El golpe por Almaraz será de 15 millones y este año empezará ya a contabilizarse.

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Endesa entra en la carrera por comprar partes de EDP y Viesgo para crecer en España
Sede de Endesa en Madrid.

Sede de Endesa en Madrid. EFE

Resumen:

Endesa quiere crecer y hacerlo con compras está entre las fórmulas contempladas por el grupo. Crecer implica hacerlo en España y Portugal, porque su dueña –la italiana Enel- le ha puesto ese corsé geográfico. Y ahora se abren oportunidades para ganar tamaño en el mercado ibérico comprando activos de algunos de sus rivales directos.

La portuguesa EDP pretende vender activos por valor de 2.000 millones en España y Portugal en los próximos años como parte de su plan estratégico. Y, en paralelo, los fondos Macquarie y Wren House están colgando también el cartel de se vende a los activos de Viesgo, después de que ya vendieran gran parte a Repsol el pasado año.

El consejero delegado de Endesa, José Bogas, se ha mostrado abierto a estudiar adquisiciones de activos de ambas compañías en un encuentro con analistas con motivo de la presentación de resultados financieros del trimestre.

El máximo ejecutivo de la eléctrica ha subrayado que los planes de Endesa pasarían por plantear compras de plantas renovables y de redes de distribución, así como de centrales hidroeléctricas en ambos países. Pero queda descartado sumar nuevas centrales de gas a su cartera.

Golpe de 50 millones al año por el apagón nuclear

Las grandes eléctricas ya saben cuándo cerraran sus centrales nucleares. La clausura de todas las plantas se hará de manera ordenada entre 2027 y 2035, lo que tendrá un impacto directo y casi inmediato en las cuentas de Endesa, el mayor operador nuclear en España.

El nuevo calendario de clausuras previsto hará que el parque nuclear español alcance una vida útil media de unos 46 años. La edad que alcanzarán cada una de las centrales (de los 44 de Almaraz a los 47 de Vandellós o Trillo) obligará a Endesa a modificar parte de sus cuentas a partir de ahora.

Endesa elaboraba desde 2014 su cuenta de resultados dando por hecho que sus centrales nucleares acabarían funcionando 50 años (hasta ese momento lo hacía con 40 años como previsión). Sus cuentas están calculadas desde entonces en base a un periodo de depreciación y amortización de sus activos nucleares de cinco décadas, lo que le ha permitido a la eléctrica reducir los fondos que destina cada año a amortizar sus activos y, con ello, la compañía ha mejorado sus beneficios.

Como las centrales nucleares españolas finalmente funcionarán de media 46 años, a Endesa le va a costar algo “menos de 50 millones de euros al año” en amortizaciones, según ha precisado Bogas en la conferencia con los analistas financieros (hasta ahora la previsión del grupo sobre el golpe se situaba en la horquilla entre los 50 y los 60 millones).

Endesa no empezará a contabilizar el grueso del impacto hasta que la Comisión Europea formalice la aprobación del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) que le ha enviado el Gobierno, y al que está vinculado el calendario de apagón nuclear y que de momento sólo es un borrador.

Sí que empezará a contabilizarse previsiblemente en la segunda mitad de este año el aumento de las amortizaciones destinadas a la central de Almaraz, ya que Endesa, Iberdrola y Naturgy –que comparten accionariado en la planta cacereña- ya han solicitado de manera formal mantenerla en funcionamiento hasta 2027 el reactor I y hasta 2028 el reactor II. El golpe anual por Almaraz será de 15 millones al año, según ha reconocido Endesa.