Iban a ser 705 con el Brexit, pero tras la prórroga del Artículo 50 del Tratado de la Unión Europea seguirán siendo 751 eurodiputados, incluyendo a los británicos. Así que 751 agraciados por un estatuto que beneficia sobre todo a los representantes de la Europa Meridional y a la Oriental (el Sur y el Este, para entendernos) van a disfrutar de pingües condiciones durante un lustro. Prácticamente pueden llegar a vivir sin gastar un euro de los casi 7.000 netos al mes que van a cobrar hasta mayo de 2024, cuando toque renovar la Eurocámara.

A los eurodiputados se les llama en la jerga bruselense MEP, Member of the European Parliament. La mayoría viajan el jueves por la noche o el viernes por la mañana a su país de origen y no regresan a Bruselas hasta el lunes o martes. Muy pocos disfrutan de la vida belga en fin de semana, marcada por la lluvia. Una vez al mes se desplazan a Estrasburgo, donde tienen lugar los plenarios más importantes. Quienes sí suelen permanecer en Bélgica son los asistentes: los jueves por la tarde la plaza de Luxemburgo, frente al Parlamento Europeo, se llena de becarios y asistentes, la música atruena, el networking impera y las cervezas corren.

Todo cambió en 2009: el nuevo Estatuto de los MEP estimó que todos tenían que cobrar lo mismo. Así que por ejemplo todos los eurodiputados españoles, de golpe, recibieron 4.500 euros más a partir de entonces. Cada partido tiene su sistema de donaciones por lo que muchos de ellos no cobran todo el jornal sino que dan una parte importante a sus formaciones. El Parlamento Europeo «no pide justificación ni rendición de cuentas ni nada», opina un asistente. Si hubiera un Wikileaks, agregan otros trabajadores anónimos, las dimisiones se darían por decenas.

Ha habido escándalos, pero sueltos. Un eurodiputado polaco, Ryszard Czarnecki, tuvo una veintena de asistentes locales: les abonaba sueldos miserables que en Polonia entonces eran un poco menos miserables. En 2016 el diario Politico reveló una partida para renovar la flota de coches oficiales y contratar a 110 chóferes: la remesa fue retirada tras la información.

Este medio ha consultado a un eurodiputado liberal y a otra de izquierdas. «Son 751 personas sobre 500 millones: me parece bien que ganen lo que ganan, y así no les atrae la corrupción», dice el primero. «Hay que tener una buena remuneración», suelta la segunda. «¿Qué pasa, que la solución es reducir salarios que ni mucho menos son de millonarios. Hay que elevar los salarios de la gente, no reducir los de los políticos, que lo toman como algo transitorio». Estos son los sueldos, dietas y emolumentos que van a percibir los 54 MEPs españoles (y otros 697 foráneos):

¿Cuánto cobran? Algo menos de 7.000 euros netos: a julio de 2018, 6.824,85 euros al mes exactamente. Antes de impuestos son 8.757,70 euros, pero de ahí se les sustrae el impuesto que pagan a la Unión Europea y una cotización vinculada a un seguro de accidentes. El salario de un MEP es exactamente el 38,5% del sueldo básico de un juez del Tribunal de Justicia de la Unión Europea.

¿Tienen los gastos de viaje pagados? Todos, siempre que sean desplazamientos por trabajo. La mayor parte de las reuniones -de delegación, de partido europeo, de comisiones de trabajo o previas a sesiones plenarias- tienen lugar en Bruselas y Estrasburgo. Ahí tienen que presentar los billetes de viaje de avión o tren con sus recibos para recibir el reembolso. En automóvil reciben el equivalente a 0,53 euros por kilómetro, hasta un máximo de 1.000 kilómetros.

Cuando viajan por su país o por cualquiera de los -todavía- Veintiocho Estados Miembros en el ejercicio de sus funciones, los MEP tienen derecho a reembolsar el equivalente al coste de esos viajes con un máximo anual de 4.454 euros. En definitiva, el transporte lo tienen cubierto.

¿Y las dietas diarias para comer y dormir? También y con creces. A los eurodiputados les interesa acudir a la institución: cada día firman un registro por el cual reciben 320 euros. Diarios. Los días de votación de un pleno, si un diputado falta a más de la mitad de las votaciones los 320 euros pasan a ser 160.

Abundan las historias de los taxistas bruselenses o estrasburgueses que han desplazado a los MEP al parlamento para firmar los viernes para posteriormente llevarlos al aeropuerto y largarse a su país. A nivel de vivienda, los precios en Bruselas están ligeramente por debajo de Madrid. La cesta básica del supermercado es bastante más cara. Comer en un restaurante solo sale por algo más de precio que en la capital española.

Si las reuniones y actividades tienen lugar fuera de la Unión Europea, la dieta asciende a 160 euros. Las facturas de hotel van además por separado.

¿Algo más? Sí, y bastante polémico: las denominadas «dietas para gastos generales». Aquellos gastos naturales en la vida de un eurodiputado tales como ordenadores, bolígrafos, teléfonos, gastos de representación,… se traducen en 4.513 euros mensuales para cada MEP, sin que la institución revise en qué se van dichos gastos y sin que haya que presentar facturas. Ha habido casos sangrantes revelados por lo bajo por funcionarios de la Eurocámara: varios MEP que retiran esta partida y se la quedan en mano para comprarse cosas como un coche. Estos rumores corren como la pólvora. Si el diputada falta de manera injustificada a la mitad de las sesiones plenarias, la dieta se reduce a la mitad.

¿Tienen cubierta la Sanidad? Sí, y se les reingresa las dos terceras partes de sus gastos médicos.

¿Cuánto dinero manejan para asistentes? Para contratar personal para cada oficina, los eurodiputados poseen 24.943 euros al mes según la actualización de 2019. El salario puede diferir. No es el eurodiputado quien les paga: es el propio Parlamento Europeo, que solo permite un máximo de tres asistentes para la oficina.

Sin embargo, también se pueden contratar en los países de origen de los MEP a asistentes locales. No hay límite pero no pueden superar el 75% del presupuesto para asistentes consignado para cada cargo electo. Una cuarta parte del presupuesto puede ir dirigido al pago de servicios prestados (ejemplo: elaboración de una encuesta, organización de un evento a través de una agencia, etcétera). Desde 2009 los eurodiputados no pueden contratar a parientes cercanos.

¿Y qué pasa cuando terminan el mandato? Pues pasan dos cosas. Una, que tienen derecho a una «indemnización transitoria» que equivale al salario de un mes por cada ejercicio de mandato (es decir, un máximo de cinco). Si el eurodiputado asume un nuevo cargo electo, esta indemnización no se concede.

En segundo lugar, los MEP tienen derecho a una pensión de jubilación al cumplir 63 años. Ésta asciende al 3,5% del importe del sueldo por cada año completo. Este importe no puede superar el 70% de dicha pensión.