Es una obviedad, una realidad dolorosa para los ahorradores, pero pocos bancos lo dicen en voz alta. El dinero que está en productos de ahorro a plazo (depósitos) y a la vista (cuentas) está devaluándose día a día. Es decir, los españoles están perdiendo poder adquisitivo, se están empobreciendo.

ING ha sido, probablemente, la primera entidad que ha dado un paso al frente y está advirtiendo a sus clientes de esta realidad. “Los 27.000 millones de euros que los clientes tienen en cuentas y depósitos no son rentables y pierden valor por la inflación”, señaló hace unos días el consejero delegado del banco, César González Bueno, en la presentación de su nuevo producto, Inversión Naranja+. El banco online está poniendo el énfasis en la comercialización de este producto -una cartera de fondos de inversión pasiva que ofrece siete perfiles de riesgo diferente-, con el que aspira a atraer buena parte del dinero que actualmente está en la Cuenta y el Depósito Naranjas.

La inflación prevista para este año es del 1,2% y en 2020 alcanzará el 1,3%, según Funcas

Actualmente, los particulares españoles tienen casi 820.000 millones en ahorro a plazo y a la vista en el banco con una remuneración nula, ligeramente superiora al 0% en el mejor de los casos. Para muchos ciudadanos, no perder dinero es sinónimo de dormir tranquilo. Sin embargo, casi de un modo imperceptible, su patrimonio se está devaluando. Y es que la rentabilidad real que logran estos productos, que se calcula restando la inflación -lo que aumenta cada año el coste de vida-, es negativa.

Según los últimos datos del Banco de España, en marzo los españoles tenían 661.723 millones en cuentas con una remuneración media del 0,04%, y otros 158.159 millones en imposiciones a plazo fijo, con un tipo medio del 0,11%. La inflación se situó en abril en el 1,5% interanual y creció dos décimas más que en marzo. La inflación prevista es del 1,2% y 1,3% para 2019 y 2020, respectivamente, según el panel de Funcas. Parece una dato contenido, pero acumulado en el tiempo, supone un agujero importante.

La rentabilidad real, que se obtiene al restar la inflación, es negativa y, como consecuencia, empobrece al ahorrador

Según los cálculos de ING, en los últimos 15 años, los españoles que tenían dinero en depósitos y cuentas han perdido casi un 20%. El banco naranja hace la simulación con 10.000 euros depositados en 2003. Su valor real -ajustado a la inflación- sería de 8.153 millones en 2018, es decir, un 18% menos. Según las previsiones de inflación futuras, en 2024, este importe se convertiría en 7.384 millones.

Por qué la banca no paga por el ahorro

El BCE, con su política ultraexpansiva para estimular la economía y sus subastas de liquidez, ha llenado el mercado de dinero, por lo que el pasivo de los particulares, tan preciado durante los momentos más críticos de la crisis, ya no es un bien escaso para los bancos. Las entidades tienen barra libre de liquidez y no necesitan pagar a sus clientes un plus adicional sobre el precio oficial del dinero.

El BCE Empezó a bajar tipos en el 2011 hasta que en marzo de 2016 los situó en el 0%, nivel que se mantiene hoy en día. Eso significa que los bancos consiguen dinero gratis del BCE, pero, al mismo, tiempo, la institución ha fijado lo que se conocen como “facilidad de depósito” en el -0,4%. Es decir, los bancos tienen que pagar al BCE un 0,4% (40 puntos básicos) por el excedente del liquidez que colocan el la institución que lidera Mario Draghi, de ahí que no los salga rentable -todo lo contrario- tener pasivo en balance.

Los bancos tienen que pagar un 0,4% por depositar en el BCE el exceso de liquidez de sus clientes

Así, lejos quedan los tipos de interés de hasta el 5% que las entidades -especialmente las cajas y grupos más débiles- llegaron a abonar por el ahorro a finales de 2008 cuando, tras la caída de Lehman Brothers, los mercados mayoristas de financiación se cerraron a cal y canto, y se vieron obligadas a recurrir al pasivo minorista para compensar sus cuentas.

Por otro lado, el BCE, con el ánimo de estimular el crédito, ha situado la llamada “facilidad de depósito” en terreno negativo (-0,4%). Ello implica que las entidades tienen que pagar este porcentaje sobre el volumen de excedente de liquidez que cada día depositan en la ventanilla del banco central, lo que les disuade a la hora de querer captar dinero de más.