Bruce Dickinson camina de un lado a otro del escenario. Habla sin parar y bromea. Se pone profundo solo lo justo y tira de sorna para desmitificarse. A base de reflexiones acertadas y anécdotas hilarantes, acaba arrancando los aplausos  de un auditorio repleto de directivas y directivos, tan entregados como lo estaban hace un año las 52.000 personas que acudieron a verlo al Wanda Metropolitano de Madrid.

El local de hoy es diminuto en comparación con las dimensiones faraónicas del estadio del Atleti. Es jueves, 6 de junio, y al líder de Iron Maiden le toca actuar en el Campus de Repsol. Entre las prioridades de la multinacional está la formación puntera de sus jefes y ejecutivos. Ellos manejan los resortes que hacen crecer a la compañía.

De ahí la política de reciclaje permanente. Hay que aprender de quienes tienen mucho que enseñar: sobre la jungla de los negocios y las maneras de emprender; sobre la motivación de los equipos y el control de la ambición; sobre los múltiples ángulos desde los que se puede encarar un problema.

«Las formas diferentes de ver las cosas siempre nos interesan. Para nosotros, es fundamental reforzar en la organización la diversidad, en el sentido más amplio», apunta Verónica Redondo García, gerente sénior de Modelo de Desarrollo y Mapa de Talento de Repsol.

El cantante de Iron Maiden, Bruce Dickinson, en el Campus Repsol.

El cantante de Iron Maiden, Bruce Dickinson, en el Campus Repsol.

La multinacional trata de sacar lo mejor de sus 25.000 empleados en nómina a base de políticas que potencian «el liderazgo emprendedor e inspirador». Esa es la razón de ser de ponencias como las de Bruce Dickinson, que van dirigidas a sus «líderes». Como tales se conoce, en el lenguaje interno de la compañía, a cualquiera que gestione a un equipo humano, desde un jefe de departamento a un director general.

La dirección de Recursos Humanos de Repsol se fijó en el vocalista de Iron Maiden por su perfil polifacético y porque ha triunfado en casi todo lo que se ha propuesto en la vida. Tras la piel de cantante heavy, debajo del cuero y las tachuelas, integrado en su alma de show man, hay un emprendedor de raza que ha coleccionado logros dejándose llevar por la curiosidad.

La biografía de Bruce Dickinson es una colección de hitos variopintos. Se subió en 1981 a la locomotora de Iron Maiden, que ya llevaba cinco años rodando, para auparla con su torrente de voz al Olimpo de heavy metal. Con Dickinson al micrófono, la banda facturó sus mejores discos; empezando por The number of the beast, grabado sólo un año después de su incorporación y considerado hoy como una de las obras maestras del heavy metal.

Pero el talento de Dickinson, licenciado en Historia por la Universidad de Londres (y nombrado doctor honoris causa muchos años más tarde), iba mucho más allá de su don natural para escalar octavas en los estudios de grabación. Al vocalista se le daba tan bien la esgrima, que estuvo a un tris de participar en las Olimpiadas de Barcelona con los colores de Inglaterra.

También le atraían los cielos, y no sólo como viajero. Así que obtuvo el título de piloto y más tarde el de capitán. Acabó pilotando el Boeing 747 que llevó a los miembros de Iron Maiden y su troupe en varias giras. También montó su propia compañía de aviación, la Cardiff Aviation, que ofrece servicios de transporte «especializados en el Boeing 737 y el Airbus 320», según la descripción de su propia web.

Dickinson siguió probando suerte con el emprendimiento. Montó una fábrica de cerveza que exporta a varios países con la marca Trooper, en honor a una de las mejores canciones de Iron Maiden. Y más adelante se embarcó en una start up que desarrolla aviones de transporte híbridos y ultraligeros.

Al borde ya de los 60 años, acumulaba tantas experiencias vitales y empresariales que decidió plasmarlas en un libro: What does this bottom do? La gira de presentación del libro derivó en otra de monólogos en teatros, y de ahí dio el salto a los auditorios de multinacionales y campus como el de Repsol.

«Su perfil nos interesó porque todo lo que cuenta lo ha vivido en carne propia. No tiene que recurrir a la teoría porque le sobran evidencias. Ahí reside la fuerza de sus ponencias», confiesa Verónica Redondo García. Su paso por el campus de la multinacional generó tanta expectación que muchos jefes y directivos se quedaron sin entrar al recinto. Hubo 280 afortunados que entraron; otros muchos pudieron seguirlo en directo en streaming en la intranet de la compañía.

La filosofía de Dickinson huye de las recetas fáciles de autoayuda, de los manuales ligeros de aeropuerto para ejecutivos con prisas. Se basa en todo lo disfrutado, pero también sufrido: Dickinson venció un cáncer de lengua, diagnosticado en 2015 y que le apartó temporalmente de los escenarios.

Esta es una recopilación de los mensajes que desgranó este jueves en el Campus Repsol, la mayoría de los cuales giran en torno a una idea elemental: «Nunca perdáis la curiosidad».

Relaciones humanas

  • «El valor diferencial de los humanos son las relaciones; es en lo que somos mejores, y con lo que la inteligencia artificial no puede competir».
  • «Hay que relacionarse, hablar, llamarse (sí, aunque parezca increíble hoy en día). La comunicación es imprescindible. Porque cuando nos reunimos, ocurren cosas increíbles».
  • «Las relaciones humanas son el centro del emprendimiento, ahí es donde empieza».

La importancia de la creatividad

  • «Divertirse es clave para tener ideas, la creatividad necesita la libertad de poder probar y fallar».
  • «No se trata de inventar, sino de observar».
  • «Las ideas están ahí, como esos mosquitos que nos pican de noche sin que nos demos cuenta. La clave está en observar y escuchar ese zumbido, identificar esa oportunidad y ser curioso».
  • «Hay que salir de la zona de confort, trabajar con otras disciplinas, mezclar cosas que de primeras no tendrían ningún sentido».
  • «Qué viene primero, ¿la letra o la melodía? ¡Da igual! Algo viene antes, y después se va transformando, seguramente en algo que no tenga nada que ver».

El reto de emprender

  • «Para emprender debes estar preparado a arriesgarte en lo personal».
  • «La reputación y la integridad lo son todo».
  • «Cuando me preguntan, “¿cómo tienes estas ocurrencias?” Contesto: ¡Simplemente soy curioso!”
  • «¿Qué ocurre si sale mal? Siempre hay que estar preparado para tener un plan A, un plan B y un plan C».
  • «Es imprescindible adaptarse y buscar oportunidades en las adversidades».

La actitud ante los negocios… y la vida

  • «¿No encontráis la solución? Traed a alguien de otra disciplina, que no tenga nada que ver con el ámbito en el que trabajáis. Una visión desde fuera y una forma distinta de pensar siempre aporta y creará una solución nueva».
  • «Siempre actitud positiva, no me digas lo que no puedes hacer, sino lo que puedes hacer: Y hazlo».
  • «Emprender es la mejor excusa para ser un niño. Nunca perdáis la curiosidad, jugad, preguntaos cosas, y trabajemos por hacer el mundo un lugar mejor en el que vivir».