Economía

El peso y la deuda se desploman en Argentina tras la victoria del peronismo

La bolsa argentina cae más de un 10%, evidenciando la preocupación del mercado por el presumible retorno del peronismo al poder

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El peso y la deuda se desploman en Argentina tras la victoria del peronismo
Casa de cambio de monedas en Buenos Aires.

Casa de cambio de monedas en Buenos Aires. EFE

Resumen:

Los fantasmas del pasado resurgen con fuerza en Argentina. La contundente victoria cosechada este fin de semana por el peronismo en las elecciones primarias argentinas, una especie de anticipo de los comicios presidenciales que se celebrarán el próximo 27 de octubre, ha dado rienda suelta a una avalancha de preocupación que ha arrasado los mercados principales del país.

El peso argentino se convierte en el principal termómetro de la desconfianza que se abre paso en los mercados ante la posibilidad de que Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner retomen el poder a partir del próximo octubre, cuatro años después de su derrota frente a Mauricio Macri. El descalabro superior al 20% que registra la moneda del país supone un varapalo histórico, que sumerge el cambio frente al dólar en mínimos históricos. Hoy cada dólar representa más de 58 pesos.

El revés se extiende también a los mercados bursátiles y de deuda. El índice Merval se deja más de un 10% de su valor, con compañías como BBVA Banco Francés retrocediendo algo más del 30%. Por su parte, el bono argentino a 100 años, emitido en junio de 2017, sufre pérdidas en el entorno del 27% que le dejan ya a la mitad del valor al que fue vendido hace tan solo dos años.

La divisa argentina ha perdido ya más de la mitad de su valor desde el verano de 2018

Los inversores muestran así su descontento ante el previsible retorno del kirchnerismo al país. Los años de mandato de Cristina Fernández de Kirchner, presidenta entre 2007 y 2015 (sucediendo a su marido Nestor Fernández de Kirchner, presidente desde 2003), vieron sumirse a Argentina en una profunda crisis, provocada por un elevado gasto público y una inflación desbocada, que dejaron sus finanzas públicas en una situación muy delicada.

Ante esa tesitura, la elección de Macri fue acogida con notable optimismo en los mercados. Sin embargo, las políticas del presidente conservador, basadas en un moderado plan de austeridad, en gran medida refrenado para evitar su impacto social, ha sido incapaz de reconducir la situación, sin satisfacer las demandas de los inversores ni de los ciudadanos. Esta situación provocó que Argentina solicitara el pasado año el que ha sido hasta la fecha el mayor rescate en la historia del Fondo Monetario Internacional (FMI).

La española Prosegur resta más de un 10% mientras que BBVA, Codere o Telefónica también sufren por su exposición al país

A pesar de que las últimas cifras parecen apuntar a un resurgir de la economía argentina, los ciudadanos han optado en estos comicios por castigar los recortes llevados a cabo por la Administración Macri, y tras avalar una contundente victoria del peronismo, muy superior a lo previsto, dejan el camino expedito para que la izquierda populista argentina retome el poder en el país. Muchos inversores temen que los nuevos gobernantes decidan dar la espalda a las reformas impuestas desde el FMI. El fantasma de los controles de cambio y el nacionalismo económico vuelve a sobrevolar el país, pese a que la posibilidad del cambio político ha sido recibido con notable entusiasmo por algunos sectores de la población argentina.

En cualquier caso, el descalabro sufrido por el peso argentino, que acumula ya pérdidas del 50% en poco más de un año viene a agudizar uno de los grandes problemas de la economía del país, su elevada inflación, que se situó en junio por encima del 55%. En esta situación, es previsible que el Banco de Argentina opte por una nueva subida de los tipos de interés, ubicados ya por encima del 63%, lo que podría ahogar la incipiente recuperación de un país cuya economía se contrajo en 2018 un 2,5%.

Los problemas de la economía argentina suponen un lastre para un buen número de empresas españolas con intereses en la región. Prosegur se hundía este lunes en torno al 10%, mientras que BBVA caía cerca de un 3%. Codere, con pérdidas cercanas al 2%, Telefónica, que se dejaba alrededor de un 1,5%, también se veían penalizados por esta coyuntura.