El piso parecía «increíble»: «más de 160 metros cuadrados, con garaje, tres dormitorios, tres baños, recién reformado…» todo por sólo 750 euros al mes y en la calle de Toledo, en pleno centro de Madrid. Un precio asequible teniendo en cuenta que el alquiler mensual de otros pisos en esa misma calle supera los 1.000. La oferta la recibió Rodrigo Cortés, director de cine, que dedujo que «o bien algo estaba mal, o alguien buscaba algo». A través de su cuenta de Twitter, y siempre según su versión, detalló la «estafa» que estaba viviendo. ‘Phishing’, pago por adelantado, páginas de terceros… aunque no existe un patrón común para los intentos de fraude con las ofertas de pisos, tanto Idealista como Airbnb sí que explican cuáles son los más comunes que podríamos sufrir.

En forma de hilo de Twitter -una serie de tuits conectados que publica un mismo usuario- y adjuntando imágenes de las supuestas conversaciones que mantenía con la presunta propietaria, Cortés relata la estafa. Todo comenzó la noche anterior del martes 27. El director recibió la oferta del piso, cuyo enlace desaparecería unos minutos después, y solicitó una visita al inmueble. La mañana del mismo martes encontró un correo electrónico de la supuesta propietaria. Se trataba de María, una mujer de 53 años que junto a su marido, de 56, se mudó a Bilbao para tener su propia granja en un lugar tranquilo. En el correo, María le concretaba al director más datos sobre el piso de la calle de Toledo: «El precio del alquiler es de 750 euros al mes y se solicita 1 mes de alquiler por adelantado y una fianza de 1500 euros, que se devuelve el día de salida del piso». Además, el precio del alquiler incluía todos los gastos de agua, electricidad, Internet o aparcamiento.

Cortés le siguió el juego para ver si aprendía «algo por el camino» y comenzó un intercambio de emails con María para aclarar los términos del alquiler. Ella le explicó a él que desde Bilbao era difícil organizar una visita y que por ello la planeaban desde Airbnb. Al parecer, según María, Airbnb pide como condición una copia del DNI del futuro inquilino para preparar el contrato de alquiler y una fianza económica para organizar la visita al piso madrileño. El director le pidió el enlace para realizar el pago, algo que tampoco le facilitó María con el siguiente argumento: «No puedes encontrar mi piso en la aplicación Airbnb. Airbnb hace un enlace único especialmente sólo para usted (…) ¡para que nadie más reserve el piso en tu lugar!».

La hipótesis de Cortés es que la supuesta arrendadora quería su carné de identidad para «infundir, quizá, confianza» a la siguiente persona que pique en otra falsa oferta, utilizando la identidad del director. Después de varios mensajes de correo, la negociación entre ambos acabó precipitándose y no se llegó a realizar ningún pago. «Al final me he quedado sin piso. Por idiota», ironizó el director.

Las estafas más comunes

La historia de Cortés llego a ojos de Airbnb e Idealista. En sus páginas web, las dos plataformas enumeran cuáles son las estafas más comunes con las falsas ofertas inmobiliarias. Desde Idealista recomiendan sentido común, no utilizar la misma contraseña en diferentes servicios, no adelantar el pago y desconfiar de los «chollos» para evitar estos fraudes. Airbnb, por su parte, aconseja no realizar el pago fuera de su plataforma y examinar detenidamente cualquier mensaje que recibas en su nombre.

  • Estafa a través de terceros: un tipo de fraude se produce cuando el anunciante pide a la víctima hacer el pago a través de un sitio web o servicio externo. Desde Airbnb aseguran que el estafador se ofrece a reservar y pagar el alojamiento con la excusa, a menudo, de disponer un cupón o descuento de Airbnb. Además, la plataforma de pisos turísticos nunca solicitará a un huésped el pago por email u otro gestor de reservas. En Idealista explican que en ocasiones el anunciante pide hacer el pago a través de Airbnb, cuando entre ambas plataformas no existe ningún acuerdo de este tipo.
  • El ‘phishing’: el objetivo de esta estafa es hacer creer a la víctima que se encuentra ante correos electrónicos reales de Airbnb o Idealista, pero no lo son. Los mensajes solicitan información confidencial a la víctima, como contraseñas o direcciones de email, y pueden contener virus que acceden al ordenador y roban información. Según Idealista, este método se utiliza para poner anuncios fraudulentos en su portal.
  • Comunicación sólo por correo: Idealista también recomienda desconfiar de los anuncios que no permiten comunicarse con el anunciante a través del formulario de su portal, pero que sí facilitan una dirección de email en los comentarios. El objetivo del farsante es sacarte de la web de Idealista para que ellos no te avisen si detectan algo raro.
  • Pago por adelantado: uno de los timos más consolidados, según Idealista, se da cuando el anunciante no puede enseñarte el inmueble y reclama el pago por adelantado como condición para que el interesado pueda acceder a la llave de la vivienda. Al final, la víctima se queda sin el dinero ni el alojamiento prometido.
  • Timos a los propietarios. Los timos también los pueden sufrir los propietarios. El fraude «más clásico», detalla Idealista, se produce cuando un potencial interesado por tu piso ofrece una cantidad alta de dinero a cambio de que pagues los trámites de la transferencia. El propietario pagará los trámites pero no recibirá la elevada suma por el inmueble.
  • Estafa del pago en exceso: otro ejemplo de estafa corriente en Airbnb es cuando el estafador ofrece a la víctima un pago superior al del coste del inmueble y después reclama un reembolso en efectivo.