El 1 de diciembre de 2016 Ángel Ron (Santiago de Compostela, 1962) presentó su renuncia como presidente ejecutivo del Banco Popular. El día anterior se lo comunicó en su despacho a un grupo de consejeros de su confianza: José Mateu (representante de la llamada Sindicatura); Francisco Aparicio (secretario del consejo); Roberto Higuera (vicepresidente), y Pedro Larena (consejero delegado). Llevaba doce años en el cargo. Ron había vivido los momentos más dulces del banco, pero llevaba meses sufriendo una presión insoportable. Tenía que elegir: o dar una batalla que podía seguir desgastando a la entidad o presentar su dimisión para facilitar un acuerdo que, con su permanencia, parecía casi imposible. «No voy a poner obstáculos a una solución; lo que más me preocupa es la estabilidad del banco», les dijo a los circunspectos consejeros.

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