El confinamiento causado por el COVID -19 ha puesto en evidencia la falta de derechos asistenciales de los consumidores de marihuana con fines medicinales. El cierre de las calles y de la actividad incluía los clubes de consumo terapéutico donde se abastecen. Algunos han recurrido al mercado negro, pero tampoco ese mercado ha funcionado estas semanas. En otros países la marihuana medicinal sí ha estado al alcance de enfermos de esclerosis múltiple (EM) o cáncer para evitar sus dolores. Esta situación ha indignado a los usuarios y defensores del cannabis que quieren que se retome el debate la la legalización en la nueva realidad del mundo postcovid. Clubes de consumo de toda España han hecho llamamientos para poder repartir la marihuana a las pacientes que la necesitan.

“El cannabis tiene dos componentes uno es el THC, con propiedades psicotrópicas, y el CBD que tiene propiedades más paliativas, quita las nauseas, te tranquilizan, etc.. En Italia se cultiva una planta que no tiene casi THC, sólo es CBD”, explica Noemí de la Calle, diputada de Ciudadanos en el Parlament de Cataluña y portavoz de Igualdad, Trabajo y Asuntos Sociales. Para esta política del partido liberal “no se puede negar la evidencia científica a la vez que se permiten cultivar más de 20.000 hectáreas de un uso medicinal que luego va a parar a un medicamento concreto el Sativex. Si hay evidencia científica para un medicamento, debería haberlo para otras formas de consumo, entre otras cosas porque el Sativex cuesta más de 300 euros”. 

Ciudadanos, desde sus orígenes, apuesta por la regulación del consumo de cannabis tanto con fines recreativos como por fines medicinales, “pero creemos que se debe empezar por dar una respuesta urgente a los miles de pacientes que los necesitan para uso terapéutico”. Según esta política “ahora no hay una mayoría a favor de una regulación integral, los partidos mayoritarios no están por la labor y como queda mucho pedimos empezar por el uso medicinal, para después abordar un debate serio sobre el uso recreativo”.

Flores de CBD.

“Además de Ciudadanos están a favor de tratar la legalización partidos como Unidas Podemos, Más País, Compromís y el PSOE, por su parte, se ha mostrado favorable a estudiarlo”,  explica Hugo Madera del Observatorio Europeo de Consumo y Cultivo de Cannabis (OECCC), el principal grupo de presión en favor de la libertad canábica.

Según Madera en la sociedad postcovid se da la misma situación que en el mundo tras el crack del 29 en EE.UU. “En aquel momento se terminó la ley seca, el motivo económico fue clave, pero además el estado con tantos problemas como tenía no podía seguir reprimiendo a la gente y decidió abrir la mano. Creemos que va a llegar ese momento ahora con el cannabis”, asegura.

“La droga se consume, es innegable, la legalización permitiría optar a la droga con información y garantías”, asegura de la Calle.  Según el informe de consumo de alcohol y drogas en España de 2019, el 7,4% del colectivo de 35 a 64 años ha consumido cannabis alguna vez en el último año, proporción que aumenta hasta el 18,3% entre los menores de 35 años. «En términos evolutivos, sin embargo, esta diferencia se ha reducido ligeramente con respecto a 2015 debido a un repunte de 1,9 puntos en el consumo de esta sustancia en el grupo de 35 a 64 años», asegura el informe. La gente que apoya consume cada vez es más mayor. En este sentido Hugo Madera asegura, que la cuestión de «la legalización es es una cuestión de cómo sino de cuándo se legalizará», porque desde su punto de vista es inevitable.

Una industria canábica

Para Hugo Madera, además de para «no reprimir a la población con la prohibición» destaca que el Estado tiene en la marihuana un potencial económico importante. Según la Organización Mundial de la Salud, el cannabis no debe estar en la lista de estupefacientes en aquellas plantas que no contienen sustancias psicoactivas. “Las plantas de CBD que se ha desarrollado y que por la legislación no se han podido registrar, se usan en Canadá, Israel y EEUU, entre otros países. Los productores españoles no pueden beneficiarse de ese uso en otros lugares al no tener registradas sus semillas. El CBD no es un componente psicoactivo sólo tiene efectos medicinales como relajante muscular y sólo se usa para enfermedades”, explica Madera.

Si vamos a un consumo generalizado habría que apostar por la producción propia en el campo español

Según un estudio de 2018 de la Unidad de Políticas de Drogas del Servicio de Psicología de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), las arcas públicas ingresarían 3.312 millones de euros anuales en concepto de impuestos y cotizaciones a la seguridad social. Se regularizarían unos 100.000 puestos de trabajo para producir los 820.597 kilogramos necesarios para abastecer la demanda legal. El volumen de negocio total sería de 8.514 millones de euros anuales y se recaudarían 1.021 millones en concepto de IVA, 486,6 millones derivados de los impuestos especiales, 371 millones de impuestos de sociedades, 1.407 millones en concepto de IRPF y cotizaciones a la Seguridad Social de los trabajadores de empresas, cooperativas y clubes sociales de cannabis. A este cálculo suman 26 millones en impuestos derivados de la exportación.

Las posibilidades de negocio son muy grandes con la marihuana. Sólo en el ámbito medicinal hay «presión por el lobby del sector empresarial farmacéutico, para mantener el uso restringido en el ámbito de grandes empresas de manera que se excluya a pequeños productores y al auntoconsumo», asegura Juan Moreno de Izquierda Unida. «Nuestra postura es apostar por la producción local, manteniendo los clubes canábicos. Y si vamos a un consumo generalizado habría que apostar por la producción propia en el campo español pero que no sea una empresa la que cope el mercado», añade Moreno.

‘Marihuana: primero las personas’

Para denunciar la situación de los enfermos que reclaman su libre acceso a la marihuana medicinal y cómo han sido olvidados por la sociedad por culpa del confinamiento el  Observatorio Europeo de Consumo y Cultivo de Cannabis (OECCC) ha realizado un documental en el que se muestra la situación que viven estas personas además de repasar algunos hitos de la cultura canábica en España.