Economía

Quiénes son las víctimas 'indirectas' del tsunami de Nissan para Barcelona

Planta de Nissan en Barcelona.

Dos cifras martillean en la mente de los responsables políticos, sindicales y empresariales catalanes desde que la dirección europea de Nissan confirmó este jueves el cierre de sus tres plantas de producción en Cataluña: 3.000 puestos de trabajo directos, unos 20.000 indirectos. Y son esos indirectos los que dan la auténtica dimensión del golpe que supone que una de las dos multinacionales del motor abandone el cluster catalán. Un ecosistema industrial integrado por unas 500 empresas, según detalla José Antonio Pasadas, secretario de Sectores de UGT, más débil desde el jueves.

El informe presentado por el Departamento de Empresa de la Generalitat el pasado febrero valida esa cifra y advertía, ya entonces, de la necesidad de reconvertir 211 empresas y consolidar el 74% de los puestos de trabajo en una industria que, sumada al sector de la movilidad -fabricantes, venta y reparación- supone el 10% del PIB catalán, con 1.900 empresas y unos 143.000 trabajadores.

En este contexto, el adiós de Nissan supone, ante todo un fuerte «impacto reputacional» para el sector en Cataluña, destaca Salvador Guillermo, responsable de Estudios de Foment del Treball. Barcelona era hasta ahora un punto privilegiado en el mapa mundial de la industria del motor, de las pocas ciudades que concentra plantas de dos de los grandes grupos totalmente diferenciados: Nissan y Seat. Y esa coincidencia ha supuesto durante décadas una ventaja diferencial para la industria auxiliar que ha crecido a su amparo.

«Tener dos grandes grupos refuerza el ecosistema» insiste Guillermo, aunque las plantas de Nissan «habían ido languideciendo» puesto que ahora mismo se encuentran produciendo al 30% de su capacidad.

Pese a esa reducción de la producción desde 2008, muchas empresas auxiliares verán comprometida su continuidad si Nissan abandona España sin buscar una alternativa viable para sus plantas, advierte la responsable de comunicación de la Federación de Industria de UGT, Ester Espigares. «El impacto se notará no sólo en el sector del automóvil, también en otros sectores que van desde las químicas, al textil o el transporte» advierte.

Proveedores exclusivos

Entre las empresas directamente afectadas por el cierre anunciado destaca en primer lugar Acciona Facility Services, que realiza trabajos auxiliares de producción dentro de la propia planta de Nissan en la Zona Franca. La afectación será en este caso del 100% de la plantilla de 580 trabajadores que seguían trabajando en esta planta.

Otro tanto puede suceder, según los primeros estudios elaborados por UGT, con Calsonic Kensei Spain, con dos plantas en Barcelona y Santa Margarida i els Monjos en la que trabajan 200 personas en la producción de aire acondicionado para los vehículos de Nissan. También en este caso, el cierre afectaría prácticamente al 100% de la plantilla.

La planta de Gestamp Esmar en la Zona Franca, que ahora se dedica a producir componentes metálicos para la compañía nipona, tiene en riesgo al 75% de su producción en un centro con 250 trabajadores, según los sindicatos. Igualmente en riesgo las plantas de Marelli, fabricante de tubos de escape y tablier que da trabajo a 170 personas.

Los 105 trabajadores de Lear en la Zona Franca señalan que la planta «nació para fabricar para Nissan» y temen que «no sobrevivirá más de un año» si la compañía nipona echa el cierre. Los sindicatos temen también por 68 trabajadores de Magna e incluso a los más de 20 trabajadores de Applus Idiada.

La onda expansiva

Al goteo de empresas proveedoras del sector de la automoción se suman las de sectores como el químico, añade Espigares. «Aquí tenemos a Elring Kimic en Tarragona que afectaría a un 25% de la plantilla, o al 40% de la plantilla de Tretty en Girona, con más de 250 trabajadores». La «onda expansiva» del cierre de Nissan afectará también al 100% de la plantilla de Faurecia en el Baix Llobregat (Barcelona), a unos 40 trabajadores de SMR Automotive y más de 20 trabajadores en Vibracoustic en Martorell.

En el sector informático, Nissan daba trabajo en exclusiva a Altran y Altron Innovation, que también ven peligrar el total de sus plantillas en Cataluña. Y podemos seguir sumando con empresas de limpieza, comercio de carretillas, o bienes de equipo, como Comsa señalan desde los sindicatos, que intentan estos días obtener una imagen fidedigna del alcance de esta decisión en términos de empleo en Cataluña.

El Govern y las organizaciones sindicales y empresariales más representativas de Cataluña «nos comprometemos a seguir trabajando para mantener la actividad de Nissan y su parque de proveedores en Cataluña» reza el comunicado acordado por Quim Torra con Fomento del Trabajo, Pimec, CCOO y UGT este jueves, conscientes de que ese dibujo será terrorífico. Especialmente si se suma al del conjunto de la crisis económica derivada de la crisis sanitaria por el Covid-19.

No a la nacionalización

Un contexto en el que partidos como Podemos, y los comunes, o ERC, han especulado con la posibilidad de «nacionalizar» las plantas de Nissan para mantenerlas activas. Una posibilidad que ha descartado la consellera de Empresa, Àngels Chacón, reclamando además a sus socios de gobierno -uno de los defensores de la idea ha sido Gabriel Rufián- que no hagan «demagogia» para dar falsas esperanzas a los trabajadores.

Los sindicatos, sin embargo, exigirán acciones claras a la Generalitat, a la que reclaman una revisión a fondo del Pacto Nacional por la Industria suscrito en 2017, que Chacón quería prorrogar a final de este año. «El pacto no puede ser igual» advierte Pasadas, quien señala la pérdida de empleo en el sector industrial sufrida por Cataluña en el último año, antes incluso de la crisis sanitaria y la salida de Nissan.

Donde menos se cumple ese pacto transversal, con una dotación prometida de 1.800, «es precisamente en las políticas de digitalización» y modernización de la industria, lamenta Pasadas, que reclama a Gobierno y Generalitat medidas drásticas para buscar una salida a la crisis de Nissan y, sobre todo, «que remen en la misma dirección» tras dos años de parálisis política en ambas administraciones que han condicionado irremisiblemente la política industrial.

La alternativa china

«Ahora empieza la negociación» para ordenar esta salida, señala Guillermo por su parte. Es el momento de definir un camino para que las plantas de Nissan puedan encontrar alternativas, y el responsable de estudios de la patronal señala en este sentido que la situación estratégica en el centro de un polo logístico, especialmente la de la Zona Franca, es un fuerte atractivo.

Con una capacidad de producción de entre 100.000 y 120.000 vehículos, est planta es insuficiente para la producción de utilitarios superventas, «pero puede atraer la producción de modelos con nichos de mercado mas concretos». En la mente de las instituciones políticas y económicas está la posibilidad de que se conviertan en puerta de entrada de algún grupo Chino, sin presencia en el mercado Europeo. Pero eso exige una negociación que va más allá de los seis meses anunciados por Nissan.

«Los sindicatos y administraciones jugaran fuerte para que se dilate el proceso y permitir encontrar una alternativa» asegura Guillermo en este sentido.

La propia Chacón ha señalado en los últimos días haberse sentido «engañada» por la diección de Nissan, apuntando a los 25 millones de euros que según el Govern ha recibido la automovilística en los últimos 15 años en ayudas directas de la administración autonómica. Las cifra es bastante mayor, sin embargo, según la respuesta parlamentaria que la propia Chacón dio a Cs hace menos de un año, cuando elevó la cantidad desembolsada por el Govern a 75 millones de euros.

Se refería entonces a las ayudas del Departamento de Industria de los últimos 20 años para el desarrollo de nuevos modelos y motores o inversiones de mejora ambiental. Y destacaba los préstamos en condiciones preferentes por un importe de 53,4 millones de euros, -que se materializaron en una ayuda directa de 14 millones- a la que sumaba las ayudas a fondo perdido de 18,8 millones más.

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