Por mucho que lo intenta, la banca no consigue quitarse de encima el estigma del rescate que le persigue desde la pasada crisis financiera, pero ahora se encuentra frente a una oportunidad de oro para reconstruir su reputación. Como han señalado varios banqueros, en esta crisis, al contrario que hace ocho años, su papel no ha sido de problema, sino de solución, y las entidades se esfuerzan en destacar el valor de las medidas que están poniendo en marcha para ayudar a sus clientes a superar este bache. Sin embargo, como coinciden varios expertos, el mensaje de que la banca está arrimando el hombro todavía no ha calado del todo en la sociedad.

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