Edificios en construcción en El Cañaveral, en el distrito de Vicálvaro (Madrid). EFE / CHEMA MOYA

Economía | Vivienda

El Cañaveral, el 'boom' inmobiliario de Madrid junto a la Cañada Real

El distrito de Vicálvaro, al este de la capital, concentra el 22% de la obra nueva que se está construyendo en la ciudad

A los nuevos edificios y obras de El Cañaveral, uno de los mayores proyectos urbanísticos de Madrid, solo les separa de la Cañada Real unas vallas y unos pocos metros de tierra. También la renta y las condiciones de vida. Este solar situado al este de Vicálvaro concentra cerca del 20% de la obra nueva de la capital. Sus vecinos están tranquilos. Aseguran que lo que ven enfrente no tiene «nada que ver» con las drogas y la delincuencia que anidan en otras zonas de la Cañada.

A El Cañaveral se llega en coche por la R-3 o la M-45. Está en el límite de la capital y aún es un barrio a medio hacer. «Al principio no había nada. Ahora hay casas terminadas, gente viviendo, restaurantes, cafeterías, comercios chinos, parques infantiles y mucha grúa. Aún está desangelado, pero ya se nota actividad», dice Alicia, que espera poder mudarse en pocos meses junto a su familia al bajo que compró en 2018.

En el barrio hay grandes bloques de edificios, varias filas de adosados y una veintena de comercios. Pero todavía sigue siendo una gran área repleta de descampados. La zona se reconoció administrativamente a finales de 2017 y forma parte de uno de los Programas de Actuación Urbanística planificados por el PP y aprobado en 2002, detalla eldiario.es. Hoy centra una buena parte de las viviendas que se están construyendo en Madrid: de 14.184 inmuebles en marcha, unos 3.120 están en Vicálvaro, según se recoge en el informe ‘Madrid desde el cielo’, elaborado por la consultora CBRE para radiografiar la actividad constructora de la capital.

Vicálvaro concentra unas 3.120 de las 14.184 nuevas viviendas que se construyen en Madrid

El Cañaveral acapara 40 de los 43 proyectos residenciales que se están levantando en el distrito madrileño. Un boom inmobiliario favorecido por la paralización de otros desarrollos del sureste como Ahijones o Los Berrocales. «El Cañaveral es un sector humano y cercano, con una gran existencia de calles secundarias con comercios de proximidad a futuro. Aunque no tengamos más zonas verdes, esto lo veo muy difícil en otros sectores en desarrollo», analizan desde Novoveral, una de las muchas promotoras que se reparte el terreno.

El catálogo de El Cañaveral incluye pisos modernos de tres habitaciones y más de 120 metros cuadrados que rondan los 300.000 euros. Por más de 450.000 se venden chalés de unos 320 m2 con cuatro habitaciones, según Idealista. «En los últimos años los precios han subido un poco. Hace dos o tres encontrabas pisos con tres dormitorios por debajo de los 200.000 euros y chalés por debajo de los 300.000, cosas que en otros territorios de Madrid capital no encontraba», cuenta Daniel, que preside la Asociación de Vecinos Juntos por El Cañaveral.

Como a Alicia, a Daniel le faltan unos meses para poder trasladarse a su nuevo hogar. Los dos creen que el principal atractivo de El Cañaveral es el precio de sus viviendas. «Hay mucha gente con ganas de irse a vivir a barrios residenciales. Por precio, este es el más barato. El Cañaveral queda muy a mano para muchos jóvenes que se han criado en San Fernando de Henares, Coslada y en las zonas de San Blas o Las Rosas y que buscan vivienda nueva», explica el presidente de la asociación vecinal.

A 120 metros de La Cañada

Si por el norte limita con Coslada y por el sur con Los Ahijones, la frontera de El Cañaveral por el este es la Cañada Real, el área más conflictiva de la Comunidad de Madrid. A un barrio le separa del otro una verja y un descampado no muy ancho que discurre de norte a sur en forma de hilera. Entre los nuevos adosados de la calle Alcalde Pedro Gutiérrez y el sector 2 de la Cañada hay sólo 120 metros.

La Cañada nació a mediados del siglo pasado. Al principio sólo era una vía pecuaria estatal. Con el paso de los años se transformó en el hogar de inmigrantes rurales, marroquíes y gitanos españoles y rumanos. Hoy es una vía de 15 kilómetros con asentamientos ilegales y chabolas a los lados que nace en Coslada, cruza Madrid y termina en Rivas. Y no todo son drogas, delincuencia e infraviviendas.

La zona más marginal de Madrid se divide en seis sectores. «Quitando el primero, que está integrado en Coslada, en el resto de sectores encuentras viviendas de buena, media y muy baja calidad. Lo que cambia es la proporción de viviendas. En el 2 hay más casas de buena que de mala calidad y en el seis, más infraviviendas», resume José Tortosa, Comisionado del Gobierno de la Comunidad de Madrid para la Cañada Real Galiana.

El Cañaveral limita con el sector 2. Junto al primero, es el más alejado a la imagen que se tiene de la Cañada. Hay chalés, edificios bajos más humildes y la carretera principal es estrecha y no está en las mejores condiciones. Pero es un mundo distinto al chabolismo que aparece a partir del sector 4. Entre el millar de vecinos que viven en el 2 y en el 3 está Vanesa Valenzuela, la presidenta de su asociación de vecinos. «Somos un barrio muy normalizado. No tenemos nada que ver con el sector 6 [donde la venta de droga]. Tenemos nuestra instalación de agua y la pagamos, aunque no todos. Hay parte de vecinos que tienen su luz legal», defiende.

«El Cañaveral nos beneficia»

La Comunidad de Madrid busca desde hace años una solución para esta zona oscura de la capital. Junto a los Ayuntamientos de Madrid, Coslada y Rivas impulsó el Pacto Regional de la Cañada Real Galiana. A grandes rasgos, el acuerdo pretende regularizar el sector 1, buscar una solución urbanística para el 2, 3, 4 y 5 y desmantelar el 6. El plan ya ha permitido realojar a familias de este último sector en viviendas sociales. Por ahora, se han entregado 98 de los 150 inmuebles proyectados.

Según el Comisionado del Pacto, el sector 2 es el que tiene menos «dificultades» que puedan impedir una futura ordenación residencial. «La construcción de El Cañaveral nos beneficia. Ya no tenemos que coger siempre el coche para ir a comprar. Cuando pongan colegios y ambulatorios tendremos más servicios básicos», dice Vanesa, la presidenta de vecinos. «Antes de los nuevos proyectos, la Cañada estaba aislada y ahora ya no. Ya hay conexiones que juntan el Cañaveral con la Cañada. Cuando los abran la valla que nos separa de la obra, estaremos totalmente conectados», celebra.

Los residentes de El Cañaveral defienden a sus vecinos del sector 2 de La Cañada. Desde los edificios del nuevo barrio madrileño sólo se ven viviendas «formales» al otro lado de la valla. No hay problemas ni quejas de ningún tipo. Sólo «incertidumbre» de la gente que tiene intención de comprar en El Cañaveral y «escucha que está junto a la Cañada Real», confiesa el presidente de la Asociación de Vecinos Juntos por El Cañaveral. Alicia, que compró su vivienda en una zona más alejada a esa frontera, dice que los problemas son otros: «Al estar deshabitado, se han hecho carreras ilegales y se ha producido algún robo». «La Cañada no se sabe ni donde está», asegura.