Economía

La locura del fertilizante: cómo un huracán en Luisiana y una crisis en Bielorrusia han hecho estallar al campo español

CV

29 de agosto, el huracán Ida, originado en el Golfo de México, toca tierra en Luisiana (EEUU). Los vientos alcanzan los 240 kilómetros por hora y el estado sureño se refugia de la tempestad. El ciclón, pese a su fiereza, causa más destrozos en su desplazamiento hacia el norte que en este punto crítico. En la región más francesa del gigante norteamericano todos recuerdan el paso del Katrina, por lo que se tomaron medidas muy severas para minimizar daños. Las prevenciones incluían el cierre temporal de las empresas, que luego se prolongó como consecuencia de las inundaciones y los cortes de la red eléctrica. Una de las compañías afectadas fue CF Industries, que levanta en Donaldsonville, a orillas del río Misisipi, el mayor complejo de nitrógeno del mundo.

La planta de CF Industries cesó la producción el 28 de agosto y reanudó su actividad el 9 de septiembre. El frenazo ocasionó una escasez y por tanto un encarecimiento del nitrógeno, uno los principales elementos químicos de fertilizantes como el nitrato amónico cálcico y la urea, ampliamente empleados en la agricultura española. A esta carestía hay que sumarle la factura que dejan el aumento de los fletes marítimos, el crecimiento a escala mundial de la demanda de nutrientes agrarios y una cuestión de geopolítica mundial: el bloqueo que Estados Unidos y Europa imponen a Belaruskali OAO, principal firma estatal de Bielorrusia e importante productor de potasa, por la detención del periodista Roman Protesevich en un vuelo de Ryanair.

«Noqueadas las producciones norteamericanas y bielorrusas, a la industria europea le da por ponerse a especular, porque se ha quedado en posición dominante (…) Precios desorbitados y escasez del producto, o sea, la tormenta perfecta», denunciaba la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) en un comunicado.

Estallido de los costes de producción agrarios

Las tres grandes organizaciones agrarias de España; ASAJA (Asociación Agraria Jóvenes Agricultores), COAG y UPA (Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos), han señalado en conversación con El Independiente cuándo se produjo la inflación en los costes de producción del campo.

Diego Juste, portavoz de UPA, expresa que «los fertilizantes subieron de manera importante en marzo; aunque los mayores incrementos de precio se produjeron en verano y han continuado haciéndolo de manera espectacular en lo que va de otoño». Juste alude a que «los fertilizantes se elaboran fundamentalmente a partir de gas natural» para argumentar que «el cierre del gaseoducto argelino que pasa por Marruecos de la pasada primavera hizo que las empresas de fertilizantes elevaran sus precios». Asimismo, el Análisis de la evolución del precio de las materias primas presentado recientemente por UPA, evidencia el efecto del huracán en Luisiana y la crisis en Bielorrusia mencionados, ya que la curva de precios del nitrato amónico cálcico y la urea alcanzan su mayor pendiente justo en septiembre.

Donaciano Dujo, presidente de ASAJA Castilla y León, ha trasladado las explicaciones que da el Ejecutivo sobre la escalada de las tarifas «del 307 % en fertilizantes y del 270 % en energía eléctrica, entre otros, que se han notado particularmente desde el verano». «El Ministerio de Agricultura no dice nada y cuando el Gobierno habla sube el pan, nos crítica y pone por los suelos al sector. Hablan del alza en el gas, la electricidad y el gasóleo, pero lo que no puede ser es que esos incrementos los soporte el agricultor. Si los costes de producción se disparan, los precios de los alimentos tienen que elevarse, sino el sector se arruinará», manifiesta Dujo. En la misma dirección va José Luis Miguel, secretario técnico de COAG: «El Gobierno no quiere asumir el acrecentamiento de los productos, pero los principales insumos lo han hecho y se lo están comiendo los agricultores y los ganaderos solos».

Alternativas a la pujanza de los gastos de producción

Los agricultores aquejan «miedo e incertidumbre» por la situación. Como alternativa «se han apostado por unos cultivos u otros en función de las necesidades de fertilizantes», comenta Juste. Además, asevera que «se cosecharán más cebadas que trigos o más leguminosas que herbáceos».

Dujo plantea un cambio en el sistema para «tener en cuenta al sector agrícola como el grupo estratégico y necesario que es». En su alocución, Dujo critica la dependencia de terceros y «las políticas de imagen». «No puede ser, hay que ser más autosuficientes, bien a nivel estatal o continental. Los dirigentes se dedican a cosas absurdas y no a lo verdaderamente fundamental».

UPA engloba todas las trabas a la labor agraria en la frase «la tormenta perfecta en el campo». «Se tratan de varios problemas diferentes que deben abordarse sin recetas mágicas», indica Juste. Asimismo, el portavoz de UPA, al igual que Dujo, incide en que España debe ser más autosuficiente. «No nos referimos a una autarquía, pero en determinados sectores estratégicos como es la agricultura, España ha de tener un plan de soberanía productiva y alimentaria», concluye Juste.

Te puede interesar

Comentar ()