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Si quieres cambiar tu hipoteca de tipo variable a fijo, este es el momento

Puede ser la última oportunidad de beneficiarse de un buen tipo fijo antes de la previsible subida de los tipos de interés. Juan Villén, director de idealista/hipotecas, explica las claves.

Puede ser la última oportunidad de beneficiarse de un buen tipo fijo antes de la previsible subida de los tipos de interés. Juan Villén, director de Idealista/hipotecas, explica las claves.

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Las nuevas directrices del Banco Central Europeo y la consolidación de una inflación al alza anticipan el final de los tipos bajos. Y aunque la inestabilidad causada por la crisis energética y la guerra en Ucrania parece que han puesto en pausa esta evolución, es solo cuestión de tiempo que se produzca un aumento progresivo. Y que este aumento se traslade, inevitablemente, a los tipos hipotecarios. Los mercados ya lo han empezado a descontar. El Euribor todavía está en valores negativos, pero este y otros indicadores ya han iniciado su recuperación.

«Si se tiene claro que se quiere la seguridad de un tipo fijo, mejor actuar ahora que dentro de un año, porque estos productos también se van a encarecer»

juan villén, director de idealista/hipotecas

Ante esta perspectiva de encarecimiento del crédito, la elección de una hipoteca de tipo fijo adquiere un nuevo sentido. Pero, además, muchos clientes con una hipoteca variable vigente se preguntan si no ha llegado el momento, quizá el último, de obtener la tranquilidad del interés fijo a un precio competitivo. Hablamos de ello con Juan Villén, director de idealista/hipotecas, el servicio de mediación hipotecaria de idealista. Su consejo, en este sentido, es inequívoco: «En un escenario como el actual, si se tiene claro que se quiere la seguridad de un tipo fijo, cuanto antes se actúe, mejor», asegura. «Mejor ahora que dentro de seis meses o un año, porque estos productos también se van a encarecer».

Cuanto antes mejor

De hecho ya lo están haciendo. Las entidades han empezado a repercutir la presumible subida de tipos en sus productos a tipo fijo, aunque de manera muy irregular. De los 26 bancos con los que actualmente trabaja idealista/hipotecas, «hay algunos que apenas lo han tocado, otros un 0,20%, otros un 0,50%… Pero todas las semanas nos encontramos con alguna revisión de precios, y todos van a tener que ir ajustándolos».

Así que, para los clientes que quieran cambiar de variable a fijo, no hay un mejor banco al que acudir. Villén recomienda, «como punto de partida, preguntar en el banco en el que se tiene la hipoteca. Pero nosotros siempre decimos lo mismo: lo fundamental es poder comparar el mayor número de ofertas». Y decidir con todas ellas sobre la mesa.

¿Subrogación o un nuevo préstamo?

Para este tipo de operaciones, el cliente y la entidad pueden negociar y firmar las nuevas condiciones del préstamo por medio de una novación, o de subrogación cuando se trata de trasladar el préstamo a otro banco. El cambio de variable a fijo es posible gracias a la nueva ley hipotecaria, porque la anterior norma solo permitía las subrogaciones que mejoraran las condiciones, y ahora mismo pasar a un tipo fijo supone un incremento nominal del interés. Sin embargo, explica Villén, «hay muchos bancos que prefieren evitar las subrogaciones y hacer un nuevo préstamo corriendo ellos con los gastos».

Se trate de una modalidad u otra, lo importante para el usuario es «conocer todos los costes. Porque al final todo acaba saliendo del mismo bolsillo, que es el del consumidor. Este debe tener claros todos los números antes de elegir. Y no los va a tener hasta que tenga suficientes ofertas, diversas y personalizadas». El servicio de idealista/hipotecas permite conseguirlas sin moverse de casa y de manera gratuita.

¿Fijo o variable?

El tipo fijo se ha impuesto desde hace años como la opción mayoritaria, y a día de hoy es la más recomendable por defecto. No obstante, desde idealista/hipotecas aconsejan a los usuarios que se planteen su situación presente y futura para tomar una decisión definitiva. En particular su nivel de ahorro, la capacidad de absorción de una subida de tipos y la duración real que se prevé para la hipoteca. Y es que, aunque firmen un préstamo a 30 años, muchas personas cuentan con cambiar de casa en un futuro relativamente próximo. «La tranquilidad de la hipoteca fíja tiene más sentido a largo plazo», abunda Villén. Si la duración real va a ser inferior a diez años, asumir las variaciones de tipos de interés no es tan arriesgado y puede salir a cuenta en función de las circunstancias del cliente.

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