Economía

Javier Blas: “Nadie ha ayudado más a Putin que los comerciantes de materias primas”

Javier Blas en Libia en 2011.

Javier Blas en Libia en 2011. Cedida

Javier Blas es periodista de Bloomberg, antes del Financial Times. Junto con su colega Jack Farchy que ha seguido su mismo recorrido profesional ha escrito El mundo está en venta (Península) un clarificador volumen que pone el foco en un sector de la economía tan poco conocido como fundamental: el sector de las empresas comercializadoras de materias primas. Empresas que hacen de grandes conseguidores de las necesidades de países y que intermedian entre productores y países.

Empresas que fueron capaces de vender maíz de la URSS a EEUU y comerciar al mismo tiempo con Fidel Castro y con Augusto Pinochet. “A los comerciantes de materias primas, les da igual el color del Gobierno, el único color que les interesa es el verde del dólar”, nos cuenta Javier Blas en una entrevista. Este aragonés afincado en Londres se sigue admirando de todo cuanto no se sabe de estas grandes y poderosas empresas. Todo lo que él ha aprendido en más de 20 años cubriendo informaciones de estas compañías junto a su colega y que ahora han puesto en un libro para que se más conocido.

Pregunta: ¿Por qué son tan poco conocidos?

Respuesta: Es una industria está operando a la sombra que las empresas han considerado que cuanto menos se supiera de ellas era mejor. Evitan, probablemente, que los gobiernos se interesen sobre ellas, que los periodistas escriban sobre ellas y que la gente sepa cuánto dinero ganan. Entonces ha sido algo tradicional de la industria que ha visto que el secretismo era una ventaja empresarial y ha seguido hasta hoy.  Es un sector que escribir sobre él no es fácil porque muchas de las empresas son privadas o no cotizan en bolsa, con lo cual no tienen que  publicar ni sus cuentas de resultados, de quién son dueñas y dónde están radicadas. Y tampoco conceden entrevistas. Ese ha sido un poco el modus operandi de este sector desde, digamos, desde que el sector moderno de los comerciantes de materias primas comenzara a tomar forma después de la Segunda Guerra Mundial.

P: ¿Parece que de donde más provecho sacan es de países en desarrollo?

R: Sí, es ese momento en que un país ha alcanzado un nivel de PIB per cápita de unos 4.000 $ y en que la necesidad de materias primas aumenta significativamente. Cada vez que un país llega a una etapa similar al desarrollismo español, que en cada país se llama de una manera distinta. China ha estado pasando por una etapa como la del  desarrollismo español, que en España fue en los años 50 y 60 y en China ha sido en los últimos 15-20 años. India está llegando a esa etapa que puede ser de rápido crecimiento y es cuando se necesita muchísima materia prima. Y ellos son los suministradores de esa materia prima.

P: Es cuando en España se hizo rico Marc Rich.

Marc Rich llega a España en el año 64 como director de la oficina de Madrid de la empresa que en aquel momento era la mayor comercializadora de materias primas de la época, que se llamaba Philips Brothers y él está aquí prácticamente una década y se hace de oro comerciando y beneficiándose y también proporcionando las materias primas que en aquel momento la economía española necesitaba. Luego crea su propia empresa, se va a Suiza, crea  una empresa con su nombre y vive entre Zurich y Nueva York.  Es cuando le acusan en Estados Unidos de evasión de impuestos, a principios de los ochenta. Se escapa de Estados Unidos, se fuga y permanece en Suiza a medio camino entre Suiza y España. El resto de su vida tuvo una casa en Marbella y consiguió la nacionalidad española y finalmente consiguió que nunca lo juzguen. No sabemos si hubiese ido a la cárcel, pero sabemos que se pegó diez años, en la lista del FBI de los diez hombres más buscados de Estados Unidos. También sabemos que Bill Clinton le da el perdón y le concede el indulto en el último acto que hace antes de irse de la Casa Blanca. Hubo una gran campaña de lobby a Bill Clinton para convencerle de que le concediera el perdón. Y una de las personalidades que participa en esta campaña es el rey Juan Carlos I.

A los comerciantes de materias primas, les da igual el color del Gobierno, el único color que les interesa es el verde del dólar».

P: Estas personas adquieren un poder en la sombra increíble y parece que están sosteniendo o haciendo viables gobiernos. ¿Es así?

R: Ellos siempre están muy cerca del poder, apoyan a gobiernos, se benefician de otros gobiernos: es una industria. Petróleo y materias primas significan dinero y dinero significa poder Eso no es algo que yo diga. Yo solo decía uno de los mayores comerciantes del sector cuando le preguntaban por qué está interesado en las materias primas. Y decía No te das cuenta, materias primas significa dinero y quien tiene dinero tiene poder. Son poderosos económicamente y ese poder económico les da también poder político a veces, porque ayudan a gobiernos que tienen materias primas para venderlas o gobiernos que necesitan materias primas, necesitan conseguirlas y en algunos casos ayudan con financiación, en otros casos ayudan saltando los embargos. Son apolíticos en el sentido de que no les importa hacer tratos con un gobierno de derechas o con un gobierno de izquierdas, o por ejemplo, en América Latina Marc Rich hizo dinero tanto con Fidel Castro como con Augusto Pinochet. A los comerciantes de materias primas, les da igual el color del Gobierno, el único color que les interesa es el verde del dólar. 

P: Y en este sentido, Putin también se ha beneficiado de su apoyo y se ha sostenido gracias a ellos.

R: No hay sector empresarial de Occidente que haya ayudado más a Vladimir Putin en los últimos 15 años, que no hayan sido los comerciantes de materias primas, porque cuando comenzaron las sanciones a Rusia, a raíz de la invasión de Crimea, fueron los comerciantes de materias primas los que apoyaron a la economía rusa, encontrando maneras de seguir moviendo el petróleo y seguir financiando sus flujos. 

Proporcionaron una línea de crédito a Rosneft de 10.000 millones de dólares. Rosneft  es propiedad del Estado ruso».

Fueron importantes compañías de materias primas las que proporcionaron préstamos al gobierno ruso vía sobre todo a Rosneft, por ejemplo. Vitol que es la mayor empresa de comercio de petróleo y Glencore -la mayor empresa de comercio de materias primas, petróleo, metales y agricultura- proporcionaron una línea de crédito a Rosneft de 10.000 millones de dólares. Rosneft  es propiedad del Estado ruso. Cuando nadie le daba dinero a Rusia, literalmente, Rosneft  no podía llamar a un banco y pedir dinero. Y estas casas les dieron 10.000 millones de dólares. Cuando Rosneft quiso vender una participación de la empresa porque el gobierno ruso necesitaba financiamiento, entonces necesitaban vender una parte de la petrolera. La empresa que ayuda a esa privatización consigue un acuerdo para que el gobierno de Qatar invierta y ellos también invierten. Eso lo hace Glencore y a Ivan Glasenberg  que es el consejero delegado, Vladimir Putin, personalmente, le impone la orden de la amistad. Es una de las condecoraciones más altas del gobierno ruso en una ceremonia en el Kremlin. Eso indica cuán importantes estas empresas fueron para Vladimir Putin. 

Javier Blas
Javier Blas

P: Y ahora mismo, cómo están comportándose en la crisis actual.

R: Ahora mismo, comprar y vender petróleo ruso es legal incluso en Europa. Todavía no hemos llegado a un acuerdo sobre un embargo ruso. Los únicos sitios que no pueden comprar o venderlos en los Estados Unidos y en Canadá y estas compañías siguen comprando y vendiendo petróleo ruso ahora mismo, tal y como estamos hablando, lo único que en lugar de muchos países europeos están tratando de reducir las compras, por lo cual, en lugar de mandar esos cargamentos de petróleo a Europa, están mandando el petróleo a China e India y a otros países asiáticos.

P: Y en el ámbito de los de la alimentación con el tema de los cereales, este bloqueo y todos los la crisis de la hambruna que se prevé en los próximos meses. ¿Qué papel están jugando ellos allí?

R: No están jugando un papel, están tratando de mover como pueden, sobre todo la cosecha ucraniana. Pero mover esa cosecha ucraniana es muy complicado porque habitualmente la cosecha sale por mar y la única manera de moverla sería meterla en tren, mandarla a Rumanía y sacarla. Habitualmente, en un mes Ucrania exportaba alrededor de 5 millones de toneladas de cereales en un mes. En estos momentos un tren no llega a salir y no llega ni a 1 millón de toneladas. Las compañías de comercio de materias primas están tratando de ayudar a Ucrania a sacar el cereal que está atrapado en el país. Lo cierto es que todas estas compañías están beneficiándose porque los precios de las materias primas están subiendo y no solo está subiendo el precio, está subiendo mucho el margen de beneficio por cada tonelada.

No solo está subiendo el precio, está subiendo mucho el margen de beneficio por cada tonelada».

Estas compañías se benefician de un margen por la tonelada de materia prima que mueven, como petróleo, aluminio, cobre o cereal. Esos márgenes están subiendo mucho, no sólo en Ucrania y en Rusia, sino en muchos otros orígenes de materias primas agrícolas Latinoamérica, Australia, Canadá, en general, el margen anterior venía a ser para materias primas agrícolas, que una empresa de materias primas agrícolas debía ganar unos 10 dólares por tonelada de beneficio de margen en toda la cadena y ahora sus márgenes se han disparado y están en 70, 80, 85 dólares por tonelada.

P: ¿Y el cereal ruso?

R: El cereal ruso está saliendo con mucha dificultad, pero se sigue moviendo. Es legal hacerlo. Incluso Estados Unidos permite a empresas americanas seguir comprando y vendiendo cereal ruso con las materias primas agrícolas. Yo creo que todo el mundo ha llegado a la conclusión tácita de digamos, de ponerlas al margen de la guerra, porque si se bloquean las exportaciones rusas de trigo, entonces el precio del trigo se va a ir todavía más alto y ocasionará más hambruna. Todo el mundo o está mirando para el otro lado o ha decidido que es un mal menor, porque al fin y al cabo, con el petróleo y el gas, el gobierno ruso gana dinero y gana mucho. Con el petróleo gana un poco de dinero, pero esto no va a cambiar la guerra.

P: Dice  que este tipo de comerciantes de empresas son lo más parecido a la mano invisible…

R: Suelo decir que si me imagino la economía mundial como una máquina de engranajes, son el aceite, el lubricante de esa máquina y son completamente invisibles, porque muchos gobiernos desconoce de su actividades, porque el público general no sabe de ellas, a pesar de que muchos de nosotros durante un día hemos usado sus servicios, porque consumimos materias primas que han sido transportadas y comerciadas por ellas. Son la mano invisible también, porque esa es la mano invisible de ajustar la oferta y la demanda mundial de materias primas,  hacen esa función económica, pero lo hacen no voy a decir el secreto, pero lo hacen en la sombra.  

P: ¿Cómo les afecta un espacio más regulado como la UE? 

En nada, no hay ninguna sola regulación en la Unión Europea sobre el comercio de materias primas. Hay regulación en el mercado financiero de materias primas, como comprar futuros y opciones de materias primas, pero comprar una tonelada de cobre o una tonelada de aluminio, una tonelada de petróleo, una tonelada de trigo prácticamente no hay una sola regulación. Y aparte, muchas de estas actividades ocurren en alta mar. Un barco de petróleo nigeriano que se compra en alta mar,  una vez que el cargamento ya ha sido puesto en el barco y que se vende a una petrolera, a una refinería europea también en alta mar, y en regular eso. Hace poco un petrolero ruso descargó su carga. Se pusieron dos petroleros, uno al lado del otro y un petróleo ruso le pasó el petróleo a otro petrolero y eso pasó a unas cuarenta millas del puerto de Ceuta. ¿Quién controla eso? Ha ocurrido en altamar, el gobierno español no es responsable, el marroquí no es responsable, no hay nadie. Este mercado no tiene regulación.

Contenedores de mercancías en el muelle de descarga del Puerto de Barcelona, en Cataluña (España) en abril de 2021.
Contenedores de mercancías en el muelle de descarga del Puerto de Barcelona. David Zorrakino / Europa Press

P: Y la sociedad civil, que en otras ocasiones es muy combativa en estos temas. ¿Ha pasado fuera de foco?

R: Ha pasado fuera de foco. Hay un par de ONG que tienen un poco de foco en las casas de comercio de materias primas. Global Witness es una de ellas. Hace bastante investigación sobre todo en las actividades de las casas de comercio en África. Y luego hay una ONG muy importante en Suiza que se llama Public Eye [El ojo público], que tiene una rama de investigación centrada en las empresas de materias primas. Más allá de eso, yo creo que Oxfam a veces publica cosas sobre materias primas agrícolas, pero muy poco. Es un sector empresarial que se mueve en la sombra y que se aprovecha de que tiene poca atención. Este es el primer libro que se escribe sobre la industria, un libro general sobre la industria. Cuando empecé a escribir sobre el sector en el año 99 pregunté por libros que leer, pero no hay nada. Había un libro en francés que se publicó el año 82, había otro libro en inglés que se publicó el año 79, pero hay muy poca información sobre este sector. Periodistas que cubren banca hay a patadas, en Bloomberg tenemos un equipo enorme. Para este sector, en Bloomberg estamos un par, en Reuters otros dos, uno en el New York Times, otro en The Wall Street Journal, pero ya está. The Washington Post no tiene a nadie.

P: Y los organismos internacionales ¿qué tienen algo que decir sobre esto?

R: Muy poco. La OMC no se mete en materias primas. El Banco Mundial pasa de puntillas. La ONU no sabe. El FMI está empezando a interesarse, de hecho, uno de los últimos informes del FMI de la reunión de primavera tenía un capítulo dedicado a las tasas de comercio de materias primas, pero es una de las primeras veces que he visto algo así.

El FBI se está empezando a interesar, igual que los bancos centrales que se están empezando a interesar. En parte por saber el impacto que tendría en la economía mundial la existencia de un problema en una de estas compañías.

P: Empresas que son capaces de prestar 10.000 millones son capaces de influir en el funcionamiento del mundo cuando hay una crisis como ésta de Ucrania, la que está afectando tanto la economía y ¿estas siguen actuando igual? ¿Podrían estar ahora mismo ayudando a Putin, dándole otros 10 mil millones?

R: Sí, el sector está completamente sin ningún tipo de regulación. Y se toma un partido en algunas guerras, como Vitol, que es la mayor empresa de comercio de petróleo, que ayudó a los rebeldes libios a ganar la guerra proporcionándoles financiación. En este caso Occidente estaba aliado con los rebeldes, no en otros casos. Tienes una empresa privada con un cuartel general en Londres que prestó a los rebeldes libios en medio de la guerra civil Libia en 2011 1.000 millones de dólares. Es como decir una empresa que le da una tarjeta de crédito a un gobierno rebelde, a un grupo, a un grupo de milicianos para que puedan comprar gasolina. Eso tiene unos impactos geopolíticos.

P: Este sector tiene un negocio infinito, porque siempre se necesitarán materias primas. 

R: Muchas de estas compañías, hasta en los años 70, no comerciaban el petróleo y comerciaban en metales, comerciaban en la agricultura. Glencore es el mayor comerciante comerciante de carbón del mundo, a larga distancia del segundo, el combustible fósil más contaminante y a la vez es el mayor comerciante del mundo de cobalto, que es el coltán que las baterías de oro el teléfono móvil y, por supuesto, es uno de los ingredientes principales de una batería de un coche eléctrico. Ya controla  un tercio del comercio mundial de cobalto, tiene una empresa de materias primas con el tentáculo al carbón – energía del siglo XIX- y tiene otro tentáculo  agarrado al cobalto, la forma de almacenar electricidad del siglo XXI.  Donde ven una nueva materia prima, ahí que se van.

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