El presidente de la patronal de ingeniería Tecniberia, Joan Franco, advirtió a principios de noviembre en una entrevista con Efe que España requeriría 200.000 ingenieros en la próxima década —es decir, 20.000 profesionales nuevos al año— y alertó de que, al ritmo actual, no se alcanzaría esa cifra. Y los últimos datos disponibles lo confirman. Según el Análisis de los estudios universitarios en Ingeniería, el tercer informe anual que elabora el Instituto de Graduados en Ingeniería e Ingenieros Técnicos de España (INGITE) a partir de los últimos datos publicados (octubre de 2025) por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, solo 12.008 estudiantes egresaron —es decir, finalizaron sus estudios con derecho a obtener el título— en titulaciones de Ingeniería durante el curso 2023-2024.
Además, la tendencia de los últimos ocho años muestra una clara desaceleración, lo que, según señalan desde el INGITE, compromete "la capacidad del país para responder a los retos tecnológicos, industriales y de transición energética que ya están afectando al modelo productivo". Así pues, mientras que en el curso 2015-2016 egresaron casi 15.000 estudiantes (14.922), en el último curso con datos completos disponibles, esa cifra se ha reducido un 19,5%, hasta los 12.008. Y en paralelo, el número de matriculados en Ingeniería también ha disminuido, pasando de 114.157 alumnos en 2015 a 107.321 en 2024.
Esta caída se explica, en parte, por la proliferación de grados no habilitantes, es decir, títulos de Ingeniería que no otorgan atribuciones profesionales para ejercer como ingeniero regulado y que no están vinculados directamente a las profesiones de ingeniería con reserva de actividad, lo que obliga a muchos estudiantes a completar un máster habilitante si quieren firmar proyectos o colegiarse. Según el informe, estas titulaciones no habilitantes han ido ganando peso tanto en matriculaciones como en egredasos desde 2015, hasta representar el 53% de los grados en ingeniería, el 55,4% de los alumnos matriculados y el 57,3% de los egresados.
Tasa de abandono en el 50%
De hecho, el informe del INGITE amplía la perspectiva más allá de la última década y analiza la evolución desde principios de siglo, revelando una caída estructural en el interés por estas titulaciones. En el curso 2002-2003, el alumnado que se matriculaba en grados de Ingeniería representaba el 24,02% del total de estudiantes universitarios; pero en 2024-2025 apenas alcanzaron el 16,98%. La situación es todavía más significativa si se analiza cuántos logran finalizar sus estudios: los egresados en Ingeniería suponían el 19,38% del total de titulados en el curso 2006-2007, pero en 2023-2024 se han reducido hasta el 7,54%.
"Este retroceso consolida una tendencia estructural que pone en riesgo la disponibilidad de profesionales cualificados en sectores estratégicos. España no puede permitirse un déficit de talento técnico justo cuando más lo necesita. El número de ingenieros que finaliza sus estudios es hoy insuficiente para atender las demandas de la industria, la digitalización y la transición ecológica”, advirtió el presidente de INGITE, José Antonio Galdón Ruiz.
Y a esta pérdida de peso sostenida dentro del conjunto de titulaciones universitarias se suma otro problema de fondo: la elevada tasa de abandono. Según el informe La universidad española en cifras 2021-2022, elaborado por la Conferencia de Rectores y Rectoras de las Universidades Españolas (CRUE), España presenta una de las tasas de abandono universitario más bajas entre los 16 países analizados de la OCDE —un 17%, frente al 23% de media y solo mejorada por Reino Unido (15%), Israel (15%), Estados Unidos (15%) y Suiza (12%)—. Sin embargo, en los grados de Ingeniería, tanto en las titulaciones habilitantes como en las no habilitantes, "la tasa de abandono se encuentra cercana al 50%", alerta el análisis del INGITE.
Fuga de talento
A esta situación se suma otro riesgo creciente: la fuga de talento. Según el Informe de Tendencias Salariales 2026 elaborado por Randstad Research, las tablas salariales sitúan el punto de partida para un ingeniero junior en unos 26.000 euros brutos anuales, pudiendo alcanzar hasta 52.000 euros al año en las especialidades mejor retribuidas durante su primer ejercicio profesional.
Sin embargo, incluso la franja alta resulta poco competitiva frente al mercado europeo. Tal y como advierte el presidente de Tecniberia, Joan Franco: “El ingeniero español está bien formado, tenemos muy buenas escuelas, el sector es estable y no hay paro, pero en Europa cobran tres veces más”. En consecuencia, la brecha salarial está impulsando la salida de profesionales al extranjero, lo que intensifica el déficit estructural de ingenieros en España y profundiza la falta de relevo generacional que arrastra el país.
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