El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha revisado al alza sus previsiones de crecimiento para la economía española en 2026 y 2027, con un ritmo de expansión previsto del 2,3% y del 1,9%, respectivamente. Esta actualización supone una mejora de tres décimas respecto a la estimación del FMI de octubre para 2026 y de dos décimas para 2027, y sitúa la previsión para el próximo ejercicio por encima de la del Gobierno, que mantiene en el 2,2% su escenario de crecimiento para 2026.

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De esta forma, España se situará en 2026 como la gran economía europea con mejor desempeño, ya que casi doblaría el ritmo de expansión de la zona euro (1,3%), y solo quedaría una décima por debajo del crecimiento del 2,4% previsto por el organismo para Estados Unidos. No obstante, ambas proyecciones suponen una desaceleración respecto del aumento del 2,9% del PIB estimado para 2025, mientras que el crecimiento del 1,9% previsto para 2027 se sitúa dos décimas por debajo del 2,1% anticipado por el Gobierno y, de confirmarse, sería el menor ritmo de expansión de la economía española desde 2014, con la excepción de la contracción registrada en 2020 por la pandemia.

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En el conjunto de la zona euro, el FMI eleva una décima su pronóstico para 2026, hasta el 1,3%, mientras que mantiene sin cambios en el 1,4% el de 2027, después de mejorar en dos décimas, hasta el 1,1%, la proyección de crecimiento para Alemania en 2026 y mantener estable en el 1,5% la del próximo año. En el caso de Francia, el organismo revisa al alza el crecimiento de 2026 hasta el 1%, una décima más, y confirma el 1,2% para el año siguiente. Italia, por su parte, crecerá un 0,7% tanto en 2026 como en 2027, lo que implica una rebaja este año de una décima, pero una revisión al alza de la misma proporción de cara a 2027.

"El crecimiento ligeramente más rápido en 2027 refleja los aumentos proyectados del gasto público, especialmente en Alemania, junto con el sólido desempeño continuo en Irlanda y España", expone el FMI, aunque avisa de que la moderada tasa de crecimiento anticipada para la eurozona refleja dificultades estructurales no resueltas.

En este sentido, prevé que el impacto del aumento del gasto en defensa se materialice solo en los años posteriores, dados los compromisos de alcanzar gradualmente los niveles objetivo para 2035, mientras que, en comparación con otras regiones, la zona euro se beneficia menos del reciente impulso a la inversión tecnológica, mientras que los efectos persistentes del aumento del coste de la energía tras la invasión de Ucrania seguirán lastrando el sector manufacturero, con presión adicional por la apreciación del euro.

Mejora el crecimiento mundial

A nivel global, las nuevas previsiones del FMI apuntan a un crecimiento mundial del 3,3% en 2026, en línea con el del año pasado y dos décimas más de lo esperado anteriormente, mientras que mantiene sin cambios en el 3,2% la estimación para 2027. En las economías avanzadas, la expansión alcanzará el 1,8% este año y el 1,7% el próximo, mientras que en las economías emergentes el crecimiento será del 4,2% en 2026 y del 4,1% en 2027.

Para China, la previsión se revisa tres décimas al alza este año, hasta el 4,5%, aunque el FMI recorta dos décimas la del año que viene, hasta el 4%. De su lado, India ve mejorada dos décimas si previsión pàra 2026, hasta el 6,4%, y confirmada, también en el 6,4%, la de 2027.

Riesgos a la baja, IA y disciplina fiscal

En su análisis, la institución dirigida por Kristalina Georgieva apunta que este desempeño estable responde "al equilibrio de fuerzas divergentes", ya que los factores adversos derivados de los cambios en las políticas comerciales se ven compensados por los factores favorables derivados del aumento de la inversión en tecnología, incluida la inteligencia artificial (IA), así como por medidas de apoyo fiscal y monetario, unas condiciones financieras ampliamente expansivas y la adaptabilidad del sector privado: "Se espera que el crecimiento mundial se mantenga estable, con una desaceleración del impulso en los sectores de alta tecnología, que seguirá compensando parcialmente el lastre en otros sectores", señala el FMI.

No obstante, el FMI advierte de que los riesgos para las perspectivas siguen siendo a la baja. Entre ellos, señala una posible "corrección abrupta de los mercados financieros" vinculada a una reevaluación de las expectativas sobre la inteligencia artificial, el recrudecimiento de las tensiones comerciales y el impacto de un mayor déficit fiscal y una elevada deuda pública sobre los tipos de interés y las condiciones financieras.

Pese a ello, la institución apunta que una adopción más rápida y generalizada de la inteligencia artificial podría traducirse en aumentos significativos de la productividad y en un mayor dinamismo empresarial, sentando las bases de un crecimiento más sostenible a medio plazo.

De este modo, el FMI considera crucial reconstruir la capacidad fiscal y mantener la sostenibilidad de la deuda pública ante la persistencia de las apremiantes necesidades de gasto y subraya que los esfuerzos para reponer los colchones fiscales deben basarse en supuestos realistas, incluidos los relativos a las presiones del gasto a largo plazo, y en prácticas sólidas de gestión de la deuda, buscando al mismo tiempo un equilibrio adecuado para un ajuste que favorezca el crecimiento.