Indra, la empresa llamada a ser por el Gobierno 'campeón nacional de defensa', ha disparado su beneficio de 2025 en un 57%, alcanzando un resultado neto de 436 millones de euros en el marco del aumento de la inversión en defensa. Respecto a la facturación, crecieron un 13% con respecto al 2024.
La cartera de pedidos de 2025 alcanzaron los 16.083 millones de euros, de los cuales 6.790 millones de euros corresponden a los Programas Especiales de Modernización en el negocio de Defensa y 1.429 millones de euros corresponden a la consolidación de TESS Defence como máximo accionista. Además, Indra ha anunciado un pago de dividendo un 20% superior al del año anterior (0,30 céntimos por acción).
El crecimiento de Indra estuvo impulsado principalmente por el área de Vehículos Terrestres, con la contribución de TESS Defence con 143 millones de euros correspondientes al programa del vehículo blindado 8x8 Dragon y el proyecto de radares en Vietnam, la contribución de los Programas Especiales de Modernización (97 millones de euros en el 2025) y el proyecto Eurofighter con 260 millones de euros en el 2025.
Los resultados de Indra se han presentado en plena pugna con varios frentes abiertos. Primero, la interna, en la que los accionistas de la compañía están tratando de llamar a un acuerdo para decidir el futuro de la fusión, o no fusión de Escribano Escribano Mechanical & Engineering (EM&E). La operación para unir a Indra con EM&E según señalan a El Independiente fuentes cercanas a la situación "está todavía en el inicio" y "está lejos de un final de partido". Cabe recordar que el Consejo aprobó en su última reunión la operación con EM&E pero la Sepi, que posee el 28% del accionariado de Indra, utilizó todos los medios para frenar la absorción para evitar la pérdida de control en la futura empresa.
El cambio de rumbo de la Sepi en la decisión, ya que el Gobierno en un principio apoyaba la creación del 'campeón nacional de defensa' mediante esta operación, supuso un varapalo para la acción en Bolsa, con un 15% de pérdidas en tan solo una semana. El mayor retroceso ocurrió cuando se conoció que Moncloa pidió la dimisión del propio presidente de Indra, Ángel Escribano. Sin embargo, Escribano se rebeló ante la presión y respondió con contundencia asegurando que iba a seguir al frente de la compañía para "construir una Indra más fuerte y sólida".
El otro frente abierto de Indra es la pugna judicial que mantiene con Santa Bárbara Sistemas por el recurso que presentó la filial española de General Dynamics para frenar los contratos de obuses sobre ruedas y cadenas de más de 7.200 millones de euros. El recurso, si sigue adelante, podría poner en riesgo no solo los préstamos del Ministerio de Industria concedidos a Indra, sino también todos aquellos adjudicados que han sido
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