Perder el empleo no solo abre una etapa de incertidumbre laboral, también plantea una pregunta muy concreta, cuánto dinero vas a cobrar mientras dure el paro. La respuesta no es única, porque depende de si hablas de la prestación contributiva o de un subsidio, además de tu base reguladora, tus cotizaciones y, en algunos casos, de si tienes hijos a cargo.
En España, el paro no funciona como una cantidad fija para todo el mundo. El importe se calcula sobre la base reguladora, que sale de la media de las bases de cotización de los últimos 180 días trabajados. Por eso, dos personas en desempleo pueden cobrar cifras muy distintas aunque lleven el mismo tiempo sin trabajar.
La clave está en el tiempo. Durante los primeros seis meses se cobra un porcentaje más alto, pero a partir del séptimo mes la cuantía baja. Ese cambio es el que más preocupa a quienes están empezando a agotar la prestación, porque supone un recorte notable en los ingresos mensuales.
Cómo se calcula el paro
La prestación contributiva por desempleo se calcula tomando como referencia la base reguladora. Sobre esa base, durante los primeros 180 días se cobra el 70%. A partir del día 181, la cuantía baja al 60% de la base reguladora. Esa es la regla general y la que explica por qué la prestación cambia justo después del sexto mes.
Ahora bien, esa cifra no siempre se cobra íntegra. Existen topes máximos y mínimos que pueden subir o bajar la cantidad final según la situación familiar y la jornada previa. Es decir, aunque el porcentaje diga una cosa, el importe real puede quedar limitado por arriba o por abajo.
Por ejemplo, si una persona tiene una base reguladora de 1.200 euros, cobraría 840 euros al mes durante los primeros seis meses y 720 euros a partir del séptimo, siempre que no entre en juego ningún tope. Si la base reguladora fuera inferior, el importe podría verse ajustado por el mínimo establecido.
Qué cambia desde el mes siete
A partir del séptimo mes, la prestación baja del 70% al 60% de la base reguladora. Ese ajuste no significa que se agote el derecho al paro, sino que el sistema reduce la ayuda conforme avanza el tiempo de desempleo.
Este cambio afecta sobre todo a quienes dependen de la prestación para cubrir gastos fijos como alquiler, hipoteca o suministros. Por eso conviene preverlo desde el principio y no gastar el importe inicial como si fuera estable durante toda la duración del paro.
Además, la duración total de la prestación no depende solo del sueldo previo, sino también de los días cotizados. Como norma general, para acceder a la prestación contributiva hay que haber cotizado al menos 360 días en los últimos seis años.
Topes y límites
La cuantía del paro tiene límites mínimos y máximos. Eso quiere decir que hay personas que, aunque su base reguladora sea alta, no podrán cobrar más de cierta cifra mensual. Y también ocurre al revés, quienes tenían salarios bajos pueden no quedarse con una cantidad demasiado reducida gracias al mínimo garantizado.
Los topes máximos varían según la situación familiar. En términos generales, el límite sube cuando hay hijos a cargo y se mantiene más bajo en los casos sin cargas familiares. Esto es importante porque el cálculo final no solo depende del salario, sino también de la composición del hogar. El máximo aproximado es de 1.575€ con más de 2 hijos, mientras que el mínimo ronda los 550 euros sin hijos.
También hay que distinguir entre la prestación contributiva y el subsidio por desempleo. No son lo mismo. La prestación depende de lo cotizado y el subsidio entra en juego cuando ya no se tiene derecho a la ayuda contributiva o no se llega a ella. En ese caso, las cuantías son más bajas y se rigen por otro sistema.
Si cobras un subsidio
Cuando no se accede a la prestación contributiva o esta se agota, puede abrirse la puerta al subsidio por desempleo. Aquí el cálculo no se hace sobre la base reguladora, sino sobre el IPREM (Indicador Público de Renta de Efectos Múltiples, por lo que el importe es menor y más uniforme.
En estos subsidios, la cuantía suele dividirse por tramos temporales. Durante los primeros seis meses puede cobrarse un porcentaje superior, después baja en el siguiente tramo y, más adelante, vuelve a ajustarse. Por eso muchas informaciones sobre el paro mezclan prestación y subsidio, aunque en realidad funcionan de forma distinta.
Esta diferencia es esencial para no crear confusión. Cuando alguien pregunta cuánto se cobra "estando en paro", puede estar hablando de dos ayudas distintas. En sentido estricto, la prestación contributiva es la que baja del 70% al 60% a partir del sexto mes; el subsidio sigue otra lógica y suele tener cantidades fijas ligadas al IPREM.
Una persona con una base reguladora de 1.000 euros. Durante los primeros seis meses cobrará 700 euros mensuales. A partir del séptimo mes, la cuantía bajará a 600 euros, siempre que no se aplique ningún tope mínimo o máximo.
Lo que conviene revisar
Antes de pedir el paro, conviene comprobar tres cosas; la base reguladora, los días cotizados y la situación familiar. Esos tres elementos determinan cuánto se cobra de verdad y cuánto durará la ayuda.
También es recomendable revisar la nómina de los últimos meses, porque de ahí salen las bases de cotización que se usan para el cálculo. Si hay dudas, el SEPE puede servir de referencia para confirmar la cuantía exacta y evitar errores al estimar lo que se va a cobrar.
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