La ministra de Defensa, Margarita Robles, ha atribuido el fracaso del proyecto europeo para desarrollar un caza de sexta generación, conocido como Futuro Sistema Aéreo de Combate (FCAS), a que "se han antepuesto intereses de la industria a la seguridad de Europa". La ministra ha calificado este desenlace de "preocupante" y "grave" y ha asegurado que España trabajará para buscar alternativas que permitan avanzar en un programa que considera estratégico.

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El proyecto ha quedado definitivamente suspendido después de que Alemania y Francia concluyeran al más alto nivel que las diferencias entre Airbus y Dassault Aviation eran insuperables, poniendo fin a una iniciativa en la que también participaba España.

En declaraciones a los periodistas en los pasillos del Senado, Robles ha lamentado que los intereses industriales hayan prevalecido sobre las necesidades de defensa del continente y ha advertido de que este desenlace supone un revés para la construcción de una política europea común de seguridad.

"Por parte de España vamos a hacer todo lo posible para que este proyecto tenga otra vía", ha señalado la ministra, que, aunque ha descartado mantener la plataforma conjunta en los términos planteados hasta ahora, ha defendido la necesidad de encontrar una solución común. A su juicio, existen "muchas alternativas" que los Gobiernos de Alemania, España y Francia tienen previsto abordar en los próximos días.

Robles ha considerado además que lo ocurrido debe servir de advertencia para las industrias implicadas en grandes programas de defensa. Según ha afirmado , cuando llega el momento de desarrollar proyectos estratégicos para Europa, "algo falla" y terminan imponiéndose los intereses económicos sobre los de seguridad y defensa.

La ministra ha insistido en que España necesita disponer de un avión de sexta generación y defendido la importancia de impulsar programas conjuntos europeos, especialmente en un contexto en el que la protección del espacio aéreo resulta cada vez más relevante. En este sentido, ha calificado la suspensión del FCAS como un síntoma del "fracaso de las políticas de seguridad y defensa de la Unión Europea".

El FCAS se remonta a 2019 y estaba concebido como uno de los principales proyectos industriales y militares de Europa. Impulsado a partes iguales por España, Francia y Alemania, tenía como objetivo sustituir a partir de 2040 a los actuales cazas Eurofighter y Rafale en servicio.