Es el dilema que la mayoría de los españoles se plantea antes de cambiar de coche: ¿nuevo o de segunda mano? Históricamente, en nuestro país la respuesta inmensamente mayoritaria ha estado clara: segunda mano. Casi tres de cada cuatro turismos que se adquieren en España son de ocasión y apenas algo más de uno de cada cuatro es un coche nuevo. Pero en los últimos años, esa tendencia ha comenzado a marcar un nuevo rumbo y quienes se decantan por estrenar vehículo son cada vez más numerosos.
El parque móvil español lo componen casi 35 millones de vehículos, de los que cerca de 25 millones son turismos. Una de las características del ‘parque’ de coches, autobuses, furgonetas y camiones es la elevada antigüedad media. Según datos de la patronal ANFAC, nuestros vehículos circulan con una edad media que roza los 15 años y casi un tercio de ellos, -9 millones-, incluso supera los 20 años de antigüedad.
La renovación de un turismo ha sido una de las decisiones que ha venido retrasándose en España en los últimos años. A la crisis económica se han sumado las dudas generadas por el proceso de transición en la electrificación de la movilidad, lo que ha llegado a ralentizar el proceso de renovación. A medida que la oferta de modelos híbridos y eléctricos ha ido siendo más competitiva y que los planes de ayudas oficiales han permitido rebajar el coste de la compra, la situación ha evolucionado en favor de los vehículo nuevos.
Más compras y más nuevos
Hoy las ventas globales de vehículos van en aumento. Si en 2020 y 2021 en España las transacciones totales -entre nuevos y de segunda mano- se situaron en el entorno de los 2,8 millones de turismos, el año pasado se cerró superando los 3,3 millones de unidades. Un incremento que además ha venido de la mano de un cada vez mayor peso de los vehículos nuevos frente a los de ocasión, pese a que estos últimos siguen siendo mayoría.
Según datos de las patronales del sector Faconauto y GANVAM, el año pasado la cuota de turismos a estrenar escaló hasta el 34,3% del mercado total. Sin embargo, si se analiza el primer semestre de este año 2026, las cifras son aún más reveladoras: el porcentaje de coches nuevos a estrenar se dispara hasta el 37,2%. Estas cifras suponen unos siete puntos más que hace solo cinco años, demostrando un crecimiento mantenido en este lustro. En sentido inverso, el número de operaciones de unidades de segunda mano se ha ido resintiendo: del 69,8% que representaba en 2021, cayó al 65,7% al cierre del año pasado y se sitúa en un 62,8% en la primera mitad de este año.
Entre los factores que apunta el sector para este cambio de tendencia destacan tres. Los avances en la oferta de modelos más competitivos han permitido reducir precios. Las opciones de coches en formatos híbridos o eléctricos a menor coste -gracias a la competencia y los planes de ayudas públicas- han facilitado que muchos compradores se convenzan por la compra de un coche nuevo frente a uno de segunda mano.
El factor China y el cambio de mentalidad
La penetración cada vez más fuerte de fabricantes procedentes de China ha revolucionado el sector y su oferta, obligando a iniciar una suerte de ‘guerra de precios’ y multiplicando la llegada de nuevas marcas a España y a sus concesionarios. Actualmente, en el mercado la diferencia de precios entre opciones nuevas y de ocasión se ha reducido en muchos casos, acelerando el salto de un perfil de consumidores hacia la compra de opciones nuevas.
A este escenario se suma un cambio cultural y de seguridad vial. Por un lado, el auge del renting para particulares y las fórmulas de 'pago por uso' han transformado la mentalidad del conductor español, que ahora prefiere pagar una cuota mensual con todo incluido para estrenar un coche nuevo cada tres o cuatro años, en lugar de comprar un vehículo viejo en propiedad.
Por otro lado, la presión en las Inspecciones Técnicas de Vehículos (ITV) -cada vez más estrictas con el control de emisiones- y el encarecimiento de los talleres mecánicos por la inflación están empujando al desguace a miles de coches antiguos. Para muchos propietarios, el coste de reparar un vehículo de más de 15 años ya no compensa, convirtiéndose en un factor más que inclina cada vez más la balanza hacia la compra en concesionario oficial.
Zonas de Bajas Emisiones y fin de las esperas
Otra de las razones, además del precio, que está favoreciendo la apuesta por opciones nuevas frente a las de segunda mano son las zonas de bajas emisiones (ZBE). La proliferación cada vez más extendida de las ZBE en localidades con más de 50.000 habitantes ha complicado la circulación de modelos usados. La compraventa entre particulares de coches de segunda mano representa cerca del 60% de las operaciones en este mercado y, en la inmensa mayoría de los casos, se trata de unidades con más de 14 años.
En el caso de las ventas de ocasión en concesionarios, la edad media se sitúa por debajo de los tres años. En este contexto, las posibilidades de adquirir coches usados a particulares con etiquetas ambientales de la DGT que permitan la circulación en el centro de las ciudades son reducidas.
Junto a ello, el temor al retraso en la entrega de unidades nuevas se ha disipado. La crisis que durante tres años, entre 2021 y 2023, provocó la falta de microchips hizo que los coches nuevos demoraran sus entregas hasta 10 meses. Ese hándicap desapareció hace tiempo y hoy el plazo de entrega de opciones a estrenar es mucho más reducido.
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