Le han bastado apenas unos minutos y dos anuncios para volver a poner la economía mundial en posición de alerta. Y en particular, la española. El anuncio y la advertencia que ayer lanzó el presidente de los EEUU, Donald Trump, durante la cumbre de la OTAN ha vuelto a agitar mercados y empresas. A última hora del miércoles anunció que esta pasada noche reactivaría sus ataques contra Irán, dando por roto el acuerdo que había abierto un periodo de paz transitorio. Poco antes, la diana de su amenaza la volvió a situar sobre España: EE.UU. romperá relaciones comerciales con nuestro país por negarse a elevar hasta el 5% del PIB su aportación a la OTAN.
Las dudas sobre el margen de actuación que tendría Trump para dar por rotas las relaciones comerciales con nuestro país pronto empezaron a aflorar. En particular en el sector energético. España tiene actualmente una dependencia energética muy importante con Estados Unidos en ámbitos como el gas natural licuado (GNL) y el petróleo, donde es el primer de nuestros proveedores.
Alerta por la dependencia energética española
Según la Corporación de Reservas Estratégicas de Productos Petrolíferos (CORES), las importaciones sólo en petróleo y gas representan un montante de algo más de 11.500 millones de euros al año. De ellos, cerca de 6.500 corresponden al crudo, del que los EEUU se han convertido ya en el principal proveedor de petróleo, con el 15% del total. En el caso del gas la dependencia es mayor, ya que el 30% del gas que importamos, fundamentalmente Gas Natural Licuado (GNL), procede ya de los EEUU. Supone un montante de alrededor de 5.000 millones.
Por el momento, las grandes compañías energéticas de nuestro país guardan silencio y evitan pronunciarse por la enésima advertencia de Trump. Aseguran que aún es pronto para saber en qué medidas se pueda trasladar esa advertencia vertida por el presidente de los Estados Unidos. En crisis anteriores, desde el sector se ha recordado que los acuerdos de suministro de energía se cierran entre compañías privadas y que además se trata de acuerdos a largo plazo y blindados que no deberían verse afectados.
De igual manera, desde la UE se ha recordado que el marco de relación de sus países miembros está protegido por pactos suscritos entre la Unión y EEUU y por el marco de relaciones comunitarias. Ayer la UE recordaba que el pasado verano la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, suscribió en Escocia un acuerdo con Trump por el que ambas partes se comprometían a renunciar a represalias arancelarias si los EEUU respetaban el marco arancelario por debajo del 15% a las importaciones europeas de EEUU.
El impacto en el suministro de gas a Europa
Para que Trump pudiera materializar algún tipo de medida contra España, en realidad debería hacerlo sobre el conjunto de la Unión Europea. En este contexto, actuaciones sobre una materia tan sensible como el gas podrían tener importantes consecuencias: "EEUU es el principal proveedor de gas de Europa. Hemos pasado de depender del tubo ruso a los barcos que llegan de Estados Unidos. De todo el gas que ellos exportan, el 58% tiene como destino Europa", asegura Antonio Aceituno, experto en energía y CEO de Tempos Energía. Considera que la amenaza de que Trump "apriete el botón del gas", aunque remota, "podría poner en peligro y hacer tambalear los cimientos energéticos de Europa".
España es, en gran medida, la puerta de entrada de una parte muy relevante de ese gas estadounidense. Las siete plantas regasificadoras españolas lo convierten en un destino clave para las compañías de los EEUU: "El petróleo es otra cosa. Es un mercado de suministro diferente, no depende tanto de este tipo de plantas de licuefacción en origen y regasificación en destino. El crudo lo pones en un buque y se mueve con soltura", apunta Aceituno.
Desde la Asociación de la Industria del Combustible, AICE, Inés Cardenal señala que hasta conocer realmente qué tipo de medidas pudieran adoptar los EEUU, "es difícil evaluar la situación". Señala que, en realidad, cualquier impacto en estos mercados "sería más perjudicial para ellos". En términos generales, la balanza comercial sería deficitaria para los EEUU, que compran por un volumen de 30.175 millones de euros a empresas españolas frente a los 16.716 millones en compras comerciales de empresas españolas a clientes estadounidenses, según datos del ICEX.
Cifras clave del mercado de combustibles
"En el caso del petróleo, cualquier impacto podríamos absorberlo razonablemente. Nuestro sistema de refino es muy flexible y competitivo", recuerda Cardenal. Señala que diariamente en España, pese a que el 15% del crudo que ahora llega procede de EEUU, se podría compensar con otros proveedores: "Nuestro sistema es el más flexible de la UE. Podemos procesar crudos de muy distintas calidades y orígenes. Cada día entran en España crudos de 30 tipos distintos procedentes de más de una veintena de países".
La relación comercial en combustibles entre España y los EEUU ronda los 11.500 millones al año. EEUU es actualmente el segundo proveedor de gas de España y el primero de Gas Natural Licuado (GNL). Según los últimos datos de Enagás, nuestro país importó el 29,2% del gas de proveedores de los EE.UU., hasta sumar 109.207 MWh en los últimos 12 meses.
En el caso del petróleo, los EEUU se han convertido en el primer proveedor de crudo para España. Este mercado representa algo más del 15% del crudo que importamos. Cada año llegan a nuestros puertos alrededor de 9,2 millones de toneladas, el equivalente a 210.000 barriles de crudo procedentes de los EEUU.
Reacción en los mercados y acciones de Repsol
Las consecuencias de la amenaza de Trump han sido inmediatas. La cotización del barril Brent se disparó por encima de un 6%, incrementando la cotización del futuro del crudo para septiembre a los 78,6 dólares. La confianza en que el acuerdo suscrito con Irán se había ido asentando hizo que hace apenas unas horas el precio del barril hubiera recuperado los niveles preguerra. Ahora, la incertidumbre vuelve a tambalear los mercados.
En el caso del Ibex 35, el índice se tiñó ayer de rojo, cerrando con una caída del 2,7%. La mayoría de las compañías registraron pérdidas excepto Repsol. La petrolera de Josu Jon Imaz mantiene una excelente relación con el Gobierno de los EE.UU., con quien ha cerrado acuerdos muy relevantes en los últimos meses, entre ellos los relativos a la explotación de petróleo en Venezuela. Los títulos de Repsol subían ayer un 5,13%.
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