Los inspectores de Hacienda lanzan la voz de alarma y piden cambios. Lo hacen después de que la directora saliente de la Agencia Tributaria, Soledad Fernández Doctor, calificase en el Senado de "lamentable error" la aparente falta de control tributario que existió durante tres ejercicios con el amigo y presunto 'testaferro' del expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, el empresario Julio Martínez.
La Asociación Profesional de Inspectores de Hacienda del Estado (IHE) asegura en un comunicado que es "imprescindible revisar, de manera urgente, los procedimientos de selección de expedientes y los sistemas automatizados de detección de riesgos fiscales, tras conocerse que un perfil con indicadores objetivos de riesgo no fue sometido a comprobación durante varios ejercicios consecutivos".
Según la asociación que representa a los inspectores, "los mecanismos de selección están diseñados precisamente para evitar que contribuyentes con señales claras de riesgo escapen al control de la Administración". "Si estas alarmas no han saltado" en casos como el del conocido como 'Julito' Martínez, "resulta necesario analizar qué ha fallado, corregirlo y reforzar los controles internos para garantizar que situaciones similares no vuelvan a producirse", añaden.
Soledad Fernández, que abandona el cargo por voluntad propia tras cuatro años al frente del mismo, aseguró en su comparecencia en la Cámara Alta que deberían haber actuado los mecanismos previstos. Tras admitir que no fue así, sí confirmó que ya hay abiertas actuaciones sobre diferentes ejercicios, como informó El Independiente. También aseguró que se investiga el patrimonio de Zapatero. "Es nuestra obligación", expresó antes las preguntas en la comisión de investigación sobre la gestión de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI).
Para los inspectores, la laguna supervisora sobre el presunto testaferro del expresidente supone un daño reputacional para el organismo dependiente del Ministerio de Hacienda y que se encarga de recaudar los impuestos y multar a los contribuyentes que no cumplen. "Errores de este tipo merman la conciencia fiscal de los ciudadanos, erosionan la confianza en la igualdad de trato y proyectan dudas injustas sobre la labor de los profesionales que aplican la normativa tributaria con rigor, imparcialidad y sujeción estricta a la ley", añaden.
En los últimos años, alegan, han puesto sobre la mesa varias propuestas de cambios en el seno de la organización para mejorar esos controles y actuaciones de comprobación tributaria. En cambio, aseguran no haber recibido "ningún tipo de respuesta por parte de la dirección de la AEAT, de las distintas secretarías de Estado de Hacienda, así como de los ministros que han tenido la última palabra y la responsabilidad de poder impulsar estas mejoras que ahora son más necesarias que nunca".
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