El Índice de Precios de Consumo (IPC) aumentó tres décimas en julio hasta situarse en el 3,5%, su tasa más alta desde mayo de 2024, según los datos avanzados por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Con este incremento, la inflación encadena cinco meses por encima del 3% en pleno shock energético derivado de la guerra en Irán, aunque habrá que esperar hasta el 13 de agosto para que el INE publique los datos definitivos.

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En concreto, Estadística atribuye este comportamiento al encarecimiento de la electricidad y de los combustibles y lubricantes para vehículos, que subieron más que en julio del año pasado.

No obstante, desde el Ministerio de Economía, Comercio y Empresa destacan que el Plan de Respuesta al impacto de la guerra de Irán sigue activo y ha logrado amortiguar más del 60% de la subida de precios, reduciendo la inflación en un punto de media en los últimos meses. El vicepresidente primero y ministro de Economía, Carlos Cuerpo, ha señalado que, a pesar de la presión internacional sobre los carburantes, "siguen en vigor los descuentos a los carburantes en las gasolineras".

La inflación subyacente alcanza el 3%

Por su parte, la inflación subyacente (que excluye alimentos no elaborados y productos energéticos) aumentó una décima, situándose en el 3%.

En términos mensuales (julio sobre junio), el IPC subió un 0,2%, cuatro décimas menos que en junio. Aunque con el incremento de julio, la inflación mensual acumula seis meses consecutivos de alzas.

Por su parte, el IPC armonizado (IPCA) elevó dos décimas su tasa interanual en julio hasta el 3,8%, con una variación mensual negativa del 0,1%. La inflación subyacente del IPCA se estima en un 3,4% para el séptimo mes del año, según apunta Estadística.