El Programa para la Atención Integral a Personas con Enfermedades Avanzadas de la Fundación «la Caixa» nació en 2009 como un programa pionero en la atención emocional y espiritual en los cuidados paliativos, procesos de final de vida y duelo, y desde entonces ha atendido a 204.665 pacientes y 276.748 familiares.

El 2020 ha sido hasta ahora, desde el inicio del programa en 2009, el más
intenso que han vivido los profesionales de los 44 EAPS (Equipos de Atención
Psicosocial) que a día de hoy actúan en 132 hospitales de toda España y 133
unidades de apoyo domiciliario. Los EAPS están formados por 230 psicólogos/as, trabajadores/as sociales, enfermeros/as, médicos, agentes pastorales, y más de 1.000 personas voluntarias.

La atención al final de la vida y al duelo en circunstancias extremas como las
que se han producido a raíz de la pandemia, ha sido también objeto de trabajo
de los profesionales del programa que han tenido que aumentar intensamente
sus esfuerzos para mantener su labor asistencial en unas condiciones tan
complicadas como las que se han generado en el ámbito hospitalario.

Ha incrementado enormemente su labor

En estas circunstancias los EAPS han visto incrementada su labor acompañando no solo a personas que se encontraban en situación de final de vida, sino también a las personas afectadas gravemente por el virus de la COVID, sus familiares y los profesionales que las atendían.

Desde principios de enero del 2020 hasta finales de diciembre, los EAPS
han atendido a un total de 56.730 personas: 24.894 pacientes, 1.161 de
los cuales afectados por la COVID-19, y 31.836 familiares, 1.874 de los
cuales vinculados a pacientes con el virus. Los duros meses de pandemia han provocado que un tema tabú como la muerte, fuera más visible para el conjunto de la sociedad.

La Covid-19 ha puesto de relieve la importancia de este tipo de atención y que el psicólogo tenga más presencia en el sistema sanitario

Verónica Linares

Así lo confirma Montserrat Esquerda, directora del Institut Borja de Bioètica y colaboradora del programa. «La pandemia nos ha traído muchísimas muertes, muertes sin preparar y muertes no esperadas», afirma Esquerda. «Ahora podemos decir que estamos más preparados que antes de la pandemia para hablar de la muerte y de trabajo que se hace en las unidades de cuidados paliativos».

Integrar cuerpo y alma

Verónica Linares, psicóloga del EAPS de Tarragona, aporta su visión tras lo
vivido durante la crisis. «Una de las cosas que hemos detectado es la
necesidad de ofrecer una atención integral del enfermo. Se atiende el cuerpo y
la salud, y es un reto pasar a un paradigma más psicosocial», expone. «La Covid-19 ha puesto de relieve la importancia de este tipo de atención y que el
psicólogo tenga más presencia en el sistema sanitario y pueda realizar
este acompañamiento psicológico, espiritual y relacional».

Según sus propias palabras, hasta ahora se ha estado trabajando con el dualismo entre cuerpo y alma pero ya están viviendo un momento en el que se pueden integrar ambas partes y tratarlas como un todo. En este sentido, la labor de los EAPS también ha tenido más visibilidad y valoración en el ámbito sociosanitario.

Esta ha generando algunas transformaciones en las formas de acompañamiento como por ejemplo el uso de formatos online para atender en la distancia; el impulso de nuevas iniciativas para cubrir emergencias y nuevas realidades, y también en el modelo de colaboración con los profesionales sanitarios, potenciando su integración total en los equipos.

Con las personas «hasta el último instante»

El Programa para la Atención Integral a Personas con Enfermedades Avanzadas, enmarcado en la Estrategia de Cuidados Paliativos del Sistema Nacional de Salud, proporciona a personas en situación de final de vida y sus familiares una atención cálida y personalizada que complementa la labor que las unidades de cuidados paliativos realizan en hospitales y domicilios. Su finalidad es alcanzar una atención integral basada en atender las necesidades emocionales, sociales y espirituales de la persona su entorno, y apoyar a los profesionales que la acompañan.

La evaluación científica del programa concluye que la atención psicosocial
ofrecida responde a las necesidades y mejora en el 90 % los síntomas
provocados por la enfermedad y que perjudican el estado anímico y
psicológico de los enfermos atendidos. El estudio establece que el 92 % de las
personas enfermas califican de excelente o muy buena la atención recibida, y
cerca del 90 % aseguran que han podido resolver temas difíciles (la mayor
parte de ellos, de comunicación y de relación con la familia y el entorno)
gracias a este apoyo.